El Emergente

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Los Extrabases de Alfonso Saer. Vencedores y vencidos, un análisis de la final

Foto Prensa Caribes

EXTRABASES
Por Alfonso Saer
CATEGÓRICA barrida de Caribes. Plantilla redonda, blindada y bien manejada. Antes que detallar los pecados del vencido es preferencial exaltar las virtudes del vencedor. Se trata de una escuadra repleta de veteranos –los que ganan campeonatos por estos lados– y bien entendida de cómo cumplir con los fundamentos del juego, haciendo lo justo en el instante preciso. Anzoátegui fue muy superior en average (.331 contra .234) y en pitcheo colectivo (3.00 contra 4.78) aspectos esenciales que justifican las cuatro conquistas al hilo. Quizás ganaron la justa cuando despidieron a Jackson Melián para entregarle los mandos de la tribu a Mike Álvarez, cuyo largometraje como coach de pitcheo sirvió para dar un recital de buen uso del personal monticular en la parte culminante de la contienda… MUY difícil pasar ilesos los lanzadores rivales por la alineación aborigen. Lara solo lo hizo en el segundo encuentro cuando cayó 1-0 en extrainning, juego que probablemente marcó el destino de la serie al no anotar los alados con tres en bases y un out en el tramo decisivo, mal frecuente en la final. Batallar contra bateadores como Alí Castillo y Willians Astudillo –para no citar otros– es tarea de alta monta. Pero los orientales también saben ejecutar lo requerido, lo que el contrario no alcanzó en varias ocasiones. En fin, una escuadra compacta, sin fisuras, inspirada y bien dirigida. Retoma la corona con su pléyade de figuras y su buena oficina. 


CARDENALES venía patinando desde la serie que dominó con angustias ante Aragua (4-3). Su orgulloso pitcheo de relevo dejó de ser efectivo y perdió algunas fichas claves. El manager José Moreno no atinó con sus piezas esenciales en el departamento vital del juego. Las ausencias lo afectaron, pero le faltó tacto y acierto en determinados movimientos. No se adelantó en algunas estrategias, aunque varios brazos cansados no lograron trabajos eficaces. Decayeron los Gómez (Yapson y Ricardo), Vicente Campos, Leonel Campos y Pedro Rodríguez, con Daniel Álvarez lesionado. Eso fue pecado mortal ante un contrincante demoledor… EL club olvidó cómo hacer carreras al nivel de la eliminatoria y desesperó a los seguidores como en el juego final, donde 17 se quedaron a la espera de remolque –sin aprovechar adecuadamente 14 boletos– en uno de esos partidos que dejan un sabor muy amargo… CUANDO un equipo es bicampeón y cinco veces al hilo finalista, un subtítulo no satisface. Pero Lara es una organización meritoria, probada, lista para rehacerse y volver por lo perdido. Si el pitcheo baja la cabeza no hay muleta que enderece al cojo. Por allí habrá que meter la mano y retomar el rumbo. Ese 0-4 obliga la revancha. 
LA cuarta diadema de Caribes se patentiza tras un torneo organizado de milagro. La pandemia y los problemas de respaldo económico afectaron la planificación, por lo cual se apuró en menos tiempo un calendario de 40 juegos desde finales de noviembre. Por si fuera poco, el aval de MLB no llegaba y mantuvo la incertidumbre. La covid-19 atacó temprano a los equipos, pero la mano de Dios aplacó un poco los contagios. Hubo bajas, como las muy sentidas de Alexis Freites y Edgar Catarí en Cardenales. No pudo jugar Luis Jiménez, también afectado por el virus. Hubo equipos que aplazaron juegos por el aumento de los contagios, pero al final el torneo culminó sus quehaceres. Un aplauso para la LVBP, pendiente ahora de nombrar su junta directiva… LA barrida ayudó a Caribes a planificar con mayor tranquilidad su viaje a la Serie del Caribe, que arrancará en Mazatlán el domingo 31… TRES bateadores de Caribes (Castillo, Luis Sardiñas –el MVP– y Jesús Sucre) conectaron sobre .400 en la final. Otros tres (Oswaldo Arcia, Astudillo y Niuman Romero) sonaron encima de .300… EL manager Álvarez utilizó quince lanzadores en la final. Su colega Moreno colocó a catorce. Los relevistas guaros presentaron efectividad de 6.52. Terrible. 
EL tiempo vuela. Hace justo 30 años (29-01-91) que Lara rompió la piñata esquiva de su primer cetro. Aquel 1-0 ante Caracas permanece en los recuerdos gratos, en los suspiros aún alegres de los aficionados. No se conciliaba el sueño añorando el logro, como tampoco se durmió luego de abatir al duro Caracas que estropeaba anhelos y promesas. Celebración por semanas y meses. Era el advenimiento de un campeonato que en algunos momentos parecía un imposible. Domingo Carrasquel y sus muchachos rompieron el encanto. El pitcheo de Willie Banks, Robert Wishnevski y Mike Timlin, el triple de Mark Whitten, el out final Sojo-Estrada, los engarces maravillosos de José Escobar. Las tribunas de rojo intenso sin cupo para una aguja. Qué noche aquella. Única, porque solo hay una primera vez. Era la séptima finalísima de Lara, su año 26 en la liga, el cierre de una etapa de sufrimientos y desencantos. Como en la canción de Manzanero, parece que fue ayer… SE les acaba el tiempo a Barry Bonds, Roger Clemens y Curt Schilling para entrar en Cooperstown. Los dos primeros por el largo expediente de los esteroides y el tercero por hablar más de la cuenta en temas delicados. Les queda solo una elección a los tres.
Publicada en La Prensa de Lara. Aquí reproducida con autorización del autor.

Alfonso Saer tiene más de 50 años en los medios de comunicación venezolanos. Es la voz más reconocible del Cardenales de Lara desde hace décadas y uno de los periodistas de mayor trayectoria en el país. Su columna es la más veterana de la prensa deportiva local actualmente.

Síguelo en @alfonsosaer

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