El Emergente

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Aragua aún es una dinastía

Los campeones de 2003 revivieron la historia reciente del equipo. Esos jugadores que han estado presentes en las cinco coronas de la increíble saga bengalí escogieron sus momentos favoritos, en medio de una dinastía que parece continuar, gracias a este subcampeonato

El equipo que ganó la Serie del Caribe hace dos años

PUERTO LA CRUZ
Los Tigres han formado la más férrea dinastía de este beisbol a partir del campeonato 2003-2004, cuando conquistaron la primera de las coronas que dieron inicio a su dictadura. Han ido a siete finales, contando desde entonces, y los sobrevivientes de ese largo camino hicieron memoria para seleccionar las más vibrantes vivencias cosechadas en esta saga.

“El mejor momento que recuerdo fue en la final contra Magallanes”, exclamó el outfielder Alex Romero, sin dudar. “Fue cuando dí el batazo para dejarlos en el terreno. Esa no es una de las cosas más grandes que me ha pasado a mí, es una de las más grandes en la historia de la liga”.

Fue en la final de 2007. Los turcos llegaron al noveno inning ganando 10 por 3 y cuatro pitchers fueron incapaces de contener el deslave. Uno a uno, los miembros de aquella formidable alineación fueron poniéndose en circulación, mientras la diferencia se recortaba y el público que quedaba en el estadio José Pérez Colmenares remedaba un interminable trueno.

“Esa ha sido la levantada más impresionante en la historia de nuestro beisbol, y para Magallanes, lamentablemente, la mayor debacle de todos los tiempos”, apuntó Alex Núñez, al seleccionar también ese momento. “Fue muy bonito para nosotros”.

El cerrador Francisco Buttó tiene otro punto de vista, por lo que se traslada a la serie decisiva de 2005 para escoger su momento.

“Nunca olvidaré el séptimo juego de la primera final contra el Caracas”, señaló. “Salí a cerrar para sacar un out en el octavo y tirar el noveno inning. El último bateador fue Bob Abreu y lo ponché. Eso fue inolvidable”.
Buttó venía de lanzar en clase A avanzada, pero ya hacía carrera como uno de los más prolíficos relevistas de esta pelota.

“Era un chamo”, abundó. “No tenía la experiencia de ahora. Fue como la catapulta que me llevó a crecer en Venezuela como cerrador”.

El pitcher Rosman García fue un poco más atrás. El más experimentado de todos los miembros de los Tigres (ha defendido al equipo desde la campaña 97-98) sabe lo que dice cuando hace su selección.

“El momento más inolvidable de esta dinastía fue cuando le ganamos la primera vez a los Caribes”, aseveró. “Aragua tenía 28 años sin un campeonato. Era demasiado tiempo y la gente lo celebró muchísimo en Maracay”.

Fue aquel el punto de inflexión en la dinastía, que había tenído un aviso dos años antes, con el subcampeonato contra los Navegantes en la 2001-2002 y el indiscutible primer lugar en la 2002-2003, la campaña suspendida por la huelga cuando los bengalíes cabalgaban a ritmo récord.

El relevista Víctor Moreno celebró aún más, unos años después.

“Para mí, el mejor momento de todos los que hemos vivido fue en el Universitario, cuando le ganamos al Caracas la última vez”, aseveró. “Fuimos abajo en la serie 3 juegos a 2, no era nada fácil vencer a ese equipo en su casa. A los Leones les bastaba con llevarse uno de dos. Para nosotros era casi imposible. Y lo conseguimos”.

Moreno guarda en la memoria un instante en particular de aquella ocasión: cuando él y todos sus compañeros, celebrando en medio del cuadro, voltearon hacia la enmudecida tribuna de la izquierda y, al unísono, entonaron el cántico que aquella tribuna le había dedicado a los Tigres desde la semifinal.

“Eso de ‘niñitas lloronas’ ya quedó en el pasado, pero en su momento fue muy placentero poder cantárselo a la gente”, sonrió el relevista. “En realidad, que nos gritaran eso fue un estímulo que nos ayudó a ganar esa final”.

