El Emergente

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El Pitcher del Año de la 2010-2011

Andrew Baldwin, Ryan Vogelsong, Yusmeiro Petit y Yorman Bazardo se contaron entre los mejores lanzadores del campeonato. ¿Quién fue el mejor?

Andrew Baldwin

¿Quién merece obtener el premio Carrao Bracho como Pitcher del Año?

Fue la temporada del pitcheo, según no pocos aseguran, y sin dudas bajó drásticamente la producción: hubo menos jonrones que la campaña pasada, más blanqueos y hasta un juego sin hits ni carreras.

Todavía más sugerente que eso, el noveno mejor toletero del campeonato, Alexi Amarista, no terminó sobre .300, y el décimo, Gerardo Parra, apenas ligó para .287 de average.

Ya habrá tiempo para determinar hasta dónde cambió la ofensiva, respecto al resto de la década recién fenecida. Por lo pronto, determinemos quién fue el mejor lanzador de ese grupo de brazos que, por lo visto, sojuzgó a sus rivales en la 2010-2011.

Algunos conspicuos candidatos se marcharon antes de completar el mínimo de innings necesario para aspirar al liderato de efectividad, lo que les saca de competencia.

Hablamos de Austin Bibens-Dirkx y Alex Torres, corresponsables de la notabla zafra de las Águilas, y de Henderson Álvarez y Anthony Lerew, el autor del no-hitter, quien dejó 1.11 en promedio de carreras limpias al decir adiós.

Buscando entre el resto, encontramos algunas actuaciones notables.

Andrew Baldwin terminó con 2.08 de efectividad y otros cuatro serpentineros cerraron por debajo de 2.50, lo que es un promedio brillante.

Yorman Bazardo se anotó 7 victorias, lo que para muchos es señal de dominio y un importante aval para el galardón.

Tres monticulistas superaron los 70 innings de actuación y algunos relevistas mostraron un desempeño superior: Ronald Belisario, con sus 14 salvados y 1.00 de efectividad; Víctor Moreno, con 31 relevos —prácticamente uno cada dos días— y 2.25 de promedio; y Luis Ramírez, quien tuvo 1.46 y 13 holds.

No es nuestra costumbre votar por relevistas cuando hay abridores con iguales o superiores cifras, por cuanto los miembros de una rotación recorren más entradas y son pocos los casos como el de Moreno, que tiró 44 actos, es decir, más que el litoralense Álvarez, a pesar de que éste hizo 10 aperturas. De hecho, si hay un apagafuegos que merecería consideración, ése es Moreno (Belisario, en contraste, apenas tiró 18 actos; lo hizo con sorprendente consistencia, no desperdició ocasión alguna para salvar, tuvo 15 ponches y sólo 4 boletos, pero aún así fueron únicamente 18 episodios).

Los monticulistas más dominantes, según sus actuaciones de principio a fin, fueron siete.

Baldwin (5-2, 2.08, 47 ponches en 73.2 innings).

Granado (6-2, 2.21, 19 en 53.0).

Ryan Vogelsong (6-2, 2.25, 53 en 60.0).

Ronald Uviedo (4-2, 2.39, 32 en 64.0).

Yusmeiro Petit (5-3, 2.39, 45 en 60.1).

Bazardo (7-2, 2.63, 28 en 72.0).

Y Josh Schmidt, un antiguo ganador del Carrao Bracho (5-3, 2.79, 69 en 71.0).

Seth Etherton y Jesús Silva tuvieron méritos, pero marcharon un poco más atrás de aquellos siete.

¿Y de ese septeto, quién lució mejor? Veámoslo primero a la inversa, para eliminar candidatos.

Granado tuvo la peor relación de ponches por cada 9 actos, igualó el tercer puesto con la peor cantidad de hits por cada 9 tramos y tuvo el cuarto lugar entre los peores balances de bases por bolas por cada 9 episodios, con la ventaja añadida de lanzar la mitad del tiempo en el Luis Aparicio, donde se dio la menor cantidad de jonrones este año.

Bazardo, quien ciertamente sacrifica abanicados en beneficio de acumular rodados, tuvo un accionar parecido en esos departamentos: noveno con más hits, octavo con más transferencias y segundo con menos guillotinados por cada 9 innings, en cada caso. Su WHIP (la media de embasados por hits y bases por bolas en cada inning) fue un extraordinario 1.03, lo que nos obligará a navegar más hondo para conseguir al ganador.

Uviedo, aunque sólo entregó 10 bases, quedó con 1.11 de WHIP, por detrás de Bazardo, con el mérito de lanzar en el Universitario, pero sin lideratos importantes.

Schmidt fue el máximo ponchador, pero también fue quien dio más bases por bolas, con 1.20 de WHIP y la séptima efectividad del campeonato.

El corte nos deja con Baldwin, Vogelsong y Petit.

El as de los Caribes fue el mejor en efectividad y entradas lanzadas, con WHIP de 1.02, el mejor de la liga; los contrarios le batearon para .213, lo que le dio la segunda casilla, y fue cuarto en ponchados y tercero en la relación de hits por cada 9 tramos.

El as de los Tiburones fue a quien menos le batearon, aún lanzando en el Universitario, pues amarró a los rivales a un average de .188 y también fue el líder en abanicados y en la relación de hits por cada 9 innings, aunque también fue quien entregó más bases por bolas; añadió el tercer peldaño en efectividad y tuvo 1.15 de WHIP.

El as de los Bravos terminó con 1.08 de WHIP y ningún liderato importante, pues fue el quinto ponchador, el quinto que entregó menos transferencias en promedio y tuvo la cuarta efectividad.

Reducida la competencia a Vogelsong y a Baldwin, el ganador tiene que ser Baldwin, quien tiró casi 14 innings más que su rival y lo hizo en un escenario, el “Chico” Carrasquel, casi tan peligroso para los pitchers como lo es el Universitario, el único lugar donde se dieron más jonrones esta zafra que en Puerto La Cruz. Votaremos por él.

Publicado en versión reducida en El Nacional, el domingo 2 de enero de 2011, y ampliado en el blog.

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