El Emergente

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¿Cuántos cumpleaños tiene el Magallanes?

El
Emergente
Por Ignacio
Serrano

Esta
columna tiene que comenzar por el final. Magallanes es un sentimiento nacional,
un fervor popular, una feligresía. Eso justifica la fiesta casi centenaria de
sus seguidores y cualquier sobresalto académico al contar su historia.

Dicho con
mayor énfasis: este columnista celebra que los turcos conmemoren su nacimiento
yendo hasta el momento en que nació el primer Magallanes, en 1917, sin importar
que aquella divisa prácticamente tuviera nada que ver con la que surgió en
Catia, en 1928, y a cuya existencia le debemos el nombre a esa zona del oeste
capitalino.
Es hora de
demoler las barreras que nos impiden honrar la memoria romántica del pasatiempo
favorito de los venezolanos.

Por eso el
aplauso a la iniciativa de los bucaneros, al recordar el fin de semana que se
cumplieron 97 años de la fundación del Magallanes.
Aquella fue
una escuadra intrascendente, en términos deportivos, que desapareció en 1918,
sin lauros. Su verdadero legado fue que uno de sus integrantes quisiera
recuperar el nombre que tanto le gustara, y que lo propusiera a sus amigos en 1928,
en lo que terminó siendo el segundo nacimiento de la novena capitalina.
No
coincidían el lugar ni los miembros del equipo, salvo por ese único detalle que
sirvió de puente con el pasado y que, por azares de la casualidad, nos va a
permitir tener un primer conjunto centenario en Venezuela.
Ese
Magallanes de 1928 sí fue importante. La rivalidad con el Royal, gestada en las
páginas de la prensa, quedó marcada en la emoción de la fanaticada. El éxito y
arraigo de los filibusteros se extendió hasta el beisbol profesional, luego de
varias incursiones en la
Primera División.
La segunda
desaparición del histórico club sucedió en 1956 y fue doblemente traumática.
Por un lado, porque ya había una legión de seguidores para lamentarlo. Por el
otro, porque la franquicia desapareció legalmente y la LVBP decidió entregar una
distinta a un nuevo grupo de inversionistas.
Así fue
como ocurrió la creación de Oriente, posteriormente vendido y rebautizado
Orientales, hasta que otros empresarios adquirieron esta nueva franquicia,
compraron también los derechos registrados del nombre Magallanes y formalizaron
el tercer nacimiento del equipo, en 1964.
Este sí
tuvo un vínculo emocional con la escuadra de 1928: el amor de la gente. Vino
entonces la formalización del nombre Navegantes, que antes había sido sólo un
remoquete en minúsculas, del mismo modo que lo era leones para la prensa que
cubrió al Cervecería y utilizaba el apodo felino como un sinónimo más en sus
crónicas y reseñas.
Magallanes,
este Magallanes, en realidad no nació en 1917 y mucho menos tiene 97 años de
historia. Acaso serían 80, si todo tuviera continuidad legal e histórica: 2
años duró la primera etapa, 28 duró la segunda y 50 lleva la tercera.
Pero
Magallanes, este Magallanes, es una feligresía, un fervor popular, un
sentimiento que se remonta a los tiempos iniciales de nuestra pelota. Así
debemos celebrarlo, con la misma generosidad y justicia con que se debe celebrar
la historia del Caracas, esa otra feligresía que alguna vez se llamara
Cervecería y que ahora se reconoce como Leones.
No importa
cuántos cumpleaños tienen los turcos. Importa la poesía que canta esa historia
de amor de millones de personas con una nave que hace casi un siglo, así lo
piensan y sienten, comenzó a navegar.
Publicado en El Nacional, el martes 28 de octubre de 2014.

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