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El Emergente. La huella de Cuba en la LVBP

Adonis García, Yoanner Negrín, Hassan Pena y más. Los cubanos vuelven a ser noticia en el beisbol venezolano, del que han sido históricos protagonistas
Adonis García

Adonis
García lo reconoció al ponerse de nuevo el uniforme del Magallanes: “Extrañaba
la liga, los estadios y la afición”.

Yoanner Negrín,
abridor del encuentro inaugural del Caracas por segunda temporada consecutiva,
se preparó concienzudamente para pedir la pelota en el día inicial.
El primer
juego salvado de la zafra fue para Hassán Pena, el nuevo cerrojo del Zulia.
Es la
huella cubana en Venezuela. Y no es novedad.

Luego de
Estados Unidos, el país que ha exportado más peloteros a la LVBP es Cuba,
precisamente.
Casi todos
los clubes tienen algún jugador antillano en su nómina o lo esperan en breve.
Pena y el
jardinero Félix Pérez con las Águilas. El pitcher Frank Del Valle con los
Bravos. El serpentinero Roenis Elias con los Cardenales. El patrullero Leslie
Anderson con los Caribes. Negrín con los Leones. El utility García con los
Navegantes.
Apenas los
Tiburones y los Tigres están fuera del convite.
Que se
tenga documentado, 126 representantes de la isla habían sido parte del circuito
como monticulistas o bateadores, antes de esta zafra. Pena y Del Valle aumentan
la cifra a 128. De entre todos los hombres que han visto acción en el circuito,
apenas Estados Unidos y, por supuesto, Venezuela, cuentan con un contingente
mayor.
Esta
relación entre el beisbol de la isla y el nuestro tiene vieja raíz. Se ha
vuelto a estrechar en los últimos tiempos, por la cantidad de peloteros salidos
de la gran Antilla que ahora juegan profesionalmente en todo el planeta.
Hoy es casi
una rareza contar siete cubiches actuando en una misma justa, pero el origen y
consolidación del pasatiempo nacional le debe mucho a Cuba, al punto de que
cubano es el manager con más coronas en la LVBP, Regino Otero; cubano es el
pitcher que ocupa en la liga el segundo lugar entre los más ganadores, Diego
Segui; y cubanas son muchas de las leyendas que han jugado en nuestros
diamantes, desde Aurelio Monteagudo hasta Luis Tiant, pasando por José
Cardenal, Marcelino López, Paúl Casanova, José Tartabull y Camilo Pascual.
Desde mucho
antes de la creación del circuito, Cocaína García era una estrella que brillaba
sobre la lomita de la Primera División y el inmortal Martín DiHigo había
asombrado con su talante y poderío, en un paso fugaz por el viejo parque de San
Agustín.
Monteagudo,
Cocaína y tantos otros se hicieron venezolanos por naturalización.
Pero el
grueso de aquellos expedicionarios vino a propósito de la revolución de los
barbudos, de la eliminación del profesionalismo en la isla y la masiva migración
que aquello ocasionó.
Cuba es de
nuevo un miembro de la Confederación de Beisbol Profesional del Caribe. La
oficina del comisionado de las grandes ligas ha objetado su ingreso, por ser
parte la confederación del sistema del beisbol mayor a través del Acuerdo
Invernal.
Esa
relación obliga a conseguir un permiso especial del gobierno de los Estados
Unidos, debido al absurdo bloqueo económico que prolonga la Guerra Fría en
pleno siglo 21.
No será
complicado obtenerlo. Sucedió lo mismo con el Clásico Mundial y está visto que
a la gran carpa le interesa abrir más canales con la pelota antillana, a fin de
seguir nutriendo sus granjas con los próximos Yasiel Puig.
“Cuba va a
jugar la Serie del Caribe”, asegura Oscar Prieto Párraga, hijo de uno de los
fundadores de ese campeonato y actual presidente de la LVBP. “Tal vez no sea
ahora, en Margarita. Pero la volverá a jugar”.
Será mejor
una justa que reúna a esa nación, sin duda, y mucho mejor si en el futuro
también convoca a Colombia, Nicaragua y Panamá.



Para nosotros, será natural. Cuba y
Venezuela están hermanadas por el beisbol.


Publicado en El Nacional, el sábado 12 de octubre de 2013.

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