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¿Qué quedó del experimento de los Yanquis con Gleyber Torres?

El venezolano Gleyber Torres ya no será el shortstop de los Yanquis de Nueva York. Vuelve a ser camarero, en una medida que algunos esperaban desde hacía semanas, incluso meses, aunque por razones distintas.

El debate sobre Torres viene del año pasado, cuando Didi Gregorius se marchó como agente libre y dejó vacante su posición, obligando a la mudanza. La diatriba en los medios de comunicación y entre los aficionados arreció a comienzos de 2021, por un slump defensivo que sufrió el infielder al comienzo de la campaña. Y por el bajón ofensivo, que ya va para dos torneos.

El manager Aaron Boone hizo el anuncio este lunes. El caraqueño regresa a la segunda base, la que fue su posición original en el Bronx.

«Se trata de quitarle presión», sostuvo Boone antes de disputar el juego frente a los Mellizos de Minnesota, de acuerdo con el diario New York Post y otros medios. «Creo que hoy es el día para hacer este movimiento».

El colombiano Gio Urshela será, en adelante, quien custodie las paradas cortas la mayor parte del tiempo. DJ LeMahieu, el campeón bate de 2020, actuará en la esquina caliente. Al venezolano Rougned Odor le tocará ayudar desde la banca.

Los Yanquis se llevaron la victoria con su nueva alineación. Torres no tuvo exigencias en la intermedia. Y aunque no dio hits, anotó la carrera del gane.

Pero ¿qué quedó de la prueba de casi dos años, por la que Torres regresó temporalmente a la posición de sus amores?

El caraqueño firmó como campocorto al dar su salto al profesional, en 2013, cuando todavía era un adolescente.

Como torpedero llegó a los neoyorquinos, siendo ya un súper prospecto, en el célebre cambio que envió al cubano Aroldis Chapman a los Cachorros de Chicago para la recta final de 2016. Pero ha sido en segunda donde ha lucido mejor.

Torres deja como torpedero un Factor de Alcance por 9 innings de 3.51, por debajo de la media de 3.79 entre sus colegas de posición en las Grandes Ligas. Su WAR defensivo medido por Baseball Reference es menos 0.5. De acuerdo con Total Zone, ha retrocedido en el número de carreras salvadas, que era positivo en mayo y ahora es menos 12, al contrastarse con la media de la MLB. Su índice UZR/150, calculado por Fangraphs, también es negativo, con menos 1.3.

Incluso su porcentaje de fildeo cayó. Tres meses atrás, se mantenía sobre .970 y ahora es .954, gracias a 18 errores.

Torres ha dedicado mucho tiempo a la defensa en el short. Su trabajo para mejorar con el guante ha sido resaltado por Boone y el gerente general Brian Cashman no pocas veces. Pero las señales positivas que asomaban en mayo experimentaron retrocesos en todas las estadísticas.

Y su producción ofensiva, en paralelo, ha sido la sombra respecto al pasado. Entre 2018 y 2019 bateó para .275, con 62 jonrones y .849 de OPS, más dos llamados al Juego de Estrellas. Entre 2020 y 2021 batea para .248, con 10 cuadrangulares y .683 de OPS.

Boone admitió que el constante debate y la determinación a mejorar en las paradas cortas se ha convertido en una distracción, en un peso constante sobre los hombros del venezolano.

«La semana pasada tuvo problemas con su defensa y definitivamente le pesó», reconoció el piloto. “Creo que a veces sus inconvenientes se convierten en un tema. Una jugada se convierte en una novela que se extiende por mucho tiempo. Y en ocasiones eso ha sido realmente injusto. Ha habido largos períodos en los que ha tenido un desempeño realmente estable con el guante».

Torres parece mejor en la intermedia. Su Factor de Alcance allí es casi el mismo de la liga, contando desde que llegó a las Grandes Ligas (4.00 contra 4.11). En 2019, su único año a tiempo completo en la adulterina, tuvo un bWAR defensivo en números azules, no rojos (más 0.9). Su porcentaje de fildeo allí es de .969, contra .950 como campocorto.

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La corpulencia del caraqueño ha sido una ayuda para dar vuelacercas y ser un peligro con el madero. Pero medir 1,85 metros, con un peso superior a 90 kilogramos, representa un desafío para mantener el alcance necesario en el medio del cuadro.

Quizás, como reconoce Boone, llegó la hora de sacarlo del centro de la polémica y permitirle florecer nuevamente en todas sus capacidades, esas que le convirtieron en una de las caras más reconocidas en la nueva generación de bigleaguers. Llegó la hora de dejarle ser donde mejor es, y dejarle jugar en paz.

Por Ignacio Serrano

Publicado en El Tiempo Latino, de Washington, y El Planeta, de Boston, el lunes 13 de septiembre de 2021. Aquí el original.

One thought on “¿Qué quedó del experimento de los Yanquis con Gleyber Torres?

  1. Creo que Torres tiene que despertar con el bate, de no hacerlo la presión se lo comerá vivo y quedará como muchos, en una gran promesa que nunca llegó a explotar su posible rol de súper estrella que se veía desde un principio

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