El Emergente

El Emergente

El verdadero adiós de Giovanny Urshela

El Emergente
Por Ignacio Serrano
Giovanny Urshla

Ya no busque más a Giovanny Urshela entre los líderes ofensivos
de la LVBP. La verdadera despedida del colombiano no ocurrió hace dos semanas, cuando
paró de jugar debido a una lesión en la rodilla. Su adiós definitivo ocurrió
anoche, en el encuentro entre las Águilas y los Bravos, a pesar de que el
antesalista se encontraba a varios miles de kilómetros de distancia de
Maracaibo.

Ese verdadero adiós de Urshela sucedió al disputarse el
juego en el estadio Luis Aparicio “El Grande”. Desde ese momento, un pelotero
de los rapaces necesita 119 apariciones en el plato para aspirar al título de
bateo y el neogranadino acumuló 118, gracias a 108 turnos, 5 bases por bolas, 3
sacrificios y 2 pelotazos.
No es una cifra caprichosa. Para ser contendor en alguno de
los promedios (bateo, OPB, slugging, OPS) es necesario acumular una cierta
cantidad de viajes al plato, así como un pitcher, para ser elegible en
efectividad, WHIP y otros promedios, requiere determinado número de innings.
En el caso de los toleteros, son 3,1 apariciones por juego
disputado por su equipo en las Grandes Ligas y 2,7 en las menores. El beisbol
invernal aplica como un circuito de desarrollo.
Los rapaces llegaron ayer a 44 choques y, por lo tanto, sus
integrantes necesitan de 118,8 apariciones para ser aspirantes. Puesto que las
cifras se redondean, Urshela queda fuera por un tris.
En la pelota profesional han ocurrido casos emblemáticos relacionados
con esta regla, que ha variado en el tiempo.
Ted Williams ha debido ser el campeón bate en 1954, de
aplicarse la norma actual. En esa zafra bateó para .345 en más de 500
apariciones, pero por entonces no se contabilizaban las apariciones, sino los
turnos. Y como a Williams le dieron 136 boletos, apenas quedó con 386 turnos.
El ganador fue Beto Ávila, con .341 frente a .345 del astro de los Medias
Rojas.
La regla fue cambiada en 1957, para subsanar futuras
injusticias como esa. Valdría cada viaje al plato, no sólo los turnos.
En Venezuela se contabilizan 2,7 apariciones, no 3,1. Pero
no fue así cuando Víctor Davalillo bateó para .406 en la campaña 1961-1962.
De haberse aplicado la norma correspondiente a las ligas
menores, Davalillo contaría con un sexto título de bateo en la LVBP, una cifra
única (el zuliano y Luis Sojo comparten el récord de cinco coronas). En cambio,
Tony Curry fue declarado ganador, con .346 
de average.
Hubo cierta polémica en la justa 1980-1981, en la que Tim
Corcoran ligó para .374 con los Tigres. Hubiera sido el mismo caso de Vitico.
Pero con Corcoran sí se calcularon las 2,7 apariciones, en lugar de 3,1.
Javier González, historiador y escritor, considera que el
caso de Davalillo debe revisarse. Hay contradicciones que llevaron a que el
legendario toletero zurdo fuera despojado, según sus conclusiones.
Urshela, en cambio, no ha sido despojado. Su huella
simplemente desaparece de los registros, al menos en cuanto al liderato de
bateo, pues se quedó varado en 118 viajes.
Desde hoy hay un nuevo líder en la LVBP: Odúbel Herrera.
Pero el suyo dista mucho de ser el caso de Curry o Ávila. Antes de la jornada
de anoche, Herrera tenía .397 de average contra .398 del colombiano, que
finalmente se despidió de este campeonato.
Publicado en El Nacional, el sábado 6 de diciembre de 2014,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Te gustaría recibir notificaciones de El Emergente? Claro que sí Quizás más adelante