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EL EMERGENTE. Salvador Pérez: ¿Por qué Bate de Plata sí y Guante de Oro no?

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Por Ignacio Serrano

El venezolano Salvador Pérez era el favorito de todos para llevarse el Premio Luis Aparicio. Era visto como el seguro Bate de Plata. Y muchos le tenian como fijo Guante de Oro en su posición.

Esta ha sido la mejor temporada de Pérez en su carrera. Lideró la Liga Americana en jonrones y empujadas. Fue el mejor al poner out a los robadores contrarios. Superó los 1.000 innings detrás del plato. Y solo dejó de aparecer en un juego de los Reales de Kansas City. Porque en lugar de tener días libres, actuaba como bateador designado.

Fue el catcher más votado y el abridor del lineup por el joven circuito en el Juego de Estrellas. Un verdadero dechado de talento, estadísticas y popularidad.

El balance no fue perfecto, porque tras ganar el Luis Aparicio y el Bate de Plata, se quedó sin el esperado Guante de Oro. Y muchas voces se han levantado disgustadas.

¿Por qué la MLB cometió esa injusticia? ¿Por qué no galardonó la mascota de Pérez por sexta vez?

Primero, lo obvio: la distinción ofensiva era tan inevitable como el Luis Aparicio. El nativo de Valencia quebró el récord de cuadrangulares en una campaña para un bateador con al menos 75 por ciento de sus encuentros como receptor. La vieja marca pertenecía nada menos que al mítico Johnny Bench. Eso y sus lideratos ofensivos le despegaron de todos sus colegas. No había comparación.

Pero la dicusión sobre la defensiva no resultó ser unilateral. Y para probarlo, vamos a ir punto por punto, evaluando las habilidades de un buen catcher y cómo quedó Pérez en cada renglón.

BRAZO

No hubo otro como Pérez. Puso out a 44 por ciento de los corredores rivales que salieron a robar. Fue el mejor de todas las Grandes Ligas. Su escolta en la Americana, el boricua Martín Maldonado, quedó con 40 por ciento.

Esa habilidad le permitió, además, encabezar otro aspecto del juego.

No hubo receptor con más dobleplays concretados que Pérez. No contamos con el dato desagregado, y puede que algunas matanzas dobles hayan comenzado con un elevado al outfield. Pero la mayoría de esas jugadas posiblemente ocurrieron entre las bases, después de un tercer strike.

MASCOTEO

Este es un aspecto crucial. Desde siempre hemos sabido que un buen careta tiene forzadamente que ser un buen mascoteador. Es el viejo arte de hacer parecer buenos los envíos malos. Y evitar que los strikes se vean como si fueran bolas.

Esto es algo que se busca y se trabaja desde siempre. La única diferencia en el presente es que, gracias a los radares y computadoras instalados en cada parque, hoy podemos hacer el contraste.

Esa tecnología permite saber cuántas pelotas que pasaron por la zona fueron sentenciadas buenas y cuántas malas. Y lo mismo para los pitcheos en bola. En una temporada en la que alguien recibe varios miles de lanzamientos, el margen de error de los umpires se uniformiza para todos los contendores.

Esa estadística se llama framing. Aunque suena mejor decirle mascoteo, que es la palabra que usamos desde niños.

Aquí no le fue bien. El mejor en todo el Big Show fue su compatriota Omar Narváez, con un índice de 10 en el cálculo de Baseball Savant. El mejor en la Americana fue Sean Murphy, igualado con otros dos. El último clasificado en todo el beisbol fue Pérez. Tuvo un índice negativo, con menos 19.

DURABILIDAD

Solamente cinco grandeligas estuvieron detrás del home durante más de 1.000 innings en 2021. Y Pérez fue uno de ellos. Ocupó la cuarta casilla global, con 1.003.

A eso hay que añadir el nada despreciable detalle de haberse mantenido activo en sus días libres. En lugar de descansar, como el resto de sus colegas, él se mantuvo en juego, como designado.

El dato es admirable: los Reales disputaron 162 choques y el venezolano apareció en 161, sin perder fuelle ofensivo. Es un aspecto en el que no tuvo igual.

CONDUCCIÓN DEL PITCHEO

Este es otro tema crucial para la vieja escuela. Un catcher tiene que saber llamar el juego, tiene que hacer mejores a sus pitchers. ¿Fue el caso de Pérez?

No podemos compararlo directamente con Murphy, Maldonado y sus restantes competidores porque cada quien tiene su propio staff. El de Oakland, por ejemplo, fue bueno. El de Houston, superior. El de Kansas City, mediocre.

Sí podemos contrastarlo con sus suplentes, sin embargo.

Con Pérez detrás del plato, los serpentineros de los Reales tuvieron 4.67 de efectividad. Con el novato Sebastián Rivero –otro venezolano– tuvieron 6.37 en el poco tiempo que éste estuvo arriba. Pero con Cam Gallagher esos mismos monticulistas tuvieron 3.97 de efectividad, es decir, más de media carrera limpia por juego mejor.

Si es verdad que el mascota es responsable de hacer mejores a sus tiradores, cosa que algunos consideran debatible, este no fue un punto fuerte de Pérez.

EFICIENCIA

Ningún receptor cometió menos errores que Pérez (2) en la Americana. Ninguno cometió menos pasboles (1) en todo el beisbol.

El porcentaje de fildeo del carabobeño fue de .998, el más elevado en el joven circuito. Solo fue superado por J.T. Realmuto, líder en la Nacional con .999 y un solo pecado (aunque con seis pasboles).

Esto también cuenta. Sobre todo cuando se está tanto tiempo en acción, como pasó con él.

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¿UNA INJUSTICIA?

Pérez habría sido un justo ganador del Guante de Oro.

Fue el mejor al poner out a los robadores adversarios, fue el de más durabilidad, el que menos errores y pasboles cometió en su liga. También fue el que más dobleplays logró.

Pero no es injusto que haya sido superado por otro, aunque en efecto hubiera sido un justo ganador.

Hay varias cosas en las que Pérez fue claramente mejor que Murphy. Aunque en otras éste claramente le aventajó.

Fue crucial que en aquellas cosas en las que no fue excelente resultó estar en la cola. En mascoteo fue último en toda la Gran Carpa. Y sus propios pitchers tuvieron mejor efectividad con su suplente que con él.

De haber sido algo mejor en renglones como esos, la discusión sería inexistente.

Que es un gran catcher defensivo lo prueba su nominación como uno de los