El Emergente

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¿Que dejó la liga paralela en 2011? 

Johnny Celis

¿Qué dejó la liga paralela? El campeonato 2011 del Programa de Desarrollo llegó a su término, con la victoria de La Guaira en el último de la final contra Aragua.

Por eso, le dimos un rápido vistazo a lo ocurrido en las granjas de nuestro circuito profesional, donde lo primero y más notable fue el récord de la sucursal de los Tiburones en la eliminatoria.

No es cualquier cosa ganar 33 de 38 partidos. Lo más curioso, sin embargo, es que los pequeños escualos se adueñaran del primer lugar apelando a las armas contrarias del equipo grande en la LVBP: aquellos tuvieron un bateo discreto y el mejor pitcheo del torneo, mientras que los dirigidos por Marco Davalillo poseen la ofensiva más sobresaliente y un cuerpo de lanzadores con números más bien grises.

El desempeño de los muchachos dirigidos por Carlos Figueroa es la mejor noticia que podían recibir los salados este fin de año, aunque ayer hayan perdido el primero de la final contra Aragua, en San Joaquín.

La sucursal de los Tiburones no sólo tuvo el mejor pitcheo, brazos que muy pronto ayudarán arriba; es que la media de la liga fue 4.21 y ellos cerraron con una brillante efectividad colectiva de 2.51. Apartando a los reclutas del Magallanes, que terminaron con 3.89, los otros 13 equipos cerraron con al menos una carrera limpia más por partido. Eso sí es una expresión de dominio. Mejor aún, ese rendimiento fue logrado a pesar de que el talento de los litoralenses estuvo repartido entre dos novenas, una llamada La Guaira (la que lideró el campeonato) y otra denominada Tiburones (que tuvo marca de 16-21, pero también con una efectividad superior a la media de la liga).

En medio de eso, Richard Martínez brilló como ninguno, con 1.03 de efectividad y apenas cuatro carreras limpias en contra, aunque hubo serpentineros con mejores estadísticas periféricas. Por ejemplo, el magallanero Omar Bencomo hijo: tuvo 2.13 de efectividad, sólo entregó tres bases por bolas y recibió apenas un cuadrangular, con siete abanicados por cada transferencia. O el guairista Kender Villegas, que cerró décimo con 2.14, pero nadie le sacó jonrones y tan sólo le dieron un doble, con notable relación de nueve pasaportes y 33 ponches en 33.2 entradas.

Los promedios ofensivos en a paralela fueron altos este año, lo que resalta el desempeño de los monticulistas. La media fue .272 de average, un OBP de .352 y .391 de slugging.

Entre los mejores, surgió una sorpresa de último momento: Elevys González, de los Bravos, que consiguió las apariciones legales el último día de la eliminatoria, arrebatándole a Johnny Celis la corona de los bateadores, con .392 (llegó raspando, pues tuvo 109 apariciones y el mínimo era 108).

González dio extrabases casi con la misma frecuencia con que se puso en circulación, por lo que cerró con un brillante OPS de 1.142 puntos.

Celis, sin embargo, puso números de Jugador Más Valioso. El infielder de los Tiburones tuvo .383 de average, fue el mejor con .678 de slugging y 1.164 de OPS, como un Miguel Cabrera cualquiera. Su promedio de embasado también fue sobresaliente, con .486, aunque no tanto como el del buen prospecto de los Caribes, Exicardo Cayones, quien se embasó más de una vez por cada dos turnos, con .502 de OBP.

El caraquista Alejandro Segovia y el tiburonero César Pérez, los máximos jonroneros del Programa de Desarrollo, jugaron con los colores de los Rays de Tampa Bay, pero igual son la esperanza de sus equipos a partir de la 2012-2013 y más allá.

¿Quiénes entre todos ellos serán figuras en nuestra liga principal? Recuerden esos nombres, pues muy pronto lo sabremos.

Publicado en El Nacional, el lunes 19 de diciembre de de 2011. Actualizado en el blog.

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