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Venezuela y los cambios de julio, primera parte

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Ignacio Serrano
Toronto Blue Jays v New York Yankees
Miguel Montero / Zimbio.com

Terminó el plazo para realizar cambios libremente en las
Grandes Ligas. A partir de ahora, y durante el resto del campeonato, los
equipos que deseen traspasar peloteros tienen la obligación de usar la línea de
waivers revocables, antes de concretar una transacción. Y eso implica un
riesgo. Aunque es un mecanismo ligeramente diferente a los waivers
irrevocables, cualquier escuadra podría entrometerse y reclamar al jugador en
cuestión, obligando a retractarse al vendedor y arruinando la negociación.

Por eso es que julio resulta el mes con más cambalaches en
las Mayores. Y de hecho, hasta la madrugada del 31 habían ocurrido al menos 27
convenios, incluyendo varios que involucraron a jugadores venezolanos. Muchos
más se cerraron en la última hora del plazo.
Esta es la primera de dos columnas que dedicaremos al
impacto que los movimientos de julio causaron en la embajada nacional en la MLB
y la MiLB.
Miguel Montero fue el primero en ser movido de club, aunque el
suyo fue un caso atípico. Fue enviado por los Cachorros a los Azulejos, luego
de que reiterara públicamente su descontento por su estatus en Chicago.
El caraqueño dejó a los campeones mundiales, pero se unió a
una organización que también tiene reciente historial ganador y que no ha
tirado la toalla. No le fue bien, sin embargo, en sus primeras 39 apariciones
en el plato, con apenas .091 de average en su papel de receptor suplente.
Necesita pisar el acelerador, porque será agente libre al terminar la zafra y
es muy probable que no se mantenga en Toronto.
Jean Machí fue enviado a los Medias Blancas por los
Marineros. Parece un canje accesorio, y en parte lo es. El anzoatiguense ha
dividido la justa entre Triple A y la gran carpa. Pero su mudanza es
consecuencia de otras decisiones.
Debido al virtual desmantelamiento del bullpen patiblanco,
Chicago necesitaba recuperar parte de su profundidad, en caso de que las
lesiones arriba se unan al proceso de reconstrucción que emprendió la gerencia.
Por eso, Machí y Mark Lowe, otro veterano, pasaron a engrosar las granjas de su
nueva organización. No todas las compras responden a la necesidad de competir
por los playoffs.
Cinco prospectos también fueron cambiados: Bryant Flete fue
de los Cachorros a los Medias Blancas; Alejandro Requena y José Antonio Gómez fueron
cedidos por los Rockies a los Filis; y Brayan Hernández voló junto a Pablo
López de los Marineros a los Marlins.
Los cinco llegan a destinos donde tendrán la oportunidad de
crecer y abrirse espacio. Es bueno para un joven sumarse a un conjunto que
piensa más en el futuro que en el presente, porque significa que tendrá chance
de afianzarse, si demuestra su talento.
Para Requena, especialmente, es una buena noticia. Si
confirma lo que hasta ahora ha demostrado en Clase A media, le saldrá mejor dar
el salto en una ciudad donde la pelota vuela menos, Filadelfia, y no en la
volátil Denver.
Hernández es el más cotizado del quinteto. El veloz
mirandino fue una de las firmas más sonadas en el proceso de Julio 2 en 2014,
con un bono de siete cifras en dólares, y tiene capacidad para defender el
jardín central, aunque todavía no ha desplegado la ofensiva que en Seattle
avizoraron cuando decidieron darle aquel enorme cheque. En Miami tendrá espacio
para crecer.
Columna publicada en El-Nacional.com, el martes 1° de agosto de 2017.

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