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El emergente: Los Eternos Rivales y la serie particular

¿A quién le hacemos caso? ¿Al Caracas o al Magallanes? ¿O mejor a los dos?

Todo lo que digamos será usado en nuestra contra. 
Así es cuando
tratamos de caminar por la delgada ruta del medio en esta sabrosa, entretenida,
imprescindible rivalidad eterna entre Caracas y Magallanes.
Todo será usado en
nuestra contra, y a pesar de eso, meteremos baza en la rediviva polémica sobre
la serie particular histórica entre ambas divisas.
He aquí las posiciones: los
Leones aseguran, con pruebas, que la franquicia del Cervecería es la misma que
la de los melenudos, por lo que proclaman que su fecha de fundación es 1942; en
consecuencia, han disputado 728 encuentros contra los bucaneros, con 364
victorias por lado.
Los Navegantes, en cambio, insisten en no dar fe al
argumento de su socio y esparcen al viento otros números, válidos a partir del
surgimiento de los felinos, en 1952, un recuento que les favorece, 319 por 309. 
osé Grasso, presidente de la liga, dice que lo primero no ha recibido el aval
del circuito, pero agrega que está dispuesto a evaluar la propuesta en junta
directiva. Rumores no confirmados juran que la nave tiene preparado un contraargumento
de escándalo, si acaso los felinos se atreven a tanto.
Y así vamos, testigos de
la pelea de dos ex esposos, que parecen no entender que no pueden vivir el uno
sin el otro.

Recapitulemos, a riesgo de que los caraquistas nos acusen de
magallaneros y los magallaneros nos enrostren una supuesta simpatía caraquista.

Caracas es una misma franquicia desde 1942, en efecto. Pero su argumento de apelar
a esa condición legal contradice su propuesta de contabilizar la serie
particular a partir de la creación de la liga, en 1946.

Si todo depende de un
papel y un registro, habrá que contar desde 1964, cuando el Magallanes renace
de sus cenizas. Porque aquellos filibusteros que desaparecieron en 1956, para
dar paso a Oriente, sólo comparten el nombre y la simpatía de su legión de
seguidores con el antecedente original.

Sí, la nómina de peloteros tenía
coincidencias, comenzando por el gran Luis “Camaleón” García, la gran figura
primigenia de los eléctricos junto con Vidal López. Pero el Magallanes de don
Carlos Lavaud quebró, desapareció y la liga concedió a otro grupo económico el
derecho de contar con un equipo que completara los cuatro del circuito, lo que
dio origen a Oriente.

Esta complicada historia, llena de giros y paradojas, no
termina aquí.

Los Navegantes claman, con justificado orgullo, que son la
institución deportiva más antigua de Venezuela, vigente desde hace 95 años. Eso
es cierto parcialmente.

Pretender que el Magallanes de 1917, desaparecido en
1918, es el mismo que vuelve a nacer en 1927 y que, finalmente, reaparece en
1964, es justificable sólo si aplicamos la buena voluntad que la directiva
magallanera le niega hoy a su eterno rival. Si la serie particular sólo puede
contarse a partir de la existencia de los Leones, como dicen los ejecutivos
filibusteros, habría que aplicar el mismo rasero y admitir que la nave zarpó
hace 48 años, no 95.

¿Ven el enredo?

La sabrosa diatriba entre los dos clubes con
más seguidores en el país puede continuar ad infinitum.

La realidad es otra. El
uso y costumbre, el deseo de la feligresía y la tradición tienen que pesar más
que unos papeles aparecidos en una oficina del registro.

La rivalidad es
Caracas-Magallanes, no Leones-Navegantes.

Que esta pareja de ex esposos
entienda cuánto se necesita y acepte las mentiras blancas que tan necesarias
son en toda relación. Preparémonos para aplaudir el centenario de los turcos,
en 2017, y que no se vuelva a poner en duda que Leones y Cervecería son la
misma cosa.

Así estaremos todos contentos, ¿verdad?


Publicado en El Nacional, el jueves 29 de noviembre de 2012.

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