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César Ciurcina pide la pelota para el séptimo… si hay

El cuerpo técnico de los Tigres prepara al novato para un eventual choque decisivo, luego de que el manager Buddy Bailey anunciara el jueves que el recluta será el abridor de un séptimo decisivo

César Ciurcina no esperaba lanzar con el equipo grande, mucho menos hacerlo en los playoffs. Y sin embargo, no duda al pedir la pelota para abrir un eventual séptimo juego de la final.

“No tengo miedo ni presión”, aseguró el novato, que el miércoles se convirtió en uno de los héroes de los Tigres en la serie contra los Caribes. “Estuve nervioso cuando debuté en la ronda eliminatoria. Ese día sí tuve presión. Pero después no. De verdad. Cuando voy allá adentro, estoy tranquilo”.

Ciurcina no puede asegurar que esa calma sea legado de la experiencia recabada por sus compañeros en las ocho finales disputadas por Aragua desde enero de 2002. En todo caso, es aval adicional para ser el pitcher del domingo, si acaso el duelo contra Anzoátegui se alarga hasta allá.

“Yo estaba mentalizado para ir a la paralela (en octubre), porque había muchos lanzadores, pero un día antes de comenzar la campaña me dijeron que me quedaba”, recordó. “Luego se lesionó (Jeff) Farnswoth, me pusieron a abrir y no lo hice mal. Nunca me esperé esto”.

A los 4 años comenzó a jugar beisbol en Guatire, como outfielder y serpentinero, pero firmó con los Mellizos de Minnesota como monticulista y nunca más agarró un madero.

“Hoy no sabría ni hacer swing”, apuntó el recluta. Y no le hace falta. Es lo suficientemente controlado con la recta, la curva y el cambio como para aspirar a comer con esos envíos algún día en las grandes ligas.

“La recta es el pitcheo en el que más confío”, apuntó. “Pero la clave de todo es mantener la bola bajita y tirar strikes”.

Con Minnesota, en categoría de novatos, ponchó a 53 rivales y apenas entregó 8 boletos en 65 episodios. Confía ahora ir a clase A, quizás clase A avanzada, en marzo próximo. Aunque antes tiene un reto que completar.

“Quiero la pelota si hay un séptimo juego en la final”, señaló. Y su manager está dispuesto a complacerle.

El plan de Buddy Bailey

Buddy Bailey iba a sacar a César Ciurcina en el sexto inning, el miércoles. Víctor Moreno estaba listo y el novato había hecho suficientes envíos, pero ¿por qué no dejó que le lanzara a Luis Jiménez, que le batea mejor a los zurdos que a los derechos, en lugar de traer a José Guánchez?

“Conozco los números, sé que Jiménez le bateó como .440 a los zurdos, pero no quería correr el riesgo de que le diera un batazo grande a Ciurcina y que ese fuera su último recuerdo del juego”, explicó Bailey. “Estoy preparándolo para un séptimo partido, no quería arriesgarme a que perdiera su confianza”.

¿Y por qué, si conocía los números, para ese turno usó a Guánchez y no a Moreno, quien calentaba en el bullpen? Por otro motivo táctico.

“Víctor tuvo problemas en el codo, así que debía probarlo y por eso no quería que lanzara tanto”, razonó el técnico. «Desafortunadamente Jiménez le dio el jonrón a Guánchez y Víctor igual tuvo que hacer un out adicional».

Publicado en El Nacional, el viernes 28 de enero de 2011.

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