El Emergente

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El emergente: El pitcher de $ 175 millones

¿Puede valer un lanzador tanto dinero como el que Seattle quiere pagarle al Rey Félix?

¿Es negocio
pagar 25 millones de dólares anuales a un lanzador?



Debe serlo. No estarían los
Marineros deseosos de darle ese salario a Félix Hernández si no creyeran que
recibirán tanto o más que eso. 
Un equipo de grandes ligas es, antes que todo,
un negocio.

El carabobeño es la gran figura de la franquicia. Es, además, un
poderoso instrumento de imagen y promoción. Los días que lanza, el Safeco Field
se llena de camisetas amarillas con el rostro del valenciano. Varios miles de
aficionados pagan por sentarse en una sección especial del estadio, llamada “La
corte del Rey Félix”, donde abundan el colorido, las ceremonias y hasta bufones
con aire medieval.

¿Cuántos jugadores en la historia de las grandes ligas han tenido
algo así? Deben contarse con los dedos de las manos.

La venta de memorabilia,
de uniformes con el nombre del hijo dilecto de Flor Amarillo, de muñecos
alegóricos, boletería cuando sube al morrito y, sobre todo, la eventual
participación en unos playoffs, gracias a su aporte, significan mucho más que
lo resumido por un irónico twittero el jueves, al conocerse la noticia del
pacto entre el club y el jugador: un millón de dólares por cada una de las 175
victorias que, como máximo, puede sumar Hernández en su historial durante los siete
años que durará el publicitado contrato.

La
verdadera pregunta es: ¿qué dice la historia sobre pagarle tanto a un lanzador,
hablando en términos deportivos?



El Rey Félix no va a conseguir 25 triunfos al
año entre 2013 y 2019. No estamos en la década de los años 20. Suponiendo que
promedie 15 lauros, una media estupenda en los estándares actuales, los
Marineros le estarán gratificando con 1,7 millones de dólares por juego ganado.



¿Puede esto resumirse así? No, en este tiempo en el que los relevistas han
cobrado tanto protagonismo y en el que un pitcher no está obligado a lograr 20
victorias para ser considerado un as. Después de todo, 17 en una época en la
que se hacen 34 aperturas equivale a las 20 que podían conseguirse en los
tiempos en que los abridores subían 40 veces a la loma, cuando las rotaciones
disponían de sólo cuatro brazos y no de cinco.
La apuesta es
peligrosa, porque una debacle maniataría el presupuesto del equipo a largo
plazo. Pero tiene sentido, si se contrasta con la edad de Hernández.



El 8 de
abril cumplirá 27 años de nacido. Aunque ya tiene un premio Cy Young, 98
victorias y está a 13 ponches de 1.500, es ahora cuando llega a la edad ideal,
la más productiva, siempre y cuando pueda mantenerse saludable. 
El contrato
abarcará sus años dorados, hasta los 33. Si hizo todo lo que ya ha hecho, a un
precio relativamente módico, en teoría la recompensa puede ser enorme.

También hay riesgos,
claro. Aunque han tratado de llevarle con cuidado y aminorar el esfuerzo de su
brazo y hombro, desde los 20 años de edad nunca ha tirado menos de 190 innings
por zafra y ya supera los 1.600 en su carrera.

Johan Santana, a punto de
cumplir 29 años de nacido, firmó con los Mets el contrato que en 2008 le
convirtió en el lanzador mejor pagado del beisbol y desde entonces sólo le ha
dado dos temporadas completas a los neoyorquinos.

CC Sabathia sigue siendo un
as desde que pactó con los Yanquis a los 28, en 2009, pero también hay que
decir que nunca ha tenido los brillantes números del criollo, salvo por los
discutibles juegos ganados.

Entonces, ¿es negocio firmar a un pitcher por 25
millones de dólares anuales? El tiempo dirá.

En todo caso, los Marineros han
decidido apostar fuerte por quien, al menos hoy, es probablemente uno de los
tres serpentineros con mayor talento, logros y potencial en las grandes ligas.
Y eso vale oro.


Publicado en El Nacional, el sábado 9 de febrero de 2013.

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