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El sorprendente Dalmiro Finol

Escribí esta columna el año pasado, al conocerse la elección de este Héroe del 41 para nuestro Salón de la Fama del beisbol. La rescato como homenaje a propósito de su exaltación, este jueves, al templo de los inmortales


La entronización de Dalmiro Finol en nuestro Salón de la Fama, ahora como figura individual (pues ya lo había sido como parte del equipo campeón mundial de La Habana, los Héroes del 41) nos llevó a descubrir datos sorprendentes del camarero y outfielder zuliano, nacido en Barrancas hace 93 años.

Ver que había dado 48 jonrones en sus 11 temporadas en la LVBP hizo que buscáramos en PuraPelota.com si al momento de su última campaña, la 1955-1956, había alguien con más vuelacercas que el “Ovejo”, como le apodaron en su tiempo.

Sabíamos de su aporte en la conquista habanera, sabíamos de su leyenda y fama como estrella de los tiempos fundacionales. Sabíamos, también, que había sido el primer líder en cuadrangulares de la liga, con 7, en 1946, y que en 1949 sonó el primer bambinazo en la historia de la Serie del Caribe, nada menos que al legendario cubano Conrado Marrero.

Eso ha debido prepararnos para este hallazgo, pero no: al momento de su adiós, Finol era el Antonio Armas, el Robert Pérez de su tiempo.

Nadie en la LVBP tenía más vuelacercas que él. Luis “Camaleón” García, Vidal López y Alfonso “Chico” Carrasquel le seguían, únicos con al menos 30 batazos de vuelta completa para febrero de 1956 y compañeros todos del zuliano en el Museo del Beisbol en Venezuela a partir de ahora.

Finol dejó otros registros notables. En sus 11 campañas empujó 296 carreras, también la cifra absoluta del circuito para la fecha en que se despidió. Aventajaba por 53 a “Camaleón”, que finalmente lo dejaría atrás en la zafra 1958-1959.

El barranquero se retiró como tercero en juegos disputados y veces al bate, y cuarto en anotadas, hits y tubeyes. Sólo García y Carrasquel superaban su total de extrabases.

¿Cómo era posible que no estuviera ya en nuestro Salón de la Fama? La respuesta es más sencilla de lo que parece: es imposible que en una década de selecciones el Comité Histórico pueda saldar todas las deudas pendientes. Abundan los astros como Finol, que finalmente tendrán su estatuilla en el pabellón de Valencia y que nos motivarán a buscar más, a descubrir más, a sorprendernos nuevamente.
El “Ovejo” comenzó su andadura en el beisbol de alta competencia a los 21 años de edad, en 1940, con el desaparecido Valdés, en la primera división.

La temporada siguiente reforzó al Magallanes, en el año inolvidable de la pelota nacional, y también actuó con el Litoral OSP, otra novena ya extinta, como casi todas las de esa época.

Finalmente llegó al Cervecería en 1945. Jugó con el Caracas hasta 1953, incluyendo la primera campaña de la franquicia como Leones, antes de pasar al Gavilanes, en el Rotatorio, y cerrar su trayectoria en la LVBP con los turcos.

Ese adiós, sin embargo, marcó únicamente su retiro en la capital. Gracias a esa notable pieza de investigación que es la Enciclopedia del Beisbol en Venezuela constatamos que Finol, ya jardinero a tiempo completo, volvió a su tierra natal para otros cinco torneos, que disputó hasta 1960, en la Liga Occidental.

iajó poco, apartando su experiencia con la selección nacional. Apenas hallamos su nombre en la nómina del Monterrey en 1954, cuando ya había dado lo mejor de sí.

aseball-Reference.com no ofrece los registros estadísticos de su breve paso por México, donde coincidió en el mismo club con dos leyendas criollas: Alejandro “Patón” Carrasquel y Guillermo Vento, quizás el más grande receptor venezolano de todos los tiempos, si Baudilio Díaz nos permite el atrevimiento y mientras esperamos por ver hasta dónde Miguel Montero y Salvador Pérez son capaces de llegar.

Finol murió en 1994. Y sin embargo, está claro que mucho antes de esta exaltación ya había logrado su definitiva inmortalidad.

Publicado en El Nacional, el sábado 1° de diciembre de 2012.

One thought on “El sorprendente Dalmiro Finol

  1. Ignacio, no sabe la alegría que produjo esta nota sobre Dalmiro (Finol), porque los de mi época fuimos fanáticos del zoológico, como mi tío Humberto, "varguista" se refería, no sin desprecio al "puros criollos" del Cervecería…El Conejo, Camello, Dumbo, Mono, Cambao, Redondo! Patrón! Chico…Y fue Dalmiro el gran jonronero, que compitió con Pendleton, Trouppe! tallos y demás "Cabilleros" que traía el Magallanes. Siempre le leo, gozo de sus análisis y excelentes investigaciones. Usted nos hace a los periodistas sentirnos orgullosos de ser comunicadores en la fuente de los deportes. Gracias? El Vito

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