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¿Está de vuelta Johan Santana?

¿Volverá Johan Santana a ser el mismo de antes? ¿Está de regreso el Gocho, como él mismo ha proclamado?

Hemos recibimos preguntas similares, luego de las dos presentaciones que ha hecho el merideño en los juegos primaverales.

El zurdo no ha permitido carreras limpias en casi cinco innings de labor y sus estadísticas periféricas van de lo discreto a lo bueno, sin tocar los números rojos.

El entusiasmo alrededor del nativo de Tovar está más que justificado. Fue, hasta 2010, el mejor pitcher de Venezuela en la historia de las mayores, líder en victorias y ponches propinados, el abridor criollo con la mejor efectividad de todos los tiempos y el único, hasta ese año, capaz de ganar el Cy Young, un galardón que finalmente obtuvo Félix Hernández dos meses después de ver pasar a su compatriota por el quirófano.

El regreso de Santana tiene dos etapas, ambas difíciles, pero no imposibles de superar.

La primera es llegar al juego inaugural de los Mets y seguir de largo, sin recaer por la lesión en el hombro.

Muchos contenemos la respiración y caminamos de puntillas cada vez que al serpentinero andino le toca subir a la loma, cada mañana que debe hacer bullpen, cada día siguiente a esas jornadas de esfuerzo.

¿Reaparecerán las molestias? Así como se sabe mucho de la cirugía reconstructiva del codo, llamada popularmente Tommy John, se sabe casi nada de intervenciones para corregir la cápsula del hombro, el problema que afectó al as venezolano.

Los pitchers que pasan por la Tommy John vuelven un año después (hace 20 años requerían 24 meses de recuperación, y 18 meses una década atrás). Y regresan a menudo con una o dos millas por hora adicionales en la velocidad de la recta, un fenómeno difícil de explicar, pero cierto.

En cambio, el hombro requiere mayor tiempo para sanar y en ocasiones nunca sana del todo.

Freddy García es un ejemplo de tales dificultades: se sometió al bisturí en julio de 2007, perdió casi todo 2008 y 2009, dio señales de vida en 2010 y tuvo en 2011 su primera campaña completa con promedios por encima de la media de la Liga Americana (de hecho, su efectividad ajustada de 122 con los Yanquis fue la tercera mejor de su carrera). Necesitó cuatro años para volver a ser un lanzador dominante.

García, sin embargo, fue operado del manguito rotador y del labrum, no de la cápsula. Su caso sirve de referencia para su compatriota, pero no es concluyente.

A pesar de eso, puede ser mejor tomar al mirandino como ejemplo para el merideño, porque los precedentes son lúgubres: Mark Prior fue operado de la cápsula del hombro en 2008 y no ha vuelto a soltar una pelota en las mayores; Chris Young, Dallas Braden y Rich Harden se encuentran en diversos puntos de una lenta rehabilitación; Chien-Ming Wang fue intervenido en 2009, perdió todo 2010 y apareció en 11 choques de 2011, sin resultados impresionantes, aunque se le ha visto fortalecido en el spring training con los Nacionales.

En este panorama, es lógico contener la respiración en cada presentación del Gocho. Si en efecto abre el juego inaugural de los Mets, el 5 de abril, se habrá adelantado a todos los casos conocidos, aunque ya hace año y medio que sufrió la lesión.

Si vence en ese reto, comenzará la segunda etapa: recuperar el reino perdido.

Que lance la recta a 87 millas por hora o a 90 importa menos. Wang pareció perder dos millas en promedio el año pasado, lo que es consistente con el contraste entre lo que el tovareño lanzó en 2010 y lo que lanzó este domingo.

Pero si Santana pasa el año completo libre de lesiones, estaremos nosotros libres de angustias para ver si en 2013 puede disputarle al Rey Félix el privilegio de ser el mejor pitcher de Venezuela.

Publicado en El Nacional, el lunes 12 de marzo de 2012.

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