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Una mirada distinta al caso Ambiórix Burgos

La carta de Lidom al Comisionado del Caribe expone una irregular suspensión

ESPNdeportes.com
La hoja de vida de Ambiórix Burgos es impresentable. Eso está claro.

El lanzador dominicano estuvo detenido en Estados Unidos y fue deportado de ese país por un caso de violencia doméstica.

Fue acusado de asesinato y otros graves crímenes en Quisqueya.

Fue suspendido indefinidamente en el beisbol de su nación y está imposibilitado de regresar a las grandes ligas.

Ese es el pitcher que llegó el fin de semana para reforzar a los Tigres de Aragua, el mismo que fuera gran prospecto de las mayores y que tirara por la borda su carrera, debido a su conducta fuera del terreno.

Ambiórix Burgos es alguien impresentable. Pero el punto en discusión no es ese.

El punto que ha convertido al serpentinero derecho en un tema habitual de conversación en Venezuela es el planteado por notables periodistas quisqueyanos, defendido por el abogado deportivo Arturo Marcano: el monticulista no puede lanzar en ningún circuito del Caribe, por estar suspendido. Y quien lo permita, violará el Acuerdo Invernal.

Hagamos una pausa aquí. Burgos fue acusado de crímenes horrendos en Dominicana, pero no fue condenado por tribunal alguno. No importa lo que se piense sobre el sistema de justicia antillano, el caso es que, para todo efecto legal, no es culpable.

Es por ello que el relevista recibió una visa y un permiso de trabajo del Ministerio del Interior en Venezuela. Es por eso que recibió una carta de buena conducta de la policía dominicana.

La garantía de que los ciudadanos de a pie no serán condenados sin un juicio justo es que hasta personajes como Burgos no pueden serlo. Es así de duro y simple. Si el pelotero fue declarado inocente en Dominicana, podrá vérsele con antipatía, debido a su pasado, pero no puede condenársele extra judicialmente.

Así llegamos al punto medular de la discusión: el apagafuegos está suspendido y si lanza con los Tigres se violará el Acuerdo Invernal.

La suspensión de Burgos en Dominicana, en verdad, ha hecho que Lidom haya incurrido ya en dos violaciones al Acuerdo Invernal.

La primera: castigarle indefinidamente, algo que prácticamente equivale a una sanción de por vida. El acuerdo expresa taxativamente en el capítulo 4.e.1 que ningún jugador puede ser suspendido por más de tres años.

La segunda: no comunicar ese castigo a la oficina del Comisionado de Major League Baseball. El acuerdo obliga, en los prolegómenos del capítulo 4.e, a que toda suspensión sea comunicada “de inmediato” a ese despacho, a fin de incluir al pelotero en cuestión en la lista de suspendidos. La comunicación debe incluir la fecha de inicio y finalización del castigo.

Ninguna de esos extremos legales fue cumplido por parte de Lidom. Lo que explica la ambigüedad de la carta que este martes envió al comisionado del Caribe el presidente de ese circuito, Leonardo Matos Berrido.

Dice el documento:

“Estimado Comisionado y amigo:


“En fecha 18 de noviembre pasado, en respuesta a una comunicación de fecha 15 del mismo mes, la Liga Venezolana de Beisbol Profesional fue informada que el señor Ambiórix Burgos no pertenece a ningún equipo de la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana, haciendo constar que el señor Burgos está suspendido en esta liga desde el año 2009, luego de ser señalado como autor de algunos hechos que fueron considerados violentos.


“El decir que esta liga no tiene objeción a que el señor Burgos participe en el torneo de Venezuela —cosa absolutamente correcta, puesto que al no pertenecer, como se ha dicho, a equipo alguno de la liga dominicana, esta no tiene nada que objetar a ninguna de las actividades del mencionado señor— ha sido interpretado como que la Liga de Beisbol Profesional de la República Dominicana le ha autorizado a jugar en la Liga Venezolana, interpretación incorrecta puesto que no corresponde a nuestra entidad ni autorizar ni rechazar nada que ataña a un jugador extrañado de nuestra liga desde hace más de dos años.


“Dónde juega o no juega Ambiórix Burgos es una decisión que corresponda a la liga donde pretenda jugar y a la organización a la cual está afiliada dicha liga. En este caso, a la Confederación que usted dignamente preside.


“Hace algunos meses, la solicitud del señor Ambiórix Burgos para que se levante la suspensión que le fue impuesta en fecha 5 de marzo de 2009 fue rechazada por comunicación de fecha 22 de septiembre del año que finaliza, en razón de que después de que le fue aplicada la sanción aludida el señor Ambiórix Burgos ha incurrido en nuevas agresiones que lo han llevado otra vez por ante la justicia represiva, en agosto del año 2010, según publicaciones de distintos medios de comunicación”.

Eso dice la carta.

Si en un país donde no existe la pena de muerte, se condena a un delincuente a morir en la horca, esa sentencia es nula e írrita. No puede sustituirse por una pena menor. En el peor de los casos, requerirá de un nuevo juicio.

Burgos está en el tercer año de su suspensión. Si Lidom hubiera cumplido los pasos estipulados por el Acuerdo Invernal y los estatutos de la Confederación del Caribe, esta discusión no existiría; Burgos estaría suspendido y a punto de terminar su sanción.

Es por eso que José Grasso, el presidente de la LVBP, fue enfático este martes: “Burgos no está suspendido en el Caribe, porque le fue aplicada una pena que no existe en el Acuerdo Invernal y su castigo no fue comunicado a Major League Baseball ni al comisionado Puello Herrera”.

La solución a este problema está en el mismo lugar donde empezó: la propia Lidom.

“Si la Liga Dominicana no quiere que Burgos lance en el Caribe, que lo suspenda por tres años y lo comunique al comisionado, a la MLB y a las demás ligas”, emplazó Grasso. “Mientras tanto, no podemos impedirle actuar en nuestro circuito”.

Burgos, y toda persona en el planeta, tienen derecho a que se les juzgue con rectitud y equidad. Que se cumplan las reglas y normas escritas para casos como el suyo.

Si eso se cumple, y Burgos resulta culpable y es suspendido, está obligado a cumplir la sanción que se le imponga.

Pero que se cumpla la ley.

Los jueces, los magistrados y los verdugos están forzados, más que nadie, a respetar lo que señala la ley. Es el principio básico de la democracia, la convivencia y la civilización.

Publicado en ESPNdeportes.com, el martes 6 de diciembre de 2011.

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