El Emergente

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Oscar Prieto Párraga: “No soy un jarrón chino”

El nuevo presidente de la Liga Venezolana
de Beisbol Profesional, ex propietario y antiguo ejecutivo de los Leones, asegura
que propiciará “más de un proceso” desde su cargo en el despacho de El Recreo,
a donde llegó por unanimidad

Oscar Prieto Párraga está determinado a dejar su huella en la Liga Venezolana de Beisbol
Profesional, aunque asegure que el presidente del circuito no puede ser un protagonista.

Ni le preocupa su pasado y su linaje caraquista ni su
proverbial carácter frontal, pero admite que eso último le hizo dudar cuando
le ofrecieron la candidatura.

De eso y mucho más habló Prieto en un foro en la redacción de El Nacional con los periodistas Johnny Villarroel, Alexander Mendoza, Pedro Moreira,
Luiscarlos González e Ignacio Serrano.

-Dejó al Caracas para
dedicarse a los nietos. ¿Cómo hará para atenderlos ahora?
-Por lo pronto, he pedido a los gerentes de los equipos que tengan
Skype en sus computadoras. Por ahí podremos vernos diariamente.

-¿Cómo surgió su
candidatura?
-Fueron varios equipos, aunque al final el apoyo fue
unánime. Por lo visto, algunos querían cambiar al presidente (José Grasso) y
pensaron que yo era el hombre ideal. Me llamaron en febrero, como en el tercero
o cuarto juego de la Serie
del Caribe, y les dije que lo pensaría. ¿Por qué me ofrecen esto?, empecé a
analizarlo. ¿Será que de verdad puedo hacerlo bien? Voy a tener problemas, por
mi carácter. Yo no uso la mano izquierda. Pero creo que sí. Después, me
disgustó tanto lo que pasó con los estatutos y las condiciones de campeonato en
esta última temporada, que me propuse arreglarlo. Creo que puedo ser el
presidente de liga que yo quería cuando era delegado.
-¿Y cómo lo quería?
-Un presidente que entienda que la liga no es él. Es un
régimen muy presidencialista y quiero que no sea así. La liga son los equipos.
Un presidente de la liga, para mí, es un ejecutor de órdenes.

-Pero no sólo
ejecutará órdenes, también busca propiciar procesos…
-Eso no quiere decir que no sea un ejecutor de órdenes. Y voy
a propiciar más de un proceso.


-¿Qué piensa proponer
con los estatutos y las condiciones?
-Que no haya forma de que si dice blanco, alguien pueda
decir negro. Se puede llegar a un nivel de excelencia. Estamos trabajando en
eso. Que no haya grises. Al que camine por el borde, lo jalaremos para que vaya
por el medio.


-¿Habrá algún
mecanismo para dirimir casos no previstos?
-Lo vamos a exponer cuando planteemos la reforma. Buscamos
uno óptimo, que no deje dudas.


-¿De verdad no le
preocupa que le acusen de parcializarse por los Leones?
-No me importa. No me voy a parcializar, lo garantizo. Soy
un tipo decente.


-¿Qué desea hacer con
el arbitraje?
-Quiero trabajar con los umpires como los gerentes trabajan
con sus equipos. Espero que me den el presupuesto. Quiero sacar provecho de
Miguel Hernández y lo que él propone. Quiero un manual de umpires. Quiero que
los importados que traigamos sean evaluados por nosotros primero. Que los
umpires trabajen todo el año. No puede ser que le pagues 15.000 dólares a John
Smith para pitchear tres juegos y no quieras pagarle un fuerte a Pedrito
Rodríguez como umpire. Tenemos que sincerar eso. Habrá un régimen de premio y
castigo. Y conseguiré que los scouts, además de escautear peloteros, escauteen umpires
cuando estén buscando peloteros.


-¿Los ocho equipos tienen
claro a quién eligieron?
-Imagino que lo saben. No voy a ser un jarrón chino.


-¿Es posible resolver
el problema del calendario?
-Tengo 67.500 calendarios en la cabeza. Vamos a hacer algo, lo
garantizo. Los dos vicepresidentes están trabajando arduamente. Espero tener
listos el calendario, los estatutos y las condiciones antes de la convención.


-¿Se modificará la
postemporada?
-Eso depende de los ocho equipos. Esas propuestas las
presentan ellos.


-¿Le gusta el roster
de 34?
-Nunca me gustó. Pero hay que aceptarlo. Aunque no digo que
no ayude a la competitividad de la liga.


