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El Emergente. Baudilio Díaz y el Samurái

El ritmo jonronero de Alex Cabrera le pone en camino al récord de la liga y permite hacer comparaciones con los más grandes sluggers del circuito
Baudilio Díaz
¿Es
Baudilio Díaz el mejor jonronero venezolano de todos los tiempos? ¿Son sus 20
cuadrangulares en la temporada 1979-1980 el epítome del poder en nuestra
pelota?
Los más
conspicuos sluggers trataron de alcanzar la mítica veintena, sin lograrlo.
Cecil
Fielder, que luego castigaría a los lanzadores en Japón y las grandes ligas,
llegó a 19 y se quedó corto. Igual Roberto Zambrano.


Luis Raven
dio 18 en su temporada más explosiva. Y antes de Baudilio, Bob Darwin disparó
19, Clint Hurdle sacó 18, lo mismo hizo Pete Koegel y Antonio Armas quedó en 17,
la cifra que Brant Alyea impuso como récord en la temporada 1968-1969, marca
que quebraron luego Darwin y Díaz.
Alex
Cabrera persigue hoy el histórico registro, gracias a un no menos histórico mes
de noviembre. ¿Llegará? Y su exhibición actual, ¿hasta qué punto es comparable con
la del gran número 25, miembro de nuestro Salón de la Fama?
Baudilio
tuvo una ventaja sobre todos sus pares: la zafra 1979-1980 tuvo un calendario
de 70 juegos y el receptor de los Leones vio acción en 66. Entre todos los
toleteros que han conectado 17 cuadrangulares o más en un torneo, únicamente él
y Armas han visto acción en más de 65 choques.
El
calendario actual es de apenas 63 compromisos y difícilmente habrá quien los
dispute todos. Cabrera, para llegar a 20, tendrá que hacerlo con un mejor
ritmo. Y lo tiene.
El Samurái
ha disparado un bambinazo cada 2,8 encuentros o cada 9,9 turnos al bate. El
caraquista de Cúa sacó una pelota cada 3,3 choques y cada 12,4 viajes.
En ese
sentido, Darwin tuvo un desempeño clamoroso, porque sus 19 estacazos de vuelta
completa ocurrieron en 50 partidos, es decir, la botó cada 2,6 duelos, un
jonrón cada 10,05 turnos. Impresionante, sin duda. Pero no el mejor.
En la
temporada 1965-1966, Ricardo Carty tuvo un ritmo aún superior. Fue el líder del
circuito, a pesar de sólo participar en 34 juegos. Tuvo el mismo ritmo de
Darwin en ese aspecto, un tablazo cada 2,6 jornadas, pero desapareció una
pelota cada 9,6 viajes, un paso excepcional que no ha sido emulado hasta ahora.
¿Ya
compararon a Carty con el ritmo de Cabrera? El monaguense criado en el Tigre tiene
casi el mismo ritmo que impuso en su momento el dominicano. De hecho, si la
cuenta hubiera comenzado el 1° de noviembre, el suyo hoy sería el mejor de
todos los tiempos.
El antiguo recordman
de la liga japonesa no disparó un solo bambinazo en octubre, a pesar de batear
sobre .400, y se desató en noviembre, con un nuevo registro de tablazos en un
mes (13, sin contar la jornada de ayer) y una semana (8, la pasada).
Aislando lo
realizado en noviembre, es insostenible este paso. Pero al promediarlo con lo
hecho en octubre —y los promedios son todo en el beisbol—, el chance de igualar
a Baudilio es claro.
Quizás la
clave esté en sólo tratar de chocar la pelota, como dice haber intentado hasta
ahora. En el pasado era más común ver esos swings del Samurái que parecían
quebrarle la cintura y la espalda. Hoy, está buscando contacto con más
frecuencia, lo que explica su altísimo average.
Con la fuerza
que posee, es natural que muchas de esas conexiones se vayan. También es
natural que entre los fanáticos haya tantos aplausos como sospechas. No es normal
enviar tan lejos tantos pitcheos con esa frecuencia y mucho menos a los 42 años
de edad.
También
Baudilio tuvo que escuchar cosas así. Su época fue muy anterior a la Era de los
Esteroides, pero igual hubo quien justificó su poder con el supuesto uso de
bates encorchados, algo nunca comprobado.
¿Llegará
Cabrera al cielo donde habita Díaz? Ya una vez alcanzó a otro inmortal, el
japonés Sadaharu Oh.
Será
entretenido ver su intento por hacerlo otra vez.
Publicado en El Nacional, el miércoles 27 de noviembre de 2013.

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