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El Emergente. La conexión magallanera de los Tigres

Ocho ex integrantes de la nave han sido contratados o están en tratos para formar la plana mayor de Aragua. ¿Qué significa eso? ¿Qué papel está llamado a cumplir cada uno de ellos?
Clemente Álvarez
¿Qué tienen
en común Carlos Guillén, Álvaro Espinoza, Clemente Álvarez, Raúl Chávez,
Roberto Espinoza, Juan Francisco Castillo, Alejandro Freire y Luis Sojo?
Todos son
amigos cercanos, ciertamente.
Todos han
sido protagonistas directos o referenciales del proceso que conduce al diseño
de un nuevo alto mando de los Tigres.
Todos
pertenecieron alguna vez al Magallanes.
Una parte
de la afición tigrera sigue con cejas alzadas el hilo noticioso, que con
frecuencia casi horaria ofrece alguna novedad sobre los bengalíes, el equipo
más citado por los medios venezolanos en las pasadas dos semanas.


Esta
remezón, que llevó a la salida del presidente y gerente general Rafael
Rodríguez Rendón y de su tren ejecutivo, todavía no deja ver claramente en
lontananza, debido a la polvareda.
¿Van bien
los felinos? Más allá de lo decidido por los tribunales, ¿es correcto el camino
emprendido por Guillén, en lo deportivo?
Lo primero
es ubicar en su justa medida esa conexión magallanera con que algunos
relacionan el proceso de rediseño de los centrales.
Sí, los ocho
citados al comienzo defendieron a los Navegantes durante muchas temporadas, salvo
Sojo, que únicamente fue refuerzo en Serie del Caribe, luego coach por una
campaña y media, y finalmente manager en la fracción de dos campeonatos.
Pero el tener,
todos ellos, un pasado más o menos claro con los turcos no pasa de ser una
coincidencia. Pese a los fantasmas que algunos ven en los anuncios conocidos desde
el viernes 14, más los une y más importa su relación personal (y laboral) con
Guillén, el hombre que ahora toma las decisiones en Maracay.
Álvaro
Espinoza era un candidato a manager como otros, con sus defectos y virtudes.
Tiene una sólida amistad con su ex colega, porque fue precisamente quien le
enseñó los secretos de la profesión, cuando el segundo daba sus primeros pasos
en nuestra pelota y el primero era figura indiscutible de los cabrialenses.
Tener a Roberto
Espinoza en el staff de coaches es un deseo lógico por parte de su hermano.
Pero no es mero nepotismo. Recordemos que se trata del instructor de lanzadores
del vigente bicampeón de la LVBP, nada menos. Algo bien debe haber hecho este
antiguo receptor y monticulista para ayudar a que eso ocurriera.
Chávez y
Álvarez trabajan con Guillén en la academia que éste tiene en el centro del
país. Quiere decir que, camaradería aparte, le han mostrado al presidente de
los Tigres lo que pueden hacer al tratar con jóvenes peloteros.
Y Sojo, más
allá de su salida del Magallanes por la puerta trasera, tiene casi 10 años de
experiencia como manager en las menores, ha sido tres veces piloto de la selección
nacional en el Clásico Mundial y ayudó en la conquista del bicampeonato de los
azules. Es lógico que ahora o en un futuro alguien vuelva a pensar en él, bien
como coach de banca, que es este el caso, o como estratega, que eso algún día llegará.
Así que no
hay algo de qué sospechar ni teoría de la conspiración aplicable aquí. Incluso,
David Concepción puede ser corresponsable de este proceso, pues su estrecha
relación con Álvaro Espinoza ayudó, seguramente, a cimentar la opción de este,
quien fue su alumno en los tiempos en que el ex torpedero trataba de emular los
pasos del Rey David con los Tigres y en las mayores.
Mención
aparte merecen Castillo y Freire, antiguos peloteros de los Navegantes, sí, e
incluso gerente deportivo de la nave, el primero.
Puede que
Guillén haya pensado en ellos debido al vínculo entre todos, pero Castillo es
un caso similar al de Sojo como piloto: tarde o temprano iban a ofrecerle una
gerencia, como de hecho ya estuvo cerca de vincularse al Caracas para la 2013-2014.
La idea es
que ambos lleven el cargo con similares responsabilidades y tareas, aunque por
organigrama deban tener cargos nominalmente diferentes.
Los dos trabajan
en el sistema de desarrollo de peloteros de los Rays de Tampa Bay, lo cual es
un aval: se trata de una de las organizaciones con mejor método hoy en las
grandes ligas.
Al escribir
estas líneas, los floridanos no habían dado su aval y tanto Castillo como
Freire seguían sin decidir su incorporación al proyecto. Pero no estarían allí
por amiguismo, sino porque potencialmente deberían ser capaces de hacer un buen
trabajo, siempre y cuando no desmantelen lo que ya tiene Aragua, una de las
organizaciones con más y mejores talentos jóvenes, gracias al trabajo liderado
por el Chalao Méndez, figura referencial en la divisa rayada.
La verdadera
duda está en la inexperiencia del nuevo piloto, lo que supone una tarea
adicional para Guillén, a fin de dotarle de los insumos que compensen los
hechos: Álvaro sólo dirigió algunas semanas en la LVBP y fue dado de baja; ha
estado desvinculado del beisbol activo, tras su salida de los Piratas de
Pittsburgh; y en el norte suelen preferir, por muchas razones, que los
dirigentes del Caribe tengan lazos con la pelota organizada.
¿Está listo
Espinoza para el reto? ¿Sería Sojo su consejero o sería más bien un plan B,
como lo fue en el Magallanes?
Sólo el
tiempo lo dirá. Pero a un hombre de beisbol tan apasionado como Álvaro, que ha
vivido con inocultable emoción este camino de regreso a la liga local, no queda
sino desearle suerte en el intento.

Publicado en el-nacional.com, el miércoles 26 de marzo de 2014.

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