-¿Y expandir los
rosters con la paralela?
-Estoy en completo desacuerdo. Iríamos para atrás. Los
muchachos de la paralela están allí porque no pueden jugar en la liga grande.


-¿Es irreversible la
figura de los sustitutos?
-Y más como está el beisbol en este momento. Tenemos que
usar los peloteros de los otros equipos, lamentablemente. Aquel beisbol no va a
volver. Teníamos 14 importados. Los seis bigleaguers del país se bajaban del
avión el lunes y el martes estaban uniformados. Diego Seguí ganaba más dinero
aquí en tres meses que con Houston durante seis meses. Igual Luis Tiant,
Orlando Peña, Dagoberto Campaneris, José Tartabull, John Bateman, Dave Parker,
todos ganaban un dineral  aquí y tenían
sueldo de hambre en las grandes ligas.


-¿Logrará que los
equipos se vean como socios?
-Es que hay dos ligas completamente diferentes. Una empieza
el 1° de febrero y termina el día inaugural del campeonato. Allí todos se aman.
Otra va entre el día inaugural y el último juego de la final. Allí todos se
odian. Siempre ha sido así.


-Pero en la final hubo
una situación extrema…
-Allí se aplicó el principio de acción y reacción. Trataremos
de regularlo. Se ha tratado en el pasado y no han hecho caso. Lo hablaré a mi
estilo, con nombre y apellido. No puede ser que alguien por un micrófono diga:
“Viene a batear la niñita Oscar Prieto”, que incite al público en contra o
ponga musiquitas burlonas.


-¿Se hará algo para
mejorar los estadios?
-Es súper necesario. Pero recuerden que no hay equipo dueño
de estadio. Así es imposible. En esos parques juega Raimundo y todo el mundo. Hay
cosas que se pueden mejorar: la iluminación, los servicios, algunos detalles, pero
sin olvidar que los equipos son inquilinos.


-¿Y otro estadio para
Caracas?
– Dios te oiga. Pero no quisiera que lo hagan donde en la Rinconada, como me dijo
el ministro (Héctor Rodríguez). En la Carlota puedes hacer el estadio, un parque y
mantener la pista.


-¿Qué rescata de la
gestión de Grasso?
 
-Le dio solvencia económica a la liga. Todas sus buenas
ideas tendrán continuidad.


-¿Eso incluye el
Juego de Estrellas?
-Sí. Pero no es seguro que sea contra República Dominicana.
Hay alternativas. Una de ellas es Puerto Rico.


-¿No ha pensado que
se metió en un lío?
-No. Creo que va a ser coser y cantar.
El hijo del Negro no
soñaba con los Leones
El niño, el Loro y el odontólogo
-¿En qué se parece a
su padre, el Negro Prieto?
-Ojalá me pareciera en algo. Trato de hacerlo en su forma de
mantener los compromisos. Hay que cumplir con la palabra empeñada, más que con
lo firmado.


-¿Recuerda algún
consejo especial?
-Es que trabajábamos escritorio con escritorio.


-¿Qué es lo que más
recuerda de él?
-Su entrega. Mi papá vivía 24 horas al día para el beisbol.
Iba a Maiquetía a buscar los peloteros, los llevaba a la clínica, estaba en el
estadio, se ocupaba del equipo, firmaba los cheques. Lo hacía todo él solo.


-¿Usted jugó pelota?
-Muy poco. Era muy malo. Muy malo.


-¿Ni siquiera en el
estadio, siendo niño?
-Es que el Loro (Jacinto Betancourt) era un dictador. No me
dejaba ni entrar al clubhouse.


-¿Y qué pensaba ese
niño, cuando el cuida cuartos lo sacaba?
-Cuando yo sea el gerente lo boto (risas). Es lógico. Yo era
un muchachito. Pero el Loro es una institución.


-¿No soñaba con ser
pelotero a los 10 años de edad?
-Quería ser odontólogo. Toda mi vida quise serlo. Lo que más
extraño son mis pacientes, mis niños. No ejerzo desde 1998. Los últimos cinco
años trabajé con niños especiales. Es lo que más añoro de mi profesión. Pero ya
estoy viejo. Siempre dije que trabajaría 30 años en odontología y trabajé 28.
Yo no iba a estar gagá, cortándole la boca a la gente. Porque las manos ya no
me dan.

El dato:

Prieto está activamente vinculado a la LVBP desde 1970, aunque su
nexo con el Caracas comenzó a los 6 años de edad


Publicado en El Nacional, el domingo 10 de marzo de 2013.

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