El Emergente

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El legado enorme del beisbol zuliano

Luis Romero Petit, Héroe del 41 y uno de los peloteros fundadores de la LVBP

EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano
El legado del beisbol zuliano es tal, que el Salón de la
Fama que recoge la memoria de sus leyendas puede confundirse con el mismísimo Salón
de la Fama del Beisbol Venezolano, el de Valencia, esa meca imprescindible para
todo aficionado del pasatiempo nacional.
Ocurre que en el templo de la pelota occidental, ubicado en el
parque Luis Aparicio “El Grande de Maracaibo”, ya están reunidos 15 hombres
fundamentales de nuestros diamantes: don Luis Aparicio Ortega, que da nombre al
estadio, y su hijo Luis Aparicio Montiel, inmortal de Cooperstown, además de
Ernesto Aparicio Ortega, motor fundamental de la pelota profesional en aquella
región; y José Antonio Casanova y Dalmiro Finol, Héroes del 41 y estrellas de
la LVBP; los memorables Pompeyo Davalillo, Ramón Monzant, Víctor Davalillo,
Ángel Bravo, Wilson Álvarez, José Carrao Bracho, Teolindo Acosta y Leonel
Carrión; el gremialista Dionisio Acosta y el hombre que hizo lo necesario para que
las Águilas alzaran el vuelo, Luis Rodolfo Machado Bohórquez.

Hace un año ocurrió aquella exaltación. El proyecto apenas
comienza. Y este 18 de noviembre, Día de la Chinita, será consagrada la segunda
promoción de figuras fundamentales en los diamantes del Zulia.
Los encargados del proyecto tuvieron la gentileza de incluir
a este columnista como uno de los votantes. Y fue al estudiar la papeleta que
encontramos un reto todavía mayor que discenir cada año nuestro voto para el
templo valenciano.
Lo dicho: la riqueza de este deporte es tal en el estado
occidental, que pasará mucho tiempo antes de que estén todos los que tienen que
estar. En esta ocasión fueron en total 33 candidatos, incluyendo jugadores
criollos e importados, dirigentes y periodistas. Solo podíamos apoyar a ocho,
con la esperanza de que algunos superen el 70 por ciento necesario para lograr la
entronización, que tales son las condiciones para conseguir sitio en el
pabellón.
La larga y muy bien dotada lista de elegibles no cabe en una
sola columna. Pero este cronista gusta de exponer sus pareceres cada vez que
participa en una escogencia beisbolera, como señal de respeto a la fanaticada:
votar es un privilegio que ya quisieran tener muchos, pero no pueden; y en este
caso se trata de un privilegio redoblado, que agradece con humildad este
caraqueño devoto de la Chiquinquirá y entusiasta admirador de la zulianidad.
Así que al menos hablaremos de nuestros ocho elegidos y de
las razones por las que postergamos a otros, alegando la urgencia de estas
candidaturas.
Guillermo Vento, Tarzán Contreras, Luis Romero Petit y el
Conejo Fonseca tienen que estar allí. Fueron parte vital de los Héroes del 41,
enaltecieron la pelota amateur y nuestras selecciones nacionales, así como a escuadras
marabinas y de la LVBP, de la cual fueron fundadores.
Jesús Marcano Trillo tiene que estar allí. Es posiblemente
nuestro mejor camarero de todos los tiempos y se convirtió en emblema de las
Águilas desde los años 80 y hasta hoy.
Rubén Amaro Mora tiene que estar allí. Fue manager campeón,
directivo y arquitecto de equipos aguiluchos, alguien a quien en su tierra
adoptiva recuerdan hasta quienes no le conocieron.
Luis Verde tiene que estar allí. Lo hizo todo dentro y fuera
del campo, hasta convertirse en voz y cronista de la pelota zuliana, quizás el
más emblemático de todos en una zona donde los ha habido muchos y muy buenos.
Porfirio Altamirano tiene que estar allí. Es difícil
conseguir un importado que haya logrado el nivel de excelencia del
nicaragüense, que durante seis temporadas reforzó a los occidentales, dejando
números que todavía le tienen entre los mejores cerradores de todos los tiempos
en la LVBP.
Sí, es cierto que muchos nombres con indiscutibles merecimientos
quedaron fuera de esta planilla, desde Jesús Alfaro hasta Roberto Zambrano, pasando
por José Leyva, Pepita Muñoz, Derek Botelho, Alejandro Borges y tantos más. Es
lo que pasa en estos procesos, especialmente cuando se trata de las primeras
promociones de inmortales y la deuda más que centenaria empieza poco a poco a saldarse.
Esa fue nuestra papeleta. Ojalá ayude a hacer justicia con
quienes tanto hicieron para que hoy disfrutemos, como tanto disfrutamos, de
nuestro pasatiempo nacional.

Columna publicada en ElNacional.com, el martes 5 de noviembre de 2019.

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