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Julio Urías, el alumno más aventajado del gran Fernando Valenzuela

Tantas cosas hermanan a Julio Urías con Fernando Valenzuela, que la recta final de esta temporada en la MLB tenía que traernos también una carrera que persigue darle final feliz a esta campaña para el beisbol de México e Hispanoamérica.

Los nombres de Urías y Valenzuela se citan a cada momento en reportes e imágenes de Los Ángeles y las Grandes Ligas.

No es solo lo más obvio: ambos son mexicanos, ambos lanzadores, ambos zurdos, ambos exitosos desde muy jóvenes… Y la coincidencia más importante: ambos de los Dodgers.

La campaña publicitaria más reciente del equipo californiano los hermanó todavía más. El acento español en la histórica divisa a menudo tiene el sonsonete de quienes nacieron más abajo del Río Bravo.

Urías va enrumbado a récords y logros que datan de los tiempos de su notable antecesor.

El joven de Culiacán comenzó la semana como el pitcher con más ganados en el Big Show. Su marca de 16-3 en parte se debe al abrumador apoyo ofensivo que le dan sus compañeros. Pero también a sus 9,1 ponches y apenas 2,8 bases por bolas por cada 9 innings. O al hecho de que sus rivales batean solamente para .226 de average, con .639 de OPS, cuando están frente a él.

Urías no es un golpe de suerte de los esquivadores. Es la concreción de una expectativa que llevó años de maduración y esperanzas finalmente concretadas.

Durante tres temporadas fue uno de los mejores prospectos del beisbol (llegó a ser el número 4 para Baseball America y MLB Pipeline, y el número 6 de Baseball Prospectus). Las lesiones amenazaron su carrera, pero regresó mejor que antes de la Cirugía Tommy John.

Su recta a menudo cruza el home sobre las 97 millas por hora y resulta venenosa cuando la mezcla con sus movedizos quebrados. En las últimas tres campañas ha sido uno de los brazos más consistentes en una escuadra caracterizada por su buen pitcheo.

No fue un azar que el manager Dave Roberts lo eligiera como el hombre que debía cerrar ante los Rays de Tampa Bay para asegurar la conquista de la última Serie Mundial.

Valenzuela irrumpió como estrella en la MLB hace exactamente 40 años. Allá por 1981 desató la fiebre bautizada por los medios de comunicación como «Fernandomanía», mientras encabezaba una rotación que también terminaría atrapando el Clásico de Otoño.

Novato de Año y ganador del Cy Young, el oriundo de Navojoa fue durante una década el nombre más reconocible en el staff de los Dodgers y una celebridad que afianzó su fama con su éxito en el terreno.

Valenzuela implantó en 1986 el récord de 21 victorias para un mexicano en las Grandes Ligas, una marca que empataría Esteban Loaiza en 2003. Y Urías mantiene una tibia opción de alcanzarle, si le alcanza también el calendario y suma suficientes salidas.

Necesita imponerse en sus últimas cinco aperturas, antes de la llegada de los playoffs. No es imposible. Y mientras lo intenta, puede emular a su egregio antecesor como el líder en triunfos de la Liga Nacional.

El propio Valenzuela es hasta ahora el único representante de México que ha logrado el campeonato de juegos ganados en cualquiera de los circuitos de la Gran Carpa. Lo hizo en aquel 1986, cuando era el número uno de los azules. Parece que en 2021 tendremos a otro como él.

Urías lucía predestinado a esto que está haciendo hoy. Predestinado a la eterna comparación con su legendario paisano, desde que era un recluta y las promesas de un futuro brillante solo eran promesas.

«Siempre me están preguntando por eso», respondió hace tiempo, siendo novato, en referencia a su compatriota.

«El talento siempre estuvo allí», sostuvo Valenzuela sobre su émulo, en abril, citado por el periodista David Venn en LasMayores.com.

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Urías fue llamado a cerrar la Serie Mundial de 2020 y ahora puede que sea uno de los abridores en la edición de 2021, si Los Ángeles ratifica su dominio en la Nacional.

Pero en el camino hacia el Clásico de Otoño, el zurdo también tiene una cita con la historia del beisbol mexicano. Y esa cita en el libro de récords –no podía ser de otro modo– le daría lugar merecido al lado del mismísimo Valenzuela.

Por Ignacio Serrano

Publicado en El Tiempo Latino, de Washington, y El Planeta, de Boston, el lunes 6 de septiembre de 2021. Aquí el original.

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