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La Liga Central Independiente

La Licibeis es un nuevo intento de hacer renacer aquella vieja y buena idea que durante año sostuvo a la Liga de Verano. ¿Logrará trascender en el tiempo, como lo hizo aquélla?

La Liga Central Independiente de Beisbol fue noticia esta semana, con el draft en el que los equipos participantes se repartieron a los peloteros profesionales disponibles para ser parte del campeonato.

La novedad, claro, fue la presencia del grandeliga Ronald Belisario, quien no ha podido lanzar este año con los Dodgers, debido a la imposibilidad de conseguir visado de trabajo.

Pero Belisario no fue la única figura. El también monticulista Ramón Ramírez estuvo hace poco en la gran carpa y algunos nombres que han hecho ruido en la LVBP también fueron parte en el sorteo.

Es inminente el inicio de la competencia, que reunirá a los Naranjeros de Occidente, Huracanes de Puerto Cabello, Pastores de San Joaquín y una selección nacional, que aprovechará la reunión para obtener fogueo.

¿Qué le espera a la Licibeis, como se ha dado por llamar?

En principio, incertidumbre. Las personas involucradas en la idea muestran entusiasmo, pero todo comienzo es difícil, especialmente en tiempos de crisis, como los que vive Venezuela.

Hace no mucho, la Liga Tropical Independiente intentó lo mismo que esta y fracasó. Su desaparición le puso otro remache al ataúd que guarda el recuerdo de la Liga de Verano, aquel circuito que tuvo su auge en los años 80 y que desapareció en los 90.

Fue el experimento más exitoso que se recuerde, por el dinero involucrado, el nivel competitivo y sus resultados.

Veteranos como Raúl Pérez Tovar, imposibilitados de llegar a las grandes ligas, hicieron de la justa un nicho. Pompeyo Davalillo cimentó su ya bien ganada reputación como estratega y hombre de beisbol. La Organización Deportiva Cocodrilos dio sus primeros pasos fuera de las canchas de tenis del por entonces llamado Cocodrilos Raquet Park. Se creó una seria rivalidad entre los saurios y los Cerveceros, el equipo de la Cervecera Nacional.

Incluso, al no existir la Venezuelan Summer League, algunos prospectos recién firmados dieron allí sus primeros pasos (Omar Daal fue el más célebre de todos; llegó a disfrutar de una carrera relativamente larga en las mayores y dejó un nombre con el Caracas).

Los periodistas que le dieron cobertura al torneo aducen que los altos salarios que pagaban los Cocodrilos terminó por sofocar el circuito, al no poder competir por igual los otros clubes. Finalmente, se desvaneció un proyecto que dio trabajo a centenares, probablemente miles de personas durante varios meses del año.

La Liga Interamericana es el primer precedente que viene a nuestra memoria. Nació en 1979 y duró meses. Fueron demasiado los costos para trasladarse y jugar en lugares tan distantes como Estados Unidos y México.

Venezuela contaba con dos escuadras, los Metropolitanos de Caracas y los Petroleros de Maracaibo, pero se extinguió prontamente, a pesar de las primeras planas que logró.

Últimamente ha estado la Liga Caroreña, una discreta, pero hasta ahora exitosa apuesta regional, que rescata las raíces del beisbol larense y ha mantenido activos a no pocos profesionales por estas fechas, en los años recientes.

En ese panorama insurge la nueva Liga Central, cuando la ya veterana y muy necesaria Venezuelan Summer League agoniza, cada vez con menos organizaciones, debido a la situación socioeconómica del país.

En principio, esta Licibeis tendrá una ronda eliminatoria con 12 encuentros por divisa durante 12 semanas, es decir, un choque semanal, para después disputar una final al mejor de siete juegos.

¿Sobrevivirá a 2011? ¿Crecerá, hasta convertirse en una nueva Liga de Verano? Ojalá. Desde la desaparición de aquélla hay un vacío enorme en la estructura de nuestro beisbol rentado.

Publicado en El Nacional, el domingo 12 de junio de 2011.

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