El Emergente

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Cuando los grandes dicen adiós

Cuatro grandeligas,
figuras en las últimas dos décadas, se despiden esta semana, salvo sorpresa o la
difícil clasificación de los Yanquis o los Indios. En Venezuela también ocurre un cambio de guardia

Un joven Todd Helton, junto a Andrés Galarraga

Todd Helton
estaba predestinado. Cuando debutó con los Rockies, el 2 de agosto de 1997,
sentenció a la primera gran estrella que tuvo la organización, nada menos que
Andrés Galarraga. No había hecho su primer swing en las grandes ligas y Colorado
ya soñaba con un futuro brillante, gracias a sus batazos.

Galarraga está
hoy en el Salón de la Fama de los rocosos, pero no volvió a jugar más en la
divisa. Había que conseguirle un lugar al novato y ambos defendían la primera
base. Al año siguiente, el venezolano se había llevado a Atlanta sus más de 40 jonrones
anuales. Helton no decepcionó.


La lista de
bateadores que, al menos con 9.000 apariciones, han logrado una línea ofensiva como
la suya (con .316 de average, .414 de OBP y .539 de slugging) es tan reducida
como brillante. La integran Babe Ruth, Jimmy Foxx, Ted Williams, Lou Gehrig, Stan
Musial y Rogers Hornsby.


Él es el
sexto miembro del club, apenas, y el primero que ingresa desde 1963. Pero todo
termina. Incluso su habilidad para castigar a los lanzadores. Por eso se
marcha.


“Sí, es el
final”, admitió al Denver Post, días
atrás. “Este es un deporte para jóvenes y yo ya cumplí 40 años de edad. Es hora
de dedicarme a algo distinto al beisbol”.

El Giambino. Jason Giambi tenía 42 años de nacido cuando se
unió a los Indios en el spring training. “No es un veterano más”, advirtió el
manager Terry Francona al New York Times.
“Es ‘el’ veterano. He ido hasta él para preguntarle tres o cuatro cosas. Es
increíble todo lo que es capaz de brindar”.


El “Giambino”
fue pistón de los Atléticos entre 1995 y 2001. Los Yanquis se los arrebataron por
más de 115 millones de dólares en 2002. Pagaron caro su filibusterismo. Giambi
se vio involucrado junto a Marion Jones y Barry Bonds en el escándalo del
laboratorio Balco, admitió el consumo de sustancias prohibidas y no volvió a
ser aquella súper estrella que ganó el premio al Jugador Más Valioso en 2000.


Los Rockies
le ofrecieron contrato como coach el año pasado y dijo no. Quería seguir jugando.
 Luego de batear .181 en 2013, su fin está tan cerca como el 29 de septiembre,
aunque sólo otros 12 peloteros en la historia hayan combinado, como él, más de
1.400 empujadas, más de 1.300 boletos, más de .500 de slugging y al menos .400
de OBP.
El gran salvador. A veces los sueños no se cumplen. Todos los
juegos de Mariano Rivera entre 1992 y 1995, en las menores de los Yanquis,
fueron en plan de abridor.


El panameño
soñaba con ser el próximo Ron Guidry, pero su debut en las mayores sugirió que
algo estaba mal. El 23 de mayo de ese año 95, abrió y explotó en el cuarto
inning, después de 89 pitcheos y cuatro carreras limpias.


Los
bombarderos tardaron 13 partidos en entender que Rivera no tenía futuro como abridor.
O quizás fue casualidad. El 5 de septiembre de su primera zafra tomó la pelota
en el primer inning por última vez en su carrera. Sus siguientes 1.099
presentaciones han sido en relevo, con 652 salvados, récord de todos los
tiempos.


Nadie ha
cerrado más juegos que él, 950 hasta el jueves. Nadie, en los anales de la gran
carpa, tiene una mejor efectividad ajustada que su impresionante 204. Tiene
chance de liderar la Liga Americana en rescates, una vez más, pero igual se va.


“Se los
dije, muchachos”, exclamó este mes delante del New York Daily News, al llegar a 40 salvamentos por novena vez. “No
tengo nada que reconsiderar. Lo decidí en el spring training, no sé por qué
estamos hablando de esto otra vez”.


Es el adiós
perfecto que todos soñaban para él.





El dato

Andy
Pettitte volvió a anunciar su retiro, el sábado. Es la tercera vez que dice
adiós. ¿Será la definitiva? Todo apunta a que sí. Será la cuarta estrellas que cuelga el guante este mes

Cambio de guardia en Venezuela
Los últimos
dos años han estado llenos de despedidas en el beisbol venezolano.

Desde que decidió
colgar los spikes Richard Hidalgo, dueño del récord de asistencias para un
outfielder criollo en las grandes ligas, una alineación de leyendas ha seguido
sus pasos.

Se fue Edgardo Alfonzo, a quien Sports Illustrated consideró el
camarero del mejor infield de todos los tiempos, el de los Mets de 2000.

Se fue,
casi sin querer, Melvin Mora, Bate de Plata en 2004.

Se fue Magglio Ordóñez,
por culpa de las lesiones que le impidieron llegar a 300 jonrones.

Se fue Carlos
Guillén, uno de los torpederos nativos de mejor ofensiva en la historia.

Se fue
el 11 veces Guante de Oro, el venezolano con más hits arriba, Omar Vizquel.

El
relevo generacional ha sido casi completo y está a punto de completarse, a
pesar de la persistencia de Henry Blanco y Freddy García, y a la espera de ver si
Bob Abreu y Ugueth Urbina coronan el regreso que anhelan con el Caracas.

Publicado en El Nacional, el domingo 22 de septiembre de 2013.

4 thoughts on “Cuando los grandes dicen adiós

  1. es díficil decir adios a lo que amas, fueron grandes jugadores, es díficil conseguir un sitio en el salón de la fama, hay muchos ejemplos en el béisbol, cuando pueda lea en rdmds.wordpress.com el último artículo sobre la expansión de la LVBP.

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