El Emergente

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El Emergente. El draft internacional y el caso Venezuela

Las
consecuencias del sorteo que quiere implantar el comisionado Bud Selig pueden
ser catastróficas para la pelota profesional criolla

¿Cuál será
el impacto del draft internacional en la enorme maquinaria que mueve el beisbol
profesional en el planeta?

El sorteo
que el comisionado de las grandes ligas, Bud Selig, quiene imponer para 2014
influirá mucho más allá de los diamantes. Así de delicado es este asunto, que
analizaremos desde la óptica venezolana.
Comencemos
por las 30 organizaciones de la gran carpa.
Serán las
ganadoras a corto plazo. Pusieron un límite a las bonificaciones en el draft
universitario y esperan moderar también el gasto que hoy representan las firmas
internacionales. En los años recientes, se han entregado bonos a peloteros que
igualan o superan lo que ahora cada equipo podrá repartir no a uno, sino entre
todas sus adquisiciones de cada año.
Baseball America publicó que el último equipo en el draft, el
de mejor récord el año anterior, tendrá 1,8 millones de dólares a dividir entre
todos sus bonos y el lanzador varguense Adonis Cardona recibió 2,8 millones él
solo hace tres años. Es un cambio drástico, absolutamente radical, el que
propone Major League Baseball.

Y es
altamente posible que a mediano y largo plazo también las 30 divisas pierdan,
no ya dinero, pero sí talento.
Dar el
salto al profesional es, hoy, una oportunidad de vida para miles de jóvenes
humildes que, con un bono de 25.000 o 50.000 dólares, podrían ganar cifras de
300.000 bolívares fuertes y hasta mucho más que eso, según el cambio que se
aplique.
¿Saben lo
que eso representa para una familia que vive en un barrio o en un pueblo?
Más allá
del sueño de llegar a las mayores, hablamos de resolver necesidades inmediatas:
comprar o mejorar una casa, asegurar los estudios si la apuesta en el deporte
no funciona, lograr el impulso inicial para un emprendimiento que garantice la
subsistencia familiar o, simplemente, las tres comidas diarias para todos en el
hogar durante un largo período.
Fíjense que
hablamos de bonos pequeños, no de los bonos millonarios.
Esa
muchachada, decenas y decenas por año, ahora firmará tal vez por 10.000 o 5.000
dólares, y el presupuesto se agotará antes de poder firmarlos a todos.
Ya una
parte importantísima de la industria del beisbol en Venezuela se derrumbó, al
marcharse del país una veintena de organizaciones que tenían aquí sus
academias, debido a la inseguridad y la inestabilidad social.
Con ellas,
se llevaron cientos de trabajos directos en técnicos, empleados, y sobre todo,
empleos que iban a peloteros sin tantas condiciones, que debían ser contratados
para completar los rosters en la Venezuelan Summer League, porque si es imposible jugar en
ese circuito sin roster completo.
Uno de esos
peloteros sin aparente futuro fue Magglio Ordóñez. Saquen cuentas.
Hay otra
parte importante de esa industria empleadora que ahora entrará en severo
peligro: las academias independientes que se han creado en varias partes, que
reclutan y preparan jóvenes menores de edad, con vistas a las firmas de julio
2. Con los topes que busca imponer MLB, serán estas las siguientes en sufrir
drásticamente.
Puestos de
trabajo, oportunidades de progreso para los más humildes, el ingreso de divisas
al país, todo sufrirá un recorte importante.
La Asociación de Jugadores de grandes ligas tiene
poder de veto, pero en ESPN.com creen
que lo negociará a cambio de beneficios para peloteros ya en la gran carpa.
Será injusto y cruel, si es así.
Los propios
peloteros tienen que recordar sus tiempos juveniles y presionar al sindicato,
recordando lo que ellos mismos sufrieron y, sobre todo, cuántos de sus amigos
nunca llegaron a las mayores, y cómo sus familias pudieron aprovechar, al
menos, la ayuda que significaron los bonos que cobraron por firmar.
Publicado en El Nacional, el sábado 27 de abril de 2013.

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