Publicidad El Emergente

El Emergente

El Emergente

El Emergente. Mitch Lively, el inevitable Pitcher del Año

Un vistazo a los principales candidatos para escoger al premio Carrao Bracho de la 2013-2014 
El premio
Carrao Bracho al Pitcher de Año parece tener nombre puesto en la placa, como
ocurre con el premio Alfonso Carrasquel al mejor manager.
Con este galardón
existe la misma duda que hay con Alfredo Pedrique y el enorme consenso que parece
haber alrededor de él, como el piloto más sobresaliente en esta temporada.
¿Cuántos no
votarán por Pedrique?, debe ser la pregunta. Y del mismo modo, pero haciendo una
elipsis, cabe inquirir aquí: ¿ganará Mitch Lively unánimemente?
Ya los
votantes comenzamos a recibir las planillas. Es tiempo de reflexión.

Lively fue
el indiscutible as del Magallanes desde que hizo el primer pitcheo. En cierta
medida, fue una sorpresa para muchos, menos para Luis Blasini, el gerente que
lo contrató.

Había sido
relevista toda su carrera, incluso en Venezuela, con los Bravos, hasta que,
meses atrás, hizo la conversión y probó como abridor.
Algunos de
sus números periféricos no eran especialmente brillantes y tampoco lo fueron en
esta ronda eliminatoria. De hecho, ha sido la razón por la que desde mediados
de campaña hemos sopesado la idea de apoyar otra opción, distinta a él.
Lively
cerró como líder en victorias, con marca de 6-1. Tuvo la mejor efectividad del
torneo, por mucha diferencia, con 1.70 (su escolta, Eric Berger, terminó con
3.04). Fue el séptimo mejor ponchador, con 41. Visto así, por encima, un año
sólido. Casi gana la Triple Corona de los lanzadores.
Incluso, al
escarbar entre sus periféricos, hay registros que consolidan la creencia, que
seguramente le dará el premio con una altísima votación: tuvo la mejor relación
de hits por cada nueve innings, con 6,79; dejó el mejor WHIP de la liga, con
1.25; y limitó a los rivales en .215 de average en contra, para también
encabezar el circuito.
La
mediocridad del pitcheo en la 2013-2014 parece completar el panorama. Estamos
ante una justa en la que sólo 10 monticulistas tuvieron los innings suficientes
como para aspirar al liderato de efectividad y donde el décimo en ese
departamento terminó con 6.45, Ramón Ramírez.
Son datos
que espantan. Entonces, ¿por qué la duda?
El problema
con Lively es que no todo brilla en él. Sólo Renyel Pinto entregó más bases por
bolas, 30 contra 29. Únicamente Ramírez tuvo peor relación de pasaportes por cada
nueve entradas, con 4,75 frente a 4,47.
Sus 41
ponches son más bien el producto de haber lanzado mucho, ya que apenas abanicó
a 6,33 contrarios por cada nueve actos. Su relación de 1,4 guillotinados por
cada transferencia es mediocre.
Para
tratarse de alguien que depende del control y de poner a batear a los adversarios,
parece haber tenido suerte, al bolear a tantos y terminar con tan buena
efectividad. Quizás haya sido el fruto de un BABIP muy bajo, ubicado en .259,
de acuerdo con lo que consultamos como Quality
Sports
. El BABIP promedio de la liga se ubica sobre los .315 puntos.
Ese acto de
fortuna, sin embargo, se cancela en parte con el hecho de que la defensiva de
los Navegantes fue la peor en la primera fase del campeonato, la que más
errores y más carreras inmerecidas permitió.
Lively se
las ingenió para que sólo le hicieran cuatro sucias y únicamente toleró un
jonrón en casi 60.0 tramos, a pesar de ser homeclub en Valencia y que no fue marcadamente
un pitcher de rollings, con 1,2 outs por el piso por cada out por el aire.
Roy Merritt,
Edgmer Escalona y Berger van a recibir algún apoyo. Hay que escoger a tres, y
Merritt tiene merecimientos, por sus 68.1 innings, su liderato con 59 ponches y
su efectividad de 3.16, tercero en la liga.
También los
tiene Escalona, con 3.34 de efectividad en el volátil Universitario y la
segunda mejor relación de pasaportes en la liga, con 3,02.
Pero si se
trata de elegir al mejor de todos, ese es Lively. Ni modo. Cuenta con nuestro voto.
Publicado en El Nacional, el jueves 2 de enero de 2014.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.