El infielder Ramón Castro coincidió con Moreno, aunque después de pensarlo mucho.

“Lo mejor de todos estos años debe haber sido cuando el ganamos al Caracas, porque logramos el tricampeonato”, sugirió. “Aunque también estuvo esa vez que le viramos el juego al Magallanes. Pero no, me quedo con la del Caracas, porque fuimos a la casa de ellos con la serie atrás”.

Buddy Bailey sonrió ante la pregunta. “No sé”, fue lo primero que respondió, mientras hurgaba en la memoria y recuperaba las emociones vividas a lo largo de una saga única, pues ningún otro manager en Venezuela ha dirigido tantas finales en tan poco tiempo.

“El momento más emocionante tiene que ser el primero, cuando (Miguel) Cabrera dio los dos jonrones, para vencer a los Caribes en el último juego”, dijo el estratega, finalmente. “Recuerdo que en esa final usé una vez como cerrador a Moreno, en vez de a Buttó. Es curioso, pero aquella vez lo preferí por los matchups”.

Una duda asaltó a Bailey, conforme terminaba la última oración.

“La verdad es que fue muy emocionante cuando Romero decidió el juego contra Magallanes”, sonrió. “Y también la última final contra el Caracas, porque estábamos abajo y les ganamos en casa los juegos seis y siete”.

Bailey hizo una mínima pausa, antes de concluir: “He sido muy afortunado de haber podido dirigir a este equipo todo este tiempo”.

El dato

Aragua ganó las finales de 2004, 2005, 2007, 2008 y 2009. Ningún otro equipo había logrado cinco coronas en seis años, incluyendo un tricampeonato

Hablan los veteranos de guerra
¿Cuál ha sido el mejor equipo de todos?

¿Cuál de los siete equipos de los Tigres que han disputado finales a partir de la primera corona, en 2003, ha sido el mejor? ¿En cuál querrían volver a participar? Se lo preguntamos a los sobrevivientes de aquella primera conquista que también estuvieron presentes en esta final.

“Cuando le ganamos a los Caribes la primera vez, ese equipo estaba blindado”, aseguró Ramón Castro. “No le faltaba nada”.

“Yo escojo al que le ganó al Magallanes, allí no se le podía pitchear a nadie”, terció Alex Romero. “Estaba Miguel Cabrera, Ramón Hernández, Randall Simon, Grégor Blanco. Imagínate, yo era séptimo o el octavo bate”.

“El más balanceado fue el club de 2003”, indicó Buddy Bailey. “Aquella escuadra tenía un gran pitcheo, gran defensa, y yo siempre he sido un entusiasta del pitcheo y la defensa. Y estaba Miguel Cabrera, que te cambiaba el juego con un batazo”.

“Yo me voy a la época de Kevin Tolar”, coincidió Víctor Moreno, aludiendo a su viejo compañero del bullpen. “Sobre todo ese primer año, ese equipo fue el mejor”.

“Para mí el mejor fue el que le ganó al Caracas la primera vez”, refutó Francisco Buttó. “Estaban Cabrera, Ramón Hernández, René Reyes, el difunto Géremi González y Eddy Díaz, que fue el Más Valioso”.

“El más balanceado fue el que le ganó a los Leones el año antepasado, la final que más nos ha costado”, opinó Rosman García.

“El mejor de todos es este”, disintió Alex Núñez. “Aquí no estuvieron Cabrera, Martín Prado, Ramón Hernández, Alex Delgado ni Luis Rodríguez. No hubo estrellas. Pero ellos nos enseñaron a pelear cada partido. Este equipo es el mejor, porque aprendimos de ellos a mantener ese deseo de salir siempre a ganar”.

Publicado en El Nacional, el lunes 31 de enero de 2011.

2 thoughts on “Aragua aún es una dinastía

  1. Jorge Montenegro- En una conversación con un periodista deportivo de la prensa nacional, tratamos de profundizar sobre los factores claves de esta final, que según ambos, Tigres debió haber ganado según la sabermetría.

