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Alex Cabrera: «No sabía si correr o saltar, parecía un gato erizado»

Así fue la cobertura del cuadrangular histórico del Samurái. No quise que el momento quedara fuera de El Emergente, por más que las vacaciones me tengan haciendo otras cosas. Las dos crónicas son formidables y de muy grata lectura. No dejes de leerlas.

Alex
Cabrera tuvo la cita perfecta con la historia
Un slider provocó el grand slam
que estableció la nueva marca de 21 cuadrangulares en una temporada

Por Pedro
Moreira, para El Nacional

Los samurái
son héroes de la cultura japonesa. Alex Cabrera nació en Caripito, estado
Monagas, a 14.169 kilómetros de Tokio, pero ayer en el Estadio Universitario se
convirtió en un hombre tan legendario como aquellos guerreros militares del
antiguo Japón.
Su sable
estaba preparado para otra batalla. Sus manos y mente no podían aguardar más.

Habían
pasado 7 juegos, 29 turnos y 8 días desde que conectó el jonrón 20 contra
Caribes, con el que empató el célebre récord de Baudilio Díaz, de la campaña
1979- 1980.
Con
gallardía, con la fiel costumbre de pararse en el home a esperar un pitcheo
para ofrecer una muestra de fuerza, se presentó el toletero de La Guaira en el
primer acto, en el encuentro dominical contra Anzoátegui.
Bases
llenas, sin outs ¿Qué mejor escenario podía esperar el Samurái para su
encuentro con la inmortalidad? «Cuando caminé hacia el plato me pregunté: ‘¿Será
que el 21 va a ser un grand slam’», dijo Cabrera, luego de la victoria de
Tiburones 4 a 3 sobre la tribu.

Así fue el
batazo histórico.
El destino
le tenía preparado un cuadrangular con las bases llenas frente al derecho Daryl
Thompson, en cuenta de una bola y dos strikes, y con una pelota que cayó por lo
más lejano de las gradas del jardín izquierdo.
«Me
tiró un slider», explicó Cabrera. «Siempre dije que rompería el
récord, pero nunca imaginé un grand slam».
Cabrera
soltó el bate y alzó las manos mientras los compañeros salieron disparados del
dugout para recibirlo. Las camisetas conmemorativas del histórico cuadrangular
ya estaban preparadas.
Todo estaba
listo para el momento, su momento.
«No
sabía si correr o saltar, parecía un gato erizado. Salió el batazo y encontré
la dicha. Debo confesar que es el estacazo más importante de mi carrera»,
aseguró Cabrera.
Y vaya que
el slugger tiene batazos importantes, como el jonrón 55 que dio en 2002 en
Japón para imponer el hasta entonces récord de bambinazos en ese circuito.
La
satisfacción de Cabrera era tal que confesó haber estado presionado en las
últimas semanas.
«Los equipos
me estaban lanzando difícil. Estaba ansioso pero antes del juego pensé en no
buscar el jonrón sino sólo darle a la bola con fuerza», refirió el slugger
de 42 años de edad.
«A mi
edad hice lo que nadie había podido hacer», destacó Cabrera, aunque también
tuvo palabras para Díaz, fallecido el 23 de noviembre de 1990.
«Me
hubiera gustado felicitarlo. Creo que lo hubiera abrazado. Desde aquí lo
felicito por esas grandes temporadas y le digo lo que siempre acostumbro decir:
Los récords están para romperlos».
Cabrera
ahora busca otro hecho histórico en la LVBP: la triple corona, hazaña que
ningún otro pelotero ha conseguido.
«Decían
que el récord de Baudilio era un mito. Pues ahora es el mito de Alex
Cabrera», sentenció el Samurái, antes de irse a casa a celebrar con su
familia.
El
aficionado está orgulloso «de ser parte de la historia»
 Diego
Flores hizo la atrapada de su vida

El ex militar tuvo que subir más allá de la
mitad de las gradas del leftfield para tomar la pelota del jonrón 21 de Alex
Cabrera

Por
Alexander Mendoza, para El Nacional
Diego
Flores se levantó temprano. Como todos los domingos en los que juega La Guaira
en el Universitario, se acicaló y en la sala de su casa se ajustó la gorra azul
de los Tiburones. Estaba seguro de que sería testigo de algo importante.
«Vine
pensando que Alex Cabrera iba a dar jonrón», dijo un abrumado Flores,
rodeado por una docena de cámaras y grabadoras. «Los domingos siempre me
siento por ese lado, por el sol. Y justamente en el primer turno llegó la
pelota hasta ahí».
Cabrera
alzó los brazos después de un sólido contacto contra un envío de Daryl
Thompson. La pelota fue a dar a la mitad de la gradas del jardín izquierdo. El
récord de Baudilio Díaz, establecido en la campaña 1979-1980, era parte del
olvido. Tenía nuevo dueño.
«Corrí
como cuatro escalones hacia arriba. Me quité la camisa y se la tiré. Sabía que
la pelota del jonrón 21 estaba en mis manos. Así que la aseguré porque se me
venían varias personas encima», refirió Flores, un exsargento mayor, de 54
años de edad.
«Cuando
salió a batear me dije: `Si viene por aquí la voy a buscar como sea’. Alex
tenía que hacer algo. Eran muchos juegos sin sacarla. Aunque realmente me
sorprendí cuando vi que el batazo venía en mi dirección».
Flores,
originario de Cúpira, Miranda, dejó a su esposa preparando las hallacas del 24
de diciembre en su residencia de Ruiz Pineda. Una labor a la que no suele
faltar.
«Se
molestó un poco cuando me vio salir, pero ahora debe estar contenta por la
pelota», bromeó, un poco más calmado, luego de correr desde el leftfield,
junto al oficial de seguridad que lo escoltó, hasta el palco de la prensa del
parque de Los Chaguaramos.
«Me
siento parte de la historia. Siempre me gustó La Guaira, desde pequeño. Vine a
buscar ese jonrón y lo conseguí».
Antonio
José Herrera, vicepresidente de los Tiburones, fue el primero en recibir a
Flores, que alzó la pelota en señal de triunfo.
«Le
daremos dos entradas a partir del próximo juego y hasta donde llegue el equipo,
así como varios souvenirs», anunció el ejecutivo. «Y a partir de la
próxima temporada recibirá dos abonos en tribuna».
Armando
Arteaga, el aficionado de 33 años de edad que tomó la bola del jonrón 20 de
Cabrera, también recibió obsequios. Flores consiguió uno extra. Cada vez que lo
desee podrá ver los encuentros de La Guaira en las gradas, sin tener que pagar
la entrada. Aunque admitió que no aspiraba a tanto.
«No
quiero nada por la pelota, solo dársela en la mano a Alex Cabrera y felicitarlo
como guairista», señaló, esta vez con la mejor de sus sonrisas.
Cabrera lo
abrazó en el clubhouse de La Guaira y también le felicitó por la atrapada
«Es una dicha que haya sido un guarista. Valoro mucho su gesto»,
enfatizó el Samurái.
Flores no
podía ocultar su alegría. «Ahora quiero que los Tiburones clasifiquen y
vayan a la final. Hace poco cumplí años y ese sería el mejor de los
regalos».

Publicado
en El Nacional, el lunes 23 de diciembre de 2013.

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