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Salvador Pérez vs Yadier Molina

El
Emergente
Por Ignacio
Serrano

Salvador
Pérez tiene casi 2,7 millones de votos para el Juego de Estrellas. Es el
pelotero más popular en las Grandes Ligas. Supera por un millón a los
receptores mejor ubicados en la Liga Nacional, Buster Posey y Yadier Molina.

¿Es cierto
el relevo que estamos presenciando? ¿Es el venezolano el mejor catcher del
momento? ¿O sólo se trata de un concurso de popularidad?
Cualquier
duda es razonable. La votación para el clásico de julio depende en mucho de la
reputación de cada quien. Pero esa reputación depende, casi siempre, de la
proyección de cada jugador.
Quedan
cuatro boletines antes de saber si Pérez termina, como hasta hora, en la
primera posición entre los más votados. Pero la agradable sorpresa de verle en
la cima por semanas consecutivas, un sitial que en el pasado estaba destinado a
los Albert Pujols, Alex Rodríguez, Barry Bonds o Ken Griffey Jr., verle
aplaudido en esa unanimidad, permite compararle ya con Molina, el mejor careta
de la actualidad.
El boricua
cumplirá 33 años de edad el 13 de julio. Suma 12 temporadas, 7 guantes de oro
consecutivos y seis llamados seguidos al Juego de Estrellas.

Es el mejor
pagado en la posición. Recibe 15 millones de dólares por esta temporada, todo
un contraste con el salario de 1,75 millones que gana el venezolano.
Ese ingreso
astronómico está justificado. El menor de los Molina, una familia que ya tiene
tres bigleaguers, ha ligado tres veces sobre .300, con OPS superior a .800 en
cada una de esas ocasiones, y de por vida ha puesto out a 45 por ciento de los
corredores que le han salido al robo.
Hay que
detenerse en esa cifra: 45 por ciento. Es uno de los mejores porcentajes de
todos los tiempos. El más alto entre mascotas activos. Ryan Hanigan le escolta,
con 37 por ciento. El puertorriqueño puede batear, pero también tiene brazo,
puntería y buena mecánica. Y eso, sin contar con la forma cómo conduce el
pitcheo de los Cardenales.
Pérez, en
comparación, aún es un muchacho. En mayo cumplió 25 años de edad. Normalmente,
estaría acomodándose en la gran carpa. Pero sus condiciones son muchas y fue
subido a los 21.
El
carabobeño está en su quinto campeonato y ya empezó a labrar su leyenda: ha ido
a los últimos dos juegos de estrellas y se ha llevado los últimos dos guantes
de oro.
Tiene 48
por ciento de éxito contra los robadores de bases en 2015. Notable. Y aunque
todavía no ha terminado sobre .300 ni ha logrado un OPS de .800 en una zafra
completa, la comparación de la línea de ambos es sorprendente.
Pérez batea
para .285/.312/.433 en su carrera. Molina para .284/.338/.400. El de acá tiene
.746 de OPS. El de la Isla
del Encanto tiene .738.
Hay
intangibles en esta posición. Ambos favorecen al par. Casi no hay quien le reste
crédito a uno u otro por el buen desempeño de los lanzadores en Kansas City y
San Luis.
Hay cosas
más tangibles. El WAR defensivo de Baseball
Reference
es mejor en el caso del criollo, tanto en esta campaña como en
los años recientes. Pero el isleño ofrece un mejor marco a sus lanzadores y es
mejor mascoteador, según el índice de Stat
Corner
, pues convierte en strikes cantados más envíos que pasan fuera de la
zona, según el radar.
Quizás
Molina aún sea el dueño del trono. Pero algo parece claro: está por ocurrir un
cambio de mando. Y el público empieza a notarlo.
Publicado en El Nacional, el miércoles 2 de junio de 2015.

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