El Emergente

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Omar Vizquel camina entre inmortales

Omar Vizquel se codea con Lou Gehrig, Roberto Alomar y Tany Pérez

ESPNdeportes.com

Omar Vizquel tiene 43 años de edad, 22 temporadas en las grandes ligas y todavía aprende algo nuevo en cada juego.

«Sigo adaptándome a jugar en segunda y tercera», admitió el infielder caraqueño, quien durante dos décadas fue el shortstop con mejor defensiva de su generación. «Poco a poco voy aprendiendo esas cosas que uno debe hacer automáticamente. Pero todavía tengo dificultades para moverme de un lado a otro, y me falta localización en las jugadas. No es como en el shortstop».

Es una confesión sorprendente, porque el domingo 21 de junio Vizquel se convirtió en el primer venezolano en completar 100 juegos consecutivos sin cometer error en las mayores, a pesar de que la mayoría de esos encuentros han transcurrido en esas posiciones que aún le son ajenas: la intermedia y la antesala.

El manager de los Medias Blancas, Oswaldo Guillén, no oculta su admiración por el caraqueño.

Las jugadas que completa en el cuadro nutren con frecuencia casi diaria la página dedicada a los videos de peloteros en el portal de la divisa.

El director de Relaciones con los Medios de Comunicación del equipo, Bob Beghtol, usa pocas palabras para describir el juego del veterano: «Es increíble verlo en acción».

Pero Vizquel se permitió una humorada cuando habló para ESPNdeportes.com: «El otro día», dice, «estaba jugando en tercera base, había hombre en segunda, dieron un hit al left y me olvidé de marcar el tiro».

El 11 veces ganador del Guante de Oro rió después de hacer la confesión. Aunque de inmediato aclaró: «Me di cuenta a tiempo, y alcancé a ponerme en posición antes de que alguien más se diera cuenta».

Vizquel se habría ganado un regaño de Guillén y más de una broma en el clubhouse, si no hubiera estado en línea entre el jardinero y el home, durante aquella jugada.

Últimamente se ha hecho más popular en la cueva. A sus años de servicio, ascendencia y buen carácter, ha añadido su conocida habilidad al campo y un despliegue ofensivo inesperado.

En mayo bateó para .321 de average, todavía como suplente. Y en junio, buena parte del mes como segundo bate y tercera base de los patiblancos, ha rondado los .315 puntos.

Nada malo para alguien a quien algunos dieron por terminado hace dos años, en su última campaña con los Gigantes de San Francisco.

El día antes de completar 100 juegos sin error, Vizquel decapitó hacia la raya un fuerte roletazo de Josh Willingham y, desde la zona de foul, puso un largo disparo en el mascotín de Paul Konerko, para otro vistoso out.

Más duraron las burlas de sus compañeros que los aplausos del público o el vuelo de la pelota de extremo a extremo del cuadro.

«Me gritaron de todo», comentó Vizquel, de nuevo riendo. «Que si todavía tenía brazo, que si debía pedir tiempo para tomar aire. Me gritaron 50.000 cosas».

La defensa no es el único motivo por el que el capitalino causa admiración. La posibilidad de jugar con más frecuencia, el buen momento que vive con el madero y el larguísimo recorrido que ha hecho hasta ahora le están permitiendo alcanzar y superar con inusitada frecuencia a peloteros que admira, casi sin darse cuenta.

«El otro día no me percaté de que había igualado a Lou Gehrig», señaló. «Fueron los muchachos, que empezaron a gritarme, después de que di el hit (2.721): ‘Lou Gehrig, Lou Gehrig’. Pidieron la pelota y yo no sabía qué estaba pasando, hasta que me lo explicaron».

Vizquel también dejó atrás los 2.724 incogibles de Roberto Alomar y este miércoles dio caza a los 2.732 de Tany Pérez, en la casilla número 53 de todos los tiempos.

«Guao, esto es increíble», admitió, con sinceridad. «Yo vi jugar a Tany Pérez cuando era chamo, idolatré a Alomar y sé todo lo que hizo Gehrig en el beisbol. Sobrepasar todos esos nombres me hace sentir pequeño, contento, lleno de admiración».

Desde que superó a Luis Aparicio como el máximo hiteador venezolano, Vizquel repite con frecuencia que la mayor satisfacción para él es conquistar un terreno que supuestamente le era ajeno. A pesar de los galardones que obtuvo por su defensa, sólo asistió a tres juegos de estrellas por estar opacado por torpederos de mejor ofensiva.

«Me estoy acercando a los 2.800 hits y todavía me dicen light hitter», destacó, con sentido del humor.

El entonces shortstop que debutó en las mayores con los Marineros de Seattle, en 1989 ,cree que la obligación de tener que defender hoy varias posiciones le ha convertido en un mejor fildeador.

«Estar cambiando de posiciones me ha obligado a concentrarme más en las pequeñas cosas que tengo que hacer para conseguir los outs», razonó. «No entro al campo en modo de control remoto. Estoy mucho más pendiente de lo que pasa a mi lado».

Vizquel estaba en el banco, jugaba una vez a la semana y sus batazos caían en el guante de los rivales cuando, en abril, confesó que 2010 podría ser su último año. Ahora admite otras cosas.

«Estoy sorprendido de lo bien que he jugado en segunda y tercera, aunque nunca había estado allí antes del año pasado», apuntó. Y respecto a su rejuvenecida ofensiva: «Nunca creí que mi bate iba a rendir así. Es increíble. Sería interesante tener la lista de los 50 primeros hiteadores de la historia, para ver quiénes están por encima».

Hará bien revisando ese listado. El número 50 dejó 2.749 inatrapables y está al alcance de su bate. Es Luke Appling, otro inmortal y un ícono en Chicago.

Publicado en ESPNdeportes, el viernes 25 de junio de 2010.

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