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Por qué estos Yanquis son un peligro para quien aspire a la Serie Mundial

Los Yanquis de Nueva York son el equipo más caliente de la MLB. Este martes llegaron a 11 victorias al hilo, y contando. Los batazos salen con regularidad y daño de sus maderos. Han vuelto a ser los Bombarderos del Bronx.

Pero hay una condición que los Yanquis no han perdido en toda la temporada y que hace de ellos un verdadero peligro para quien aspire a ganar la Serie Mundial.

Ojo con el «Imperio del Mal». Porque esta versión de 2021 es diferente a las ediciones que vimos en los años recientes.

La adquisición del jardinero Joey Gallo y del inciialista Anthony Rizzo en los cambios de julio generó grandes titulares. Un lineup mayormente derecho, improductivo en los primeros cuatro meses, recibió a dos pesos pesados, que además batean a la zurda.

La tarjeta diaria del manager Aaron Boone ahora tiene otra cara. Repentinamente, se ha formado un «pasillo de la muerte» para cada lanzador rival, con la obligación de ver, sucesivamente, a Rizzo, Aaron Judge, Gallo, Giancarlo Stanton y el dominicano Gary Sánchez, más o menos en ese orden.

La producción ha subido, como se esperaba. Antes del Juego de Estrellas, los Yanquis promediaban poco más de 4 carreras por juego. Ahora se acercan a la media de las Grandes Ligas (4,34 frente a las 4,50 que promedia el Big Show esta semana. Y siguen subiendo.

Durante su seguidilla, la rata por encuentro ha sido de 5,5 anotaciones a favor.

Los Medias Rojas se han visto rebasados. Boston ahora ocupa la tercera plaza en el Este de la Liga Americana y ve avanzar hacia la cima a sus archi rivales. Y la alineación aún puede mejorar, una vez regresen el antesalista colombiano Gio Urshela y el campocorto venezolano Gleyber Torres, por quienes todavía se espera buena salud y tablazos.

EL INGREDIENTE QUE FALTABA

Pero el verdadero peligro para sus contrincantes es que estos Yanquis, de nuevo temibles con los bates, tienen de sobra aquello que siempre les faltó en la década pasada.

Tienen, por fin, pitcheo del bueno.

Sí, es verdad que Andrew Heaney es un abridor con números mediocres y que el cerrador cubano Aroldis Chapman ha estado por debajo de su rendimiento habitual. Pero la tropa de Boone ha sabido evitar carreras. No necesita ganar a fuerza de batazos.

Los Yanquis son sextos entre los 30 clubes de la MLB en el renglón de carreras permitidas. Apenas les fabrican 3,96 rayitas por choque. Y mejor todavía, tienen efectividad colectiva de 3.60, la cuarta mejor en todas las Ligas Mayores y la número uno en la Americana.

Jordan Montgomery y Jameson Taillon parecen haber dejado atrás definitivamente el duro proceso de reencontrarse tras la Cirugía Tommy John. Están lanzando con dominio en la rotación. Gerrit Cole es un as indiscutido. El cubano Néstor Cortés Jr. ha dado un paso al frente para lanzar primores como abridor sustituto. El dominicano Luis Gil, notable prospecto, ha sido llamado tres veces de las Menores para ayudar en ese rol, y en todas ha lucido en grande.

Heaney estará allí mientras regresa el lastimado quisqueyano Domingo Germán. Pero también Corey Kluber, un antiguo ganador del premio Cy Young, parece estar cerca del retorno, tras un inicio brillante, con no-hitter incluido y una lesión inoportuna.

Y puede haber más, dependiendo de cómo vuelva el ya casi listo dominicano Luis Severino, el as de 2019, que está en la fase final de su rehabilitación física.

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Es cierto que el bullpen no tiene los roles preestablecidos de otrora. Los altibajos de Chapman dejan una duda razonable. Pero abundan los brazos eficientes. Y serán más, una vez que regresen Germán, Kluber y quizás Severino, enviando a Cortés, Gil y Heaney al cuerpo de bomberos para el remate. Puede que incluso cerrar en comité, sopesando características del adversario, con sus pros y sus contras, sea también una fortaleza, con el rendimiento de esos taponeros.

Los Yanquis aspiraron a todo, siempre, con base en sus cañoneros. Pero no lo ganan todo desde 2009, debido a la falta de un staff de pitcheo de primera línea. Ahora sí lo tienen. Y tienen a los artilleros. Y cada día que pasa están demostrando con creces que serán el mayor peligro para sus rivales en el camino que conduce al anillo de la Serie Mundial.

Por Ignacio Serrano

Publicado en El Tiempo Latino, de Washington, y El Planeta, de Boston, el martes 24 de agosto de 2021. Aquí el original.

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