El Emergente

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El emergente: Luis Sojo y los futuros inmortales

A propósito del Salón de la Fama de nuestro beisbol


Luis Sojo ganó su inmortalidad con una carrera casi
perfecta.

Durante más de dos décadas fue una de las principales figuras del
beisbol venezolano, uno de los mejores bateadores en la historia de la LVBP y una
enseña de la expedición nacional en las grandes ligas. Sólo le faltó la
titularidad en la gran carpa.

Apenas tres veces disputó 100 o más encuentros en
las mayores, con un tope de 113, y sin embargo, marcó huella profunda en dos
ciudades.

Todavía le recuerdan en Seattle por haber dado el batazo que metió a
los Marineros por primera vez en unos playoffs.

Aún resuena el imparable que le
conectó a Al Leiter, para darle a los Yanquis la Serie Mundial de 2000, cuando
los dos clubes de Nueva York se midieron en el clásico.

Su capacidad para ser
protagonista, aun viniendo de la banca, fue tan notoria como sus chispeantes declaraciones,
su habilidad para enviar la pelota a tierra de nadie y su ejemplo de responsabilidad
social, a través de la fundación que lleva su nombre.

Olviden su actual rol. Un
manager siempre estará en la línea de fuego de la fanaticada, para bien y para
mal. Abundan los críticos de Buddy Bailey, a pesar de que ha conseguido seis
coronas en los últimos nueve torneos. Es un oficio donde resulta difícil caerle
simpático a las masas.

Dejen eso a un lado y recuerden al gran jugador, al pelotero
a quien auguraban una cortísima carrera y que, a fuerza de coraje y
determinación, talló la estatua que, con justicia, tendrá su nombre en el Museo
y Salón de la Fama del Beisbol en Venezuela, el pabellón al que, con justicia,
acaba de ser exaltado junto con Dalmiro Finol.

El retiro de Edgardo Alfonzo ha puesto a muchos aficionados
y periodistas a preguntarse cómo será la votación para nuestro Salón de la Fama
dentro de cinco años, ante el adiós que, en corto tiempo, han dado él y Omar
Vizquel, Magglio Ordóñez, Carlos Guillén y Melvin Mora.

Los votantes podemos
incluir hasta seis nombres en la planilla, por lo que no sería imposible elegir
a todos ellos en la misma ocasión. Pero ese quinteto estará dividido en dos
grupos; Ordóñez, Guillén y Mora estarán en la papeleta de 2017, una vez que
cumplan cinco años fuera del beisbol activo, y Vizquel y Alfonzo entrarán a la planilla
en 2018, pues la elegibilidad comienza cuando un candidato cumple cinco años
seguidos fuera de acción.

Aunque Ordóñez y Guillén oficializaron sus adioses
hace pocos meses, y pese a que Mora ha insistido en la idea de volver a jugar,
ninguno tuvo participación en alguna liga profesional en 2012.

Vizquel y
Alfonzo, en cambio, sí jugaron, el primero hasta octubre y el segundo hasta este fin de semana.

Raúl Chávez también estará en la clase de 2017, con sus más de 10 años
en la gran carpa. Fue, hasta el campeonato 2011-2012, uno de los más reputados
receptores defensivos en la liga local. A la espera de saber qué ocurrirá con
Miguel Cairo, actualmente agente libre en el norte, no debe haber otras
adiciones importantes en la papeleta para esa elección.

Jugadores con mucha historia quedaron fuera esta vez, como
Edwin Hurtado, Luis Raven, Omar Daal y sobre todo los tres nombres que
escribimos junto al de Sojo en nuestra planilla, en esta ocasión: Leonardo
Hernández, Leonel Carrión y Oswaldo Blanco.

No sabemos si es que una parte
importante de los votantes es tan joven como para no haberles visto jugar ni
haber sabido del impacto que en su momento tuvieron en la LVBP, cuando esta
liga era altamente competitiva. El caso es que vuelven a quedar postergados.

Ojalá no tengan que esperar tanto como para aparecer en la misma elección de
Vizquel, Alfonzo o Guillén. Que pronto podamos hacerles justicia.


Publicado en El Nacional, el viernes 30 de noviembre de 2012.

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