El Emergente

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“Que no me bateen a mí”



José Lobatón recuerda su curioso debut en las grandes ligas. El receptor caraquista se convirtió en el 242° venezolano en jugar arriba, pero tuvo que hacerlo como camarero

José Lobatón todavía ríe al recordar cómo fue su curioso debut en las mayores, el domingo, durante el extrainning entre sus Padres y los Dodgers.

“Pasé tanto tiempo soñando con ‘quechar’ en las grandes ligas y en mi primer juego tengo que cubrir la segunda base”, exclamó ayer, mientras se dirigía al estadio en Phoenix. “Yo era el último que quedaba en la banca. Cuando se lesionó (el camarero David Eckstein), me preguntaron si podía ir a la intermedia y respondí que sí. Fue muy gracioso”.

El receptor portugueseño fue un infielder en el pasado. “Pero eso fue antes de firmar para el profesional, hace nueve años”, aclaró. Por eso, cuando se paró en el cuadro, pensó exactamente lo contrario que Omar Vizquel pensaba en el noveno inning del séptimo juego de la Serie Mundial, en 1997: “¡Que no me la bateen a mí!”.

Lobatón le contó a nuestro compañero Cándido Pérez, hace dos días, que tan rocambolesco debut le ayudó a mitigar los naturales nervios de estar en medio de su ópera prima. Ayer, de nuevo a través del teléfono y con más tiempo disponible, fue más detallista.

“La verdad es que me dio risa”, recordó. “Pero me dije: ‘Si viene un rolling, tendré que bloquearlo con el pecho. Como un catcher’. Pasaron tantas cosas por mi mente. Gracias a Dios recibí esta oportunidad”.

Lobatón se ganó el llamado debido a la lesión de Henry Blanco. Los Padres promovieron al también venezolano Eliézer Alfonzo al rol de titular y necesitaban a alguien que le cuidara las espaldas.

“Sólo quedaba yo en triple A”, apuntó el caraquista. “Estábamos en la práctica y el manager (Randy Ready) me dijo que no bateara. Pensé que sería porque tuve una práctica extra, temprano, y me respondió: ‘No queremos que te lesiones. Te vas a las grandes ligas’. Creí que era una broma y luego me lo tomé muy tranquilo. Después, cuando hablé con mis papás, me sentí bastante más emocionado. Mi mamá lloró mucho”.

Ascenso anunciado. Lobatón nació hace 24 años en Acarigua y en la última temporada del beisbol invernal se dio a conocer como hábil careta y toletero ambidiestro de los Leones. En enero hizo una promesa que no tardó en cumplir: llegaría a la gran carpa en esta campaña.

Alcanzar la ansiada meta no fue fácil. “Ha sido una temporada de altibajos”, admitió. Comenzó frío con el madero y llegaron a sacarle del roster de 40.

“Me sentí bastante mal, aunque me explicaron que no había hecho nada malo, que necesitaban subir a otro pelotero”, confesó. “Tuve mucha fe en Dios, empecé a batear y la oportunidad se dio”.

Blanco, Alfonzo y Luis Rodríguez recibieron al novato con una broma inevitable: “Ya eres grandeliga, te toca invitarnos a todos a comer”, relata Lobatón.

Tanto Blanco como Alfonzo ya le han dado datos sobre cómo comportarse con el coach de pitcheo y el staff de lanzadores. Le agradece también al lastimado receptor Nick Hundley el tiempo que se tomó para instruirle, el domingo.

Los consejos serán valiosos para que el llanero cumpla su próxima meta en las mayores: “Quiero mantenerme. Llegar era un sueño. Ahora lo es mantenerme arriba. No me han dicho que pueda quedarme este año, pero quizás el próximo. Quiero quedarme y poner en alto el nombre de Venezuela”.

Lobatón cuenta para ello con una ventaja: ya le demostró al manager Bud Black que no es una frase hueca cuando afirma que desea ayudar como sea.

Incluso como un segunda base, si es necesario.

El dato:
José Lobatón es el noveno venezolano en debutar este año. Con él, suman 244 los criollos que han llegado a la gran carpa y 242 que han jugado por lo menos un encuentro arriba. Es, además, el primer nativo de Acarigua en hacer el grado

EL AMIGO EDWIN MORENO
José Lobatón tomó el lugar de Edwin Moreno en el roster de 40, al ser llamado a las grandes ligas. La decisión de los Padres puso en riesgo la continuidad del lanzador, quien también es compañero de Lobatón con los Leones del Caracas. Por eso, cuando se despidieron, la noche del sábado, en triple A, el catcher tuvo un gesto amistoso con su compatriota. “Le dije que yo no hubiera querido que lo sacaran del roster para meterme a mí, pero que esta es nuestra profesión”, rememoró. “Lo decidieron los jefes, no yo. Él quedó tranquilo. Cree que a lo mejor lo toma otro equipo (en waivers) y, si no es así, puede que le pase como a mí. También me sacaron del roster de 40 y ahora estoy en las grandes ligas. Ha habido varios casos así”.

Publicado en El Nacional, el martes 7 de julio de 2009.

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