El Emergente

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¿A dónde van los Tiburones?

El
Emergente
Por Ignacio
Serrano
Alberto González

Reegie
Corona, Adys Portillo, Alberto González y Yoel Hernández. Los Tiburones han
sumado cuatro piezas en menos de dos semanas, pactando con las Águilas, los
Bravos y el Magallanes. Nadie ha sido más activo que los escualos en este
período.

¿Cuál es el
panorama de La Guaira,
después de ir de compras? ¿A dónde van los salados?
Corona
llegó a un bajo costo: el receptor Juan Graterol, que no contaba mucho en el
orden de sucesión del equipo. Por Portillo hubo que pagar con el bate de René
Reyes, lo que estará bien, si el prospecto responde a las expectativas.
¿Y Alberto González?
Un veterano de guerra, con buenos antecedentes en la liga y un pasado reciente
que bien recuerdan los litoralenses. ¿Y Yoel Hernández? Otro jugador curtido,
con galones que consiguió en las mayores, con los aguiluchos y los turcos.
Los
Tiburones se ven mejor ahora, a priori. Apartando a Reyes, ninguno de los
jugadores entregados (Graterol y los pitchers Héctor Nelo, Kender Villegas y
Yorman Landa) eran piezas fundamentales en el día a día de la novena, aunque algunos
tengan futuro por delante.

Visto desde
la cueva derecha del Universitario, el manager Buddy Bailey suma dos
relevistas, cosa que va acorde con su estilo de dirigir, y agrega dos
infielders para el día a día, para paliar la ausencia inicial de Carlos
Sánchez, Luis Sardiñas y quién sabe si Miguel Rojas, que ya demoró en
reportarse en el pasado reciente.
Corona y
González son buenas piezas para la LVBP. Ambos están activos en circuitos
independientes y rondan los .300 de average, con el primero bien instalado en
esa meseta desde hace semanas.
La duda
queda en cuanto al estado real de los pitchers que llegan. En otra entrega ya
recordábamos el pasado de lesiones y falta de control que impidió a Portillo
consolidarse en el norte y con las Águilas. Y Hernández puede traer algo de
equipaje con él.
No es que el
relevista haya tenido problemas con Magallanes y antes con el Zulia. Por el
contrario, fue un eficiente miembro del staff bucanero por más de un lustro.
Como ya no tiene contrato con alguna organización de Grandes Ligas, no tendrá
limitaciones. Tiene experiencia en rectas finales.
La duda con
Hernández está en su edad, ya con 35 años de nacido, y su estatus actual como
agente libre.
Eso no es
óbice para que Bailey le saque partido, si le queda algo de gasolina en el
tanque. Después de todo, el estadounidense se ganó la fama que le acompaña (y
seis coronas en nueve zafras) gracias a monticulistas sin contrato en el norte,
como Horacio Estrada, Josmir Romero, Rosman García y últimamente Víctor Moreno
y Francisco Buttó.
La Guaira tiene una colección de brazos con
notable pasado, aún pendientes de hacer algo importante en el club: Brayan Villarreal,
Renyel Pinto, Gustavo Chacín, el operado Jesús Delgado, Sergio Escalona y ahora
los recién llegados Hernández y Portillo.
Todo cambio
tiene esa doble visión. Se puede considerar el valor que añade el que llega,
bien por su historia o bien por su potencial.
Los
escualos apuestan al presente. Es la última lectura que puede hacerse. Quieren
ganar la temporada 2015-2016, así sea al costo de salir de varios jóvenes y
otros que, como Melo, ya no lo son tanto.
Parece
acertado ese camino, al menos con estos cuatro cambios.
Publicado en El Nacional, el viernes 26 de junio de 2015.

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