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Celestino López, el nuevo cacique de la tribu

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Ignacio
Serrano

Si Celestino
López ya no jugaba con los Cardenales, ¿por qué habría de esperar que juegue
con los Caribes?

Por la
misma razón por la que los pájaros rojos confían en la presencia de Williams
Pérez, que apenas se mostró en la tribu y pasó de oriente a occidente, en el cambio
por el inicialista.
Los traspasos
de peloteros en la LVBP nos ofrecen paradójicos balances hoy. El estatus que
gozan los jugadores del beisbol internacional impacta en su disponibilidad. Los
regionalismos se han convertido en una carta importante a jugar.
Todo esto
permite a cada equipo declararse satisfecho, a pesar de que ni Pérez ni López
han sido consecuentes con el circuito local, últimamente, y aunque ser pitcher
abridor en Grandes Ligas es una limitante tan importante como tener contrato en
Japón.

El lanzador
promete reportarse al Lara, porque es de Acarigua, fue simpatizante de los
crepusculares y quiere prepararse para el Clásico Mundial. En ese sentido, hizo
bien la tribu, al enviarlo a algún sitio donde sí esté dispuesto a ver acción.
Lo mismo
pasa con Celestino. En su caso es más complejo, porque apenas un venezolano,
Alex Cabrera, ha escapado a las limitaciones que imponen los equipos asiáticos.
Le tocará tramitar
su propio permiso, como Pérez hará con Atlanta. Pero López es anzoatiguense. Eso
pesa, en esta época en la que el dinero del Caribe no se acerca a los grandes
contratos que se entregan en las mayores o en el archipiélago japonés.
Llegará el
campeonato y veremos quiénes hacen buena su palabra. Ahora sólo podemos evaluar
la teoría.
La teoría
es que los Caribes entregaron a alguien que en ocho años lanzó tres innings. Es
una figura, porque es iniciador en la gran carpa, pero el dato de su aporte es
evidente.
Celestino,
en ese sentido, es una apuesta válida. Del mismo modo que Pérez lo es para los
Cardenales, el inicialista parece estar predispuesto a jugar, para disfrutar
del placer de ser visto por parientes y amigos de la infancia.
Han
disputado dos de las últimas tres finales sin el monticulista, porque ni se reportaba.
Con López, en cambio, añaden potencial ofensivo para la recta final. En diciembre,
si todo se cumple, va a coincidir con Balita Ortega, Gorkys Hernández, René
Reyes, Tomás Telis, Balbino Fuenmayor, Alexi Amarista, Niuman Romero,
posiblemente Oswaldo Arcia y quizás Orlando Arcia, Ehire Adrianza y Oscar Salazar,
si este no es cambiado.
Es un buen
lineup, especialmente para una escuadra que ahora cuenta con Yéiper Castillo para
la rotación y no ha perdido grandes piezas en el bullpen.
Entregaron
a Kendy Batista, es cierto. Y Batista viene de una buena campaña, tras años en
declive, aunque no era un relevista fundamental.
A cambio,
obtienen a Jesús Solórzano, un jardinero que ocupará en la banca el lugar que en
su momento quisieron para Johermyn Chávez y que tuvieron Jackson Melián y Carlos
Durán.
El joven
lanzador Roberth Fernández llega para compensar la entrega de Batista y el
obvio hecho de que a Celestino le queda menos en el beisbol activo, porque está
por cumplir 33 años de edad.
Fernández
ha mostrado poco y apenas da sus primeros pasos. Es una de esas piezas de
cambio que pueden terminar olvidadas o convertirse en Dixon Machado.
Por cierto,
él y Solórzano también son orientales. Es el signo de los nuevos cambios.
Publicado en El Nacional, el viernes 24 de junio de 2016.

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