El Emergente

El Emergente

En busca del Jugador Más Valioso

EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano
Este domingo cerró el plazo para que los votantes
decidiéramos nuestras selecciones en el proceso para definir los premios
individuales del campeonato 2019-2020 de la LVBP. Iniciamos una serie de entregas
para hablar de cada renglón y explicar las escogencias de este columnista.
Comencemos con el galardón más codiciado: el Jugador Más
Valioso. Y hagámoslo, tomando partido de inmediato por una de las dos
corrientes que todavía existen cuando se busca al vencedor.

Este cronista considera que el Premio Víctor Davalillo debe
ir al mejor pelotero del campeonato, más allá de su equipo, más allá de haber
clasificado o no a los playoffs.
El mejor de todos es también el que más vale kilo a kilo, el
que tendrá los argumentos para pedir el mayor aumento salarial, el más
codiciado del circuito. Es el Más Valioso, pues. Cada quien tiene derecho de
interpretar esto como prefiera. Pero este periodista se acoge a la corriente
que desde hace algún tiempo se ha impuesto en las Grandes Ligas, por parecerle
la que más se ajusta a su parecer.
Dicho eso, buscamos entonces al mejor de la liga. Y hay
muchos modos de hacerlo. Jay Austin no solamente fue el campeón bate, también
puso promedios brillantes. Olmo Rosario y Yosmany Guerra batearon sobre .400
durante casi toda la campaña y fueron los émbolos que movieron el motor de las
Águilas. Denis Phipps y René Reyes compartieron el liderato de jonrones.
Rosario terminó como el gran empujador y fue quien más veces anotó.
Austin hubiera merecido mejor final, pero apenas disputó 23
juegos, prácticamente la mitad del recorrido. Reyes terminó rezagado en los distintos
promedios y, por tanto, en el OPS. Pero no es tan fácil quedarse únicamente con
los otros tres.

Isaías Tejeda fue el mejor de la justa en carreras creadas,
una estadística que consideramos preferente, porque toma en consideración la
producción global, sin importar las características del evaluado, sea un
velocista o un aporreador. Además, fue segundo en OPS, la combinación de slugging
y promedio de embasado, dos departamentos cruciales para un bateador, pues
habla de su capacidad para dar extrabases y para ponerse en circulación.
Phipps es, en ese aspecto, el único mejor que su compatriota.
Y por mucho. Dejó un OPS de 1.030, contra .966 del dominicano del Caracas y
.962 de Austin. La duda con él era el estadio donde jugó. ¿No es una ventaja,
en cierto modo injusta, disputar la mitad de los encuentros en ese polígono de
tiro que es el Chico Carrasquel?
La duda nos llevó a una sorpresa. Solo 4 de sus 9
cuadrangulares y 10 de sus 28 remolques ocurrieron en Puerto La Cruz. Sí, bateó
muchísimo en casa, pero también en la carretera. Fue, en varios aspectos, el
mejor pelotero del torneo, contrastando promedios y números absolutos.

Tejeda también podría serlo. Segundo en OPS, primero en
carreras creadas, con tantas impulsadas como Phipps, tercero en vuelacercas y
slugging. Aunque su paisano fue el mejor en ese último departamento y cerró
como escolta de Guerra en promedio de embasado.
No es una escogencia fácil, y muchos tendrán opiniones
diferentes. Pusimos en lo más alto al quisqueyano de Caribes, luego al de
Leones y finalmente a Rosario, que pudo haber ganado sin discusión, en caso de
haber terminado el campeonato dos semanas atrás, antes de caer en el único
slump que sufrió.

Columna publicada en ElNacional.com, el domingo 5 de enero de 2019.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.