El Emergente

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3 outs para la historia

Luis Aponte celebra la llegada de la inmortalidad. El ex lanzador recuerda el momento en que se convirtió en un pitcher diferente y dominante

La carrera de Luis Aponte cambió en enero de 1980, cuando subió al montículo ante los Tiburones, con las bases llenas y ningún out.

“Estábamos en los playoffs”, recordó el ex lanzador en su finca, en el oriente del país. “Fue inolvidable. Saqué el cero y eso me proyectó a un nivel superior. Le abrí los ojos a mucha gente”.

Aponte, que pasó sus primeras seis campañas como un serpentinero más en el bullpen de los Cardenales, comenzó ese día el camino al Salón de la Fama del beisbol venezolano, al que fue exaltado el lunes, junto a Andrés Galarraga y a los cuatro miembros seleccionados por el comité histórico: Ángel Bravo, Teodoro Obregón, Lázaro Salazar y Pedro Padrón Panza.

“Él era un pitcher del montón”, señaló Domingo Álvarez, que entonces escribía en El Nacional. “Hasta que le enseñaron a tirar el tenedor y aprendió a controlar las esquinas. Eso lo convirtió en un grandeliga”.

Aponte regresó al norte después de aquel episodio, hecho alguien diferente.
“Todo cambió de un año para otro”, confesó. “Ese juego me dio confianza, transformó mi carrera. Lo demás es historia”.

El derecho, nacido en El Tigre en 1953, salvó 70 juegos a partir de la campaña 80-81 con Lara y Oriente, para despedirse como el dueño de la marca de más rescates en el circuito local, 73.

Mejor aún fue su trayectoria en el norte. Ocho meses después de retirar aquella entrada frente a La Guaira, se convirtió en bigleaguer con Boston.

“Fui uno de los venezolanos más viejos en llegar”, aseguró. “La emoción me duró varios días”.

Aponte, quien dio el salto con 27 años de edad, disputó cinco campeonatos seguidos en la gran carpa, el último con Cleveland. Dejó 3.27 de efectividad en 220 entradas, pero su momento más sonado ocurrió al regresar temporalmente a triple A, en 1981.

“Siempre bromeo, porque entré al Salón de la Fama de Cooperstown antes que Luis Aparicio”, exclamó el diestro, quien trabajó cuatro actos en blanco, con nueve ponches, en el juego más largo en la historia de la pelota profesional, de 33 innings, entre Pawtucket y Rochester. “En Cooperstown hay un rinconcito dedicado a ese episodio y aparece mi nombre”.

También tendrá una efigie en el Museo del Beisbol, en Valencia, ahora que es inmortal.

“Toda la gloria es para Dios”, apuntó. “Para mí, esto es comparable con un artista famoso, que pinta un cuadro muy hermoso, pero olvida ponerle la firma. Ser elegido al Salón de la Fama es ponerle la firma al cuadro”.

No vienen Lezcano ni Quatraro
DAVE HUDGENS YA TIENE COACHES
Caracas anunció esta semana el cuerpo técnico que acompañará al ratificado manager Dave Hudgens en la temporada 2010-2011.

A la ya sabida ausencia del coach de pitcheo Rich Sauveur, quien ha sonado como candidato para el staff del Magallanes, se unieron Carlos Lezcano y Matt Quatraro.

Jim Morrison será el nuevo coach de banca de los Leones y Neil Allen será el instructor de lanzadores. Ambos trabajan con los Rays.

Jonathan Arráiz pasará a la tercera base y Mario González, quien estuvo con los melenudos hasta 2007, será el asistente de Allen. Antonio Armas se mantendrá como coach de bateo.

Jon Nunnally, quien trabajó junto con Armas en la ofensiva de los capitalinos, aún no ha sido confirmado ni descartado. Nunnally se encuentra en las mayores con los Indios.

“Agradezco a los aficionados de los Leones por su apoyo y esta oportunidad”, dijo ayer Hudgens, quien fue ratificado hace un mes. “Es un honor volver a dirigir en la 2010-2011”.

Publicado en El Nacional, el miércoles 14 de abril de 2010.

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