    La explicación era más simple que las estadísticas reflejadas por los nuevos científicos del béisbol: Tigres tenía mejor ofensiva y mejores lanzadores. Otro “sabermétrico” me dijo en la previa al séptimo juego “Yo apostaría a Tigres por la alta”.

    Según ellos, Tigres batearía más que Caribes, y lo hizo. Según ellos, Tigres presentaría un mejor cuerpo de lanzadores, y Caribes perdió un juego por blanqueo y otro por una carrera, mientras que Tigres cayó en un juego en el que produjo 5 carreras y en tres en los que hizo 7 ¿Por qué se perdió la serie?

    Uno de los mismos “sabermétricos” dijo: “Los análisis siempre deben realizarse en base al momento en el que se toman las decisiones, no después.

    Pero se pueden analizar los hechos, en base a los hechos. Hubo pocas similitudes entre la final que jugaron ambos rivales de la 2003-04 y la que acaba de concluir, como que Orber Moreno y Endy Chávez fueron refuerzos y que el sexto juego finalizó con el mismo marcador. Entre estas similitudes se encuentra que Tigres contó con campo cortos importados en ambas ediciones: Jason Bowers, gran defensor pero con poca defensa y Tyler Green, su antítesis en el terreno de juego. El resultado: Aquella se ganó y esta se perdió.

    Los Tigres de la edición 2003-04 contaron con Miguel Cabrera, Juan Rivera y Michael Ryan, mas no fue el equipo ofensivo de la serie. Solo conectaron 2 jonrones en toda la final, mientras que en esta edición la sacaron del parque en todos los encuentros. El resultado: Aquella se ganó y esta se perdió.

    Los Tigres de inicio de la década pasada contaban con una filosofía difícil de entender para quienes disfrutan de juegos de muchas carreras. “Hay que reforzar la línea central” decía Manuel Rodríguez al aire en el circuito radial y por Meridiano TV. Eso consistía en que tu receptor, campo corto, segunda base y jardinero central deberían destacarse por su defensa, más que por el bateo. En el campo, Caribes contó con mejores elementos en esas posiciones, y solo César Suarez y Oscar Salazar eran los únicos que aportaron más por su bate que con su guante. El resultado: Aquella se ganó y esta se perdió.

    “El nombre del juego se llama picheo” dicen los eruditos que leyeron ese librito del béisbol que nunca se ha escrito. Wilson Ramos y Alex Romero tuvieron temporadas con números de Jugador Más Valioso. Compartieron espacio con Lastings Milledge y Héctor Gimenez, ambos sin promedio de bateo pero con muchas carreras empujadas y jonrones ¿Un equipo con 4 sluggers necesitaba más bateo? Pues ese fue el criterio para seleccionar a Hernán Iribarren y Tyler Green. Ambos pusieron amor a la camiseta y ganaron el respeto de la afición de Maracay, pero… El resultado: Aquella se ganó y esta se perdió.

    De cara a la final, con pocos lanzadores disponibles, se tomó la decisión de incluir en el roster a Orber Moreno y Jesús Guzmán. “Siempre estuvimos a un batazo de ganar la Serie”, dijo Manuel Rodríguez, en declaraciones a Unión Radio Deportes un día después de la derrora. Con un line up poderoso, con Alex Núñez en la banca y Guzmán de refuerzo, el batazo nunca llegó. La razón: Con una mejor defensa, que ayude a tus buenos lanzadores, nunca se llegará al encuentro clave abajo en el marcador.

    Desde la salida de Enrique Brito los fanáticos de Tigres siempre han exigido la recomposición de ese cargo. Hoy, más que un nombre o un puesto, queremos que vuelva la filosofía que ha hecho grande a esta organización: firma de talento en el bulpen y defensa.

    Finalizo con una frase de mis amigos sabermétricos: “Hoy, los niños de Puerto la Cruz llegaron a sus escuelas hablando sobre el triunfo de Caribes, no de Caracas o Magallanes. Eso construye afición”. Bien por ellos y por el béisbol. Perder así, no es perder.

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