El Emergente

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El emergente: Los premios de las grandes ligas

Un repaso a los principales galardones de 2012

Justin Verlander

El jueves, mientras
preparábamos las dos primeras páginas de Deportes en El Nacional (sí, dos primeras páginas; debido a la hora en que se
conocería el resultado del premio, tuvimos que adelantar una con Miguel Cabrera
como Jugador Más Valioso y otra con el aragüeño derrotado por Mike Trout, un
boceto que, con alivio, echamos al cesto de reciclaje al abandonar la
redacción); el jueves, en fin, en la ansiedad de la espera, abrimos el portal
ESPN.com para ver el vaticinio de sus periodistas.



Días atrás, nuestro editor
en ESPNdeportes.com, Héctor Cruz, nos había enviado la encuesta que año a año publican allá,
con la votación imaginaria de quienes escribimos en el sitio.



Apenas se abrió
la página el corazón saltó: 28 encuestados en ESPN aseguraban que Trout merecía
el galardón con ventaja de 21-7.



En ESPNdeportes la diferencia era más
estrecha, pero igual favorecía al jardinero 21-18, pese a que los reporteros,
comentaristas y columnistas de la web en castellano habíamos votado 11-0 a Cabrera.



Un par de horas
después, respiramos con alivio al conocer el resultado definitivo: el slugger
de Maracay era el primer Más Valioso de Venezuela.

Ese 11-0,
que no bastaba para compensar el 21-7 de los colegas angloparlantes, nos dejó esta
pregunta en el alma: ¿hasta qué punto apoyamos en esa simbólica votación a
Cabrera sobre Trout por el hecho de ser venezolano?


¿Era posible que ese
inevitable sentimiento de nacionalismo pudiera influir en nuestro criterio?
Porque si así fuera, sería tan lamentable como condenable resultaría que
alguien votara en contra de otro debido a su país de origen o al color de su
piel.



Como hemos expuesto antes, creíamos y seguimos creyendo que Trout tuvo
una campaña sin par. De no competir el nativo, habría sido un merecido Más
Valioso, pero esa Triple Corona, esa producción del antesalista merecía
reconocimiento. ¿Entonces?



La duda aún nos acompaña. Así de sólidas fueron
ambas cosechas. Pero, qué bueno, ganó Cabrera.
El de la Liga Americana no fue el único
reconocimiento que acertamos.



El de Buster Posey en la Nacional era más fácil de
predecir. También los novatos del año, Trout y Bryce Harper, aunque Wade Miley
hubiera sido un mejor candidato si no se desploma en septiembre.



Sólo
coincidimos con uno de los managers, Davey Johnson, de los Nacionales. Sí, Bob
Melvin tuvo gran éxito con los Atléticos, pero en marzo ya sabíamos que su
staff de pitcheo era prometedor y conocemos las limitaciones que reciben los
pilotos en Oakland, donde la gerencia impone ciertas líneas a sus estrategas.
Menos esperábamos de Buck Showalter y sus Orioles, a quienes todos colocábamos en el cuarto o
quinto lugar de su división, jamás en lo alto, junto a los Yanquis y por encima
de los Rays, Azulejos y Medias Rojas.



Tampoco pasamos invictos por el Cy Young.


Preferíamos a Clayton Kershaw y Justin Verlander, pero ganaron R.A. Dickey y
David Price. 
Sí, es verdad, estos tuvieron grandes números y más victorias,
pero quisimos ser coherentes con el criterio que hemos sostenido incluso desde
antes del Cy Young a Félix Hernández: si el mejor pitcher es aquel que domina más,
las estadísticas que reflejen dominio tienen que prevalecer.

Verlander fue
claramente el lanzador más dominante de la Americana, con más innings, más juegos completos,
más ponches, mejor relación de ponches y boletos por inning, mejor WHIP,
average de bateo y OPS en contra que Price, que le aventajó básicamente en
ganados y ligeramente en efectividad.

Entre Kershaw y Dickey las diferencias sí
fueron menores. Pero eso es lo sabroso del beisbol y la vida, ¿verdad? Que
podamos disentir y aún así mantener la conversación.


Publicado en El Nacional.

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