El Emergente

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La débil política antidopaje de las grandes ligas
Melky
Cabrera está suspendido por dopaje.

Se le comprobó el consumo de esteroides,
una de las sustancias más comunes para mejorar artificialmente el rendimiento
deportivo.

El consumo de anabolizantes está prohibido en las grandes ligas.

Su
tráfico es ilegal en Estados Unidos desde 1988, cuando se hace sin un récipe
médico.

Melky Cabrera será el campeón bate de la Liga Nacional y su rostro y
nombre adornarán los libros de récords en los años por venir.

Esa es la historia. La increíble historia que un aficionado, dos semanas trás, con
una pregunta ingenua, nos hizo ver de gope: ¿Puede ser Cabrera el campeón bate
de la Liga Nacional?

Estábamos de
vacaciones y muy lejos de la web en agosto, cuando el outfielder dominicano fue
sorprendido en pleno dopaje, al dar positivo el examen de la muestra de orina
que entregó. Por eso, al tratar de responder a la interrogante, lo primero que
hicimos fue buscar el número de apariciones legales que acumuló el patrullero,
antes de la sanción.


La suspensión de 50 juegos terminará durante los playoffs,
si se confirma la clasificación de los Gigantes a la postemporada. Así, Cabrera
necesita 502 apariciones para aspirar al liderato de bateo.



¿Cuántas tenía el
14 de agosto, su último día de acción? Nada menos que 501.



Casi es justicia
poética. En teoría, el toletero ambidiestro no califica para la corona y el
último día de la zafra tendrá que rendir el cetro a manos de, digamos, Andrew
McCutchen, su actual escolta, o cualquier otro aspirante que supere el average
de .340 que McCutchen tenía al escribir estas líneas.



Pero las reglas del beisbol tienen un inciso
para casos como este, un capítulo que se escribió con el fin de hacer justicia
y que, en esta oportunidad, servirá para que un tramposo se salga con la suya y
se quede con un honor que no merece.



Dicen las reglas que si un bateador marcha
al frente en esa carrera y no alcanza el número requerido de apariciones
legales, tiene derecho a que le sumen las apariciones que le faltan como turnos
fallados. Si al hacer esto, sigue siendo líder bate, deberá proclamársele
campeón.



Al quisqueyano únicamente hay que agregarle un viaje fallado. Con eso,
su promedio se mantiene en .346, el mismo que exhibe desde el día del castigo.
No es edificante.



Para hacer justicia poética será necesario que McCutchen u
otro más pise el acelerador a fondo y supere la cifra actual de Cabrera. Es
posible, pero nada fácil, dado lo elevado de la estadística.
Esta
situación es consecuencia de la doble moral que durante décadas tuvo el beisbol
de grandes ligas respecto al doping.



Aunque el comisionado Fay Vincent prohibió
los esteroides en 1991, tras su renuncia todos cerraron los ojos, una vez que comenzó a ser común su consumo
en las mayores.



Pocos periodistas, menos jugadores y ningún propietario de
equipo criticó, criticamos, las carreras de Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds por
los principales registros de jonrones.



Finalmente, cuando en 2003 comenzó a
penarse el consumo de sustancias para mejorar artificialmente el rendimiento
deportivo, nadie diseñó un sistema de castigos que privara a los peloteros de
sus galardones, cuando se probara que violaron el reglamento durante un
campeonato.



Ryan Braun no tuvo que devolver el premio como Jugador Más Valioso,
pese a que el árbitro que lo absolvió no descartó que se hubiera dopado, y el
propio Cabrera no ha devuelto ni el trofeo ni el cheque ni el automóvil último
modelo que le entregaron por ser el Más Valioso del último Juego de Estrellas. Patético.



Esta semana, después de publicada esta columna en El Nacional, alguien de MLB.com preguntó al comisionado Bud Selig si evitarían la coronación del sancionado, y Selig respondió que probablemente no. Puesto que nunca se ha hecho algo así, no está previsto hacerlo en esta ocasión. Tal vez en el futuro, si se crea una regla para ello.


En el ciclismo, las pesas o el atletismo, en todos los deportes del movimiento olímpico, hay que devolver las medallas, el
dinero y pagar suspensiones que duran años.



En la pelota la lucha contra el
dopaje todavía usa pañales. Es una metáfora temporal y también una cruda referencia al trabajo que está por hacerse.



Publicado en El Nacional, el lunes 17 de septiembre de 2012.

One thought on “El emergente

  1. Melky emitio un comunicado en el cual se "autoexcluia" de la carrera por el titulo de bateo. Obviamebte este comunicado fue idea de la oficina del comisionado y el sindicato de jugadores. Se la presentaron a Melky y a el le gusto porque limpia un poco su imagen. El problema es que si no se le otorga el premio y sus numeros siguen en las estadisticas de MLB se crea un conflicto de estadisticas. Pienso que la solucion deberia ser algo como la eliminacion de cualquier estadistica de un pelotero en la campaña en la cual sale positivo y quizas tambien en la siguiente. Poner todo a cero, 0 juegos jugados, 0 turnos. Asi se haria un poco mas de justicia.

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