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Las estadísticas de la LVBP

Es insólito que aún no exista el modo de avalar los records del beisbol venezolano sin que ocurran las discrepaciancias que aún existen, a casi 70 años de su fundación

Ha ocurrido tres veces esta temporada. Records que teníamos como indiscutibles, se tambalean, al surgir evidencia en contrario.

Pasó cuando Darin Mastroianni disparó nueve hits consecutivos y se embasó en 12 oportunidades al hilo; sucedió la noche en que Alex Torres ponchó a nueve bateadores seguidos; y volvió a pasar mientras Robert Pérez consumaba la persecución del gran César Tovar entre los máximos hiteadores de todos los tiempos.

La historia del beisbol, ciertamente, se escribe en números, pero es tal la fragilidad de nuestro respaldo estadístico, a pesar de los esfuerzos que han hecho algunos pocos, que a veces pareciera que nos halláramos todavía en la edad del hierro.

Vean el punto: cuando Mastroianni completó su hazaña, los medios de comunicación proclamaron que había igualado el máximo registro de la liga, en poder de Vitico Davalillo. Así lo dice el libro de records avalado por la LVBP. Otras fuentes, sin embargo, aseveran que los incogibles consecutivos de Davalillo fueron ocho, no nueve, por lo que Mastroianni impuso un nuevo techo con su notable faena.

Otro tanto aconteció con Torres: los medios le ubicaron junto a Géremi González como los criollos que han guillotinado a más bateadores en fila en la liga, a sólo uno de Lew Krause; en efecto, sacó nueve outs corridos por la vía de los tres strikes, pero en el camino también permitió que se le embasaran y eso, sencillamente, no es récord.

Más grave todavía es que Quality Sports haya precisado que Tovar no golpeó 1.254 incogibles en su carrera (hay discrepancias en cuanto a si fueron 1.223 o 1.224, lo que implica que Pérez hace rato se adueñó del tercer lugar en el circuito, dejando atrás al inmortal caraqueño).

¿No les parece escandaloso? ¿Se imaginan, por ejemplo, si un día alguien informa que los 756 jonrones de Hank Aaron no fueron tantos, o que a los hits de Pete Rose hay que restarle 10 que fueron mal sumados?

Lo arriba descrito es el grave reflejo de una realidad: a los ocho equipos que integran la liga les importa muy poco el tema.

Ha habido presidentes de la LVBP interesados en aportar en este campo y ciertamente ha habido gente seria y con gran vocación, escarbando en los numeritos y buscando poner cifras definitivas a la historia del pasatiempo nacional. El problema está en que a los clubes no les afecta que existan inconsistencias y no lo ven como un tema prioritario.

Es increíble. En un deporte donde las estadísticas generan discusiones de horas, donde una cifra puede ser motivo de orgullo y admiración, o caída y miseria; en un deporte que se sostiene sobre un andamiaje de guarismos, es incomprensible que no podamos precisar quién ha dado nueve hits corridos y quién no.

En el norte acaban de proclamar ganador del Cy Young a Félix Hernández y, con su premio, se dio la bienvenida a toda una batería de nuevos números. En Venezuela, en cambio, nos prometen el WHIP y el OPS en la página de la liga como “estadísticas nuevas”.

¿Han revisado Baseball-Reference.com? ¿No les carcome la envidia de tener un sitio así dedicado a nuestro beisbol?

Aquí no hay forma de discutir quién ha sido el mejor primer bate de todos los tiempos, porque no hay registro público de los boletos antes de esta década. ¿Fue Oswaldo Olivares, Vitico, Teolindo Acosta, Rafael D’Lima? ¿Y cómo saberlo?

Existe un modo de componer esto y está al alcance de la liga: poniendo de acuerdo a quienes han investigado el tema y patrocinando la creación de un sitio web que nos ofrezca las estadísticas de antes y las de ahora, en un registro definitivo. Sólo falta la voluntad de los que integran el circuito.

Publicado en El Nacional, el domingo 28 de noviembre de 2010.

One thought on “El emergente

  1. Mis aplausos de pie colega. Como periodista de tecnología pero amante de la pelota, tengo aaaaños en esta prédica.
    No es posible que los de a pie no podamos analizar nuestra pelota por falta de datos fiables.
    Me gusta el esfuerzo que hacen estos muchachos como Marcos Grundfeld o Ivan Arias Troisi pero me encantaría que se compaginaran con Iván Medina o las viejas recopilaciones de Becerra Mijares.

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