El Emergente

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Altuve se mira en el espejo de Carew, Alomar y Canó

Por Ignacio
Serrano

ESPN Digital

José Altuve
vive la mejor temporada de su carrera, la más prolífica para un camarero
venezolano en las Grandes Ligas, no cabe dudas. Ya cruzó la raya del 20-20 y ha
llegado a tener 50 puntos de ventaja en el liderato de bateo de la Liga
Americana.
Atrás queda
lo hecho por el gran Edgardo Alfonzo en sus mejores años con los Mets de Nueva
York. Pero ¿es la de Altuve, también, la mejor cosecha para un camarero
latinoamericano?
No es una
pregunta arriesgada.

El
intermedista de los Astros de Houston superó este mes la barrera de los 7.0
puntos de WAR. Es una forma de medición todavía novedosa para el gran público,
pero muy útil para lograr este cometido: iniciar la búsqueda del defensor de la
segunda base nacido en la región con mejor campaña en la historia.
El WAR
evalúa todo en conjunto: bateo, habilidad al correr por las almohadillas,
defensa.
Quizás por
esto último y por la falta de selectividad en el plato no encontramos a Alfonso
Soriano entre los más sobresalientes, a pesar de su inolvidable 2002. Pero la
historia nos ofrece otros tres nombres brillantes, al buscar a los únicos infielders
que han ocupado la adulterina y han cerrado, además, por encima de 7.0 en una
zafra.
Rod Carew, 1975
7.8 WAR
El panameño Rod Carew lo hizo dos veces. En 1974 terminó con
7.4, pero su torneo más notable fue el siguiente, cuando todavía no había sido
mudado a la inicial y pertenecía a los Mellizos de Minnesota.
Carew fue líder bate con .359 y también líder en promedio de
embasado con .421, un poco por debajo de lo que consiguió la justa anterior en
ambos renglones. Pero también sacó 14 cuadrangulares y empujó 80 carreras,
cifras que rebasaron por mucho las del año anterior, y que adornó con 89
anotadas, 192 hits y .909 de OPS.
No dio tantos extrabases. Apenas soltó 24 dobletes y 4
tribeyes, con .497 de slugging. Pero también encabezó la Americana con 18 bases
por bolas intencionales, un dato que habla muy claro del peligro que sintieron los
contrarios cada vez que fue a batear.
Como guinda en el pastel, robó 35 bases y únicamente fue
puesto out en 9 oportunidades.
Roberto Alomar, 1999
7.4 WAR
Roberto Alomar también tuvo dos campeonatos con un WAR
superior a 7.0 y ambos fueron casi copias al calco, al punto de que su OPS en
1999 fue .955 y el de 2001 fue .956.
Entre esos dos balances prácticamente clonados resalta el
primero, en donde el boricua encabezó la Americana con 138 hits y repitió aquello
de Carew, a pesar de no ser un jonronero nato: fue el toletero con más
pasaportes intencionales en el circuito.
También dio más jonrones y llevó más carreras a casa, con 24
y 120, y su línea ofensiva fue .323/.422/.533.
Aquel Alomar de los Indios de Cleveland estaba en su mejor
momento. Incluso sumó 97 pasaportes y estafó 37 almohadillas en 43 intentos.
Brillante.
Robinson Canó, 2012
8.4 WAR
Robinson Canó es el único camarero latinoamericano con tres
campañas sobre 7.0 de WAR. De hecho, tres veces ha estado por arriba de 7.8, lo
que resulta verdaderamente excepcional.
Todas fueron con los Yanquis de Nueva York y cualquiera podría
tomarse como ejemplo. Pero la de 2012 es un pináculo. No sólo porque logró 8.4,
que es el tope entre defensores de la posición en la región; además, por los
topes que logró.
Largó 33 vuelacercas, 48 tubeyes y 82 extrabases; anotó 105
carreras y consiguió un OPS de .929, topes personales en cada caso.
El dominicano decoró esos registros con 196 cohetes, 94
remolques, una línea de .313/.379/.550 y el Guante de Oro.
Apenas robó 3 sacos, pero con todo lo demás, ¿a quién podría
importarle?
José Altuve, 2016
7.3 WAR… y contando
José Altuve todavía no termina con su cosecha. Le resta más
de un mes. Sin embargo, está a punto de igualar el mejor WAR de Alomar, va en
camino de sobrepasar a Carew y parece en capacidad de amenazar el mejor total
de Canó.
¿Cómo es eso posible?
El venezolano lo ha hecho con una línea de .366/.429/.581, equivalente
a un OPS de 1.009. Sorprendente. Cada uno de esos promedios es superior a los
que mostraron aquellas leyendas en 1975, 1999 y 2012.
El reto, por supuesto, es mantener tales registros. Porque
los acumulados siguen abultándose, con 177 hits y 175 de OPS ajustado, topes en
la Americana, más 36 dobles, 20 bambinazos, 89 anotadas, 81 impulsadas, 281
bases alcanzadas, 26 estafas en 33 intentos y posiblemente otro Guante de Oro.
¿Es la mejor temporada obtenida jamás por un intermedista
nacido en América Latina?
Todavía no. Le faltan batazos para poder emular a los tres
más grandes. Pero tiene chance.
Ya veremos qué ocurre en septiembre.

Publicado en ESPNdeportes.com, el lunes 22 de agosto de 2016. Aquí el original.

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