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EL EMERGENTE. Ligas Menores, el eslabón más débil del beisbol

EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano
Las pérdidas son milmillonarias. Nada más en la MLB se habla
de 2.000 millones de dólares que pueden perder la corporación y sus miembros,
entre el dinero que no entrará y el que deberán seguir pagando, a pesar de la
postergación de las actividades en el Spring Training y la fecha todavía
inexistente para el inicio de torneo.
No hay eslabón más débil en esta cadena que los peloteros de
Ligas Menores, sin embargo. Todos pierden algo, mucho o muchísimo. Pero los
ligamenoristas, que no cobran sus salarios cuando no hay juegos, ya estaban mal
pagados —y seguirán estándolo— cuando sí hay acción.

Existe la creencia de que un muchacho garantiza su futuro
cuando firma un contrato a los 16 años de edad o poco después. Nada más falso.
Uno de los motivos por los que tantos atletas de alta competencia en Estados
Unidos prefieren el básquet o el fútbol americano es, precisamente, que una
estrella universitaria pasa de inmediato a jugar en la NBA o en la NFL,
mientras que la ruta a la Gran Carpa toma, en el mejor de los casos, tres o
cuatro años, cuando no más.
Alguien que recibe un bono grande puede soportar sin
apremios esa espera. A menos que administre mal y desperdicie cientos de miles
de dólares en un tris —que se ven casos así—, tendrá fuelle suficiente hasta
que llegue su graduación como bigleaguer, donde tendrá un ingreso mínimo de 563.500
dólares anuales, sin contar que la entrada promedio en las Mayores es 4
millones de dólares, con decenas de astros que superan los 15 millones por año.

El problema está en ese 95 por ciento o más que pasa al
profesional por un bono pequeño, de pocos miles de dólares, suficientes como
para atender alguna necesidad familiar inmediata, que generalmente es casa,
transporte y poco más.
Basta buscar en Google para encontrar información a
raudales. Aquí dos titulares de dos buenas notas que abrieron primero: “Jugadores
de beisbol de Ligas Menores ganan menos que un conserje escolar”, del sitio, FanBuzz.com. Ese es uno. Y este es otro,
de PennLive.com: “Los salarios de las
Ligas Menores de beisbol rondan el nivel de pobreza, mientras los equipos de
las Grandes Ligas obtienen enormes ganancias”. Ambas notas recomendables.
Esa realidad ignorada por muchos, que es clamorosamente
desconocida por el aficionado medio en el Caribe, es lo que ha obligado desde
siempre a los ligamenoristas a buscar trabajo cuando no es temporada, es decir,
entre septiembre u octubre y febrero.
Pero sus ingresos no se disparan con el Spring Training,
ojo. No hay salario por entrenarse en los complejos primaverales. En esos dos
meses puede que tengan el beneficio de recibir viáticos, pero el cheque de su
sueldo empezará a llegar el 15 de abril, cuando ya se hayan iniciado los campeonatos
—o comienzos de junio, si se trata de Novatos o Clase A corta—.
Por algunos ver este problema desde el prejuicio, criticaban
o negaban que centenares de nativos tuvieran necesidad real de jugar en la
LVBP, porque si no se reportan a sus novenas en Venezuela, dejan de percibir una
entrada que en muchos casos es similar o muy superior a lo que recibieron en
Doble A o Triple A.
La exclusiva que la agencia The Associated Press reveló en diciembre sirvió para plasmar cuán
poco puede ser ese ingreso en el norte cuando no se es parte del roster de 40.
Como hemos publicado antes, el salario mínimo en Triple A es poco más de 10.000
dólares anuales (502 dólares semanales, entre abril y agosto), en Doble A es
7.000 dólares (350 semanales) y en Clase A es 5.800 dólares (290 semanales).
Pues bien, a partir de 2021, según el reporte, esos montos se incrementarán entre
38 y 72 por ciento. Pero no se crea que pasarán de Biafra a Jauja. Un jugador
en la antesala de las Mayores pasará a tener un piso de 700 dólares semanales, será
el más “rico” en el sistema de desarrollo, y esa “riqueza” representará 14.000
dólares anuales, porque la justa va de abril a agosto.
Es tan radical la diferencia frente a los miembros del sindicato
de la Gran Carpa como radical es la indiferencia de esos que, una vez arriba,
parecieran olvidarse de sus propias penurias y no abogan por mejorar la vida de
quienes aún no han dado el salto.
Sí, porque como ha informado esa estupenda periodista que Emily
Waldon, que ahora escribe para The
Athletic
, los que están abajo son muy conscientes de la poca empatía de los
que ya llegaron.
Hace días publicamos una nota que exponía cuán expuestos
están los hermanos pobres del beisbol, en medio de esta emergencia mundial causada
por el nuevo coronavirus. “Peloteros de Ligas Menores no pueden volver a
Venezuela ni cobrar sus sueldos”, titulábamos, pues los vuelos que podían
llevarles a sus casas para colmo se suspendieron, viéndose en la obligación de
quedarse en un país ajeno, sin ingreso ni ahorros y con la necesidad de pagar
por alojamiento y comida.
El camino que conduce a la MLB es muy largo, está lleno de
privaciones y sacrificios, aunque tantos crean lo contrario.

Waldon lleva a diario una cruzada personal para conseguir
empleos temporales y donaciones destinadas a los peloteros afectados por el
parón actual. Baseball America actualiza
con frecuencia la lista de escuadras que han decidido mantener a sus
ligamenoristas el pago de los viáticos correspondientes al Spring Training,
cifras que van desde los 25 dólares diarios hasta los 400 semanales, en la
mayoría de los casos. Pero en el fondo están tan desasistidos, que menos de la
mitad de los 30 clubes se han unido a la iniciativa, al menos según el conteo
de la prestigiosa publicación.
Hoy se trata de una pandemia, que nos permite exponer a los
ojos de todo lector lo que está muy de bulto. Pero la dura realidad no cambiará
mucho cuando termine la pesadilla mundial. La vida de un pelotero en desarrollo
es dura y como mínimo merece contar con la solidaridad de todos. Ojalá que
también de las organizaciones de Grandes Ligas y de la afición.

Columna publicada en ElNacional.com, el martes 24 de marzo de 2019.

5 thoughts on “EL EMERGENTE. Ligas Menores, el eslabón más débil del beisbol

  1. Excelente artículo Ignacio, ver el titular (dentro de tú reportaje) que un pelotero de ligas menores gana menos que un conserje genera impresión, pero más impresionante aún es ver que aquellos que están consagrados, qué vivieron esa situación y pelean por un contrato que puede ser hasta grotesto no sé solidaricen con sus compañeros, es cierto que no todos harán el grado en las mayores pero mejorar algunas condiciones salariales es primordial para tener un pelotero estable mentalmente para afrontar el camino al sueño y sobretodo uno esperaría mayor solidaridad de los peloteros latinos consagrados. Feliz día y feliz de leerte siempre.

  2. Excelente artículo Ignacio, ver el titular (dentro de tú reportaje) que un pelotero de ligas menores gana menos que un conserje genera impresión, pero más impresionante aún es ver que aquellos que están consagrados, qué vivieron esa situación y pelean por un contrato que puede ser hasta grotesto no sé solidaricen con sus compañeros, es cierto que no todos harán el grado en las mayores pero mejorar algunas condiciones salariales es primordial para tener un pelotero estable mentalmente para afrontar el camino al sueño y sobretodo uno esperaría mayor solidaridad de los peloteros latinos consagrados. Feliz día y feliz de leerte siempre.

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