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José Altuve: el que paga los platos rotos y da los batazos decisivos

Esta semana volvió a suceder. Al ir José Altuve a batear en Chicago, como abridor del lineup de los Astros, la fanaticada le saludó con un sonoro abucheo. Le tocaba, una vez más, pagar por los platos que rompieron en Houston cuatro años atrás.

También le tocaba brillar. Nadie, en la última década, lo ha hecho más que él en los playoffs de las Grandes Ligas. Nadie.

Y es que el venezolano ya es uno de los maderos más productivos en la historia de las postemporadas de la MLB.

Altuve volvió a ser el blanco de las silbatinas rivales, como ha pasado desde que tomó su primer turno en el Spring Training de 2020. Entonces acababan de divulgarse los detalles del escándalo por el robo de señas empleando tecnología no permitida en la Gran Carpa.

Pero esta vez fue por las declaraciones del relevista Ryan Tepera, agitando las aguas durante la Serie Divisional.

Tepera reavivó la polémica durante la rueda de prensa celebrada después del único triunfo de los Medias Blancas en su duelo contra los texanos.

«Cuando juegas en el Minute Maid, ellos hacen las cosas un poco diferentes», acusó el apagafuegos, lanzando gasolina a las llamas de la animadversión. «Obviamente, ellos tienen la reputación de hacer cosas raras».

Tal vez fue un recurso retórico para poner presión sobre sus rivales. O tal vez es Tepera y otros muchos no olvidan ni perdonan que los Astros ganaron esa Serie Mundial gracias a su gran talento, pero también con una ayuda que no han debido utilizar.

La respuesta de Altuve fue comparable a otras veces en que sucedió lo mismo. Como en aquel Spring Training, como en Oakland esta temporada, como cada ocasión en que lo vuelven blanco de la inquina rival.

Explotó con una cosecha histórica para un choque disputado en la acción decisiva de octubre.

Altuve disparó tres hits, incluyendo un jonrón, anotó cuatro veces, empujó tres y robó una base. Baseball Reference de inmediato advirtió que en esta etapa eso solo ha pasado tres veces en los anales del Big Show. Lo hizo el legendario Eddie Murray con los Orioles de Baltimore en 1983. Lo repitió Lenny Dykstra con los Filis de Filadelfia en 1993. Y ahora lo logra el venezolano.

“No importa lo que haya ocurrido», replicó el camarero de los Astros, interrogado sobre las palabras de Tepera a través de FOX. «Vinimos aquí a ganar y estoy contento porque lo logramos».

Así ha sido Altuve durante toda su carrera. Suele evitar la confrontación directa con los contrincantes y nunca asume el rol protagónico ante los micrófonos. Por el contrario, siempre habla en primera persona del plural, refiriéndose al equipo y al grupo.

Por eso, quizás, no ha evitado que su nombre sea parte del escándalo, a pesar de las pruebas y declaraciones a su favor.

Compañeros de entonces, como George Springer y Carlos Correa, aseguraron a los medios que Altuve estaba en contra del sistema para robar señas. Hay testimonios que hablan de sus protestas al llegar al dugout si la señal sónica era emitida durante sus turnos al bate. Algunas investigaciones independientes sugieren que el famoso «bang» casi no sonó cuando él estaba en el home. Su única responsabilidad, al final, fue haber callado, en lugar de denunciar a sus coequiperos. Difícil situación.

Ha podido asegurar que todo eso es verdad, que no se aprovechó de la trampa. Fiel a su estilo, sin embargo, nunca dijo que esas pruebas y declaraciones a su favor fueran ciertas. Pidió perdón en nombre de la organización y asumió ser el rostro más visible de la franquicia en este largo trance.

Los números están dándole la razón. Este año impuso un tope personal de 31 jonrones en una temporada. Tuvo .350 de promedio de embasado como primer bate de los siderales. Anotó 117 carreras. Y con su cuadrangular del martes llegó a 19 en postemporadas.

Solamente Manny Ramírez, Bernie Williams y Derek Jeter han sacado más pelotas del parque que él en juegos de playoffs. Y su forma de jugar sigue siendo única.

“Estamos siendo bombardeados constantemente desde el año pasado», declaró el manager Dusty Baker en la rueda de prensa posterior a ese triunfo. «Pero uno no puede dejarse vencer por la energía negativa. Porque, si no, tarde o temprano eso va a carcomerte».

Altuve es el rostro más visible de los Astros. Lo es por su talento, por su personalidad, por su maravillosa historia de superación personal. Eso explica que le hayan dado una extensión multianual de su contrato y que Springer, por ejemplo, se haya tenido que marchar como agente libre. Y Correa, otro emblema de la novena, puede ser el próximo en salir.

También es el primer bate. Así que los abucheos romperán temprano y romperán contra el jugador más popular; es decir, que casi siempre sonarán contra él.

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Esa es su otra fortaleza. Como dijo Baker: “Tomar la negatividad y dirigirla hacia algo positivo”.

Altuve seguirá siendo quien pague los platos rotos por lo sucedido en 2017. Pero, por lo que sigue demostrando, también seguirá siendo la inspiración de su equipo.

Por Ignacio Serrano

Publicado en El Tiempo Latino, de Washington, y El Planeta, de Boston, el jueves 14 de octubre de 2021. Aquí el original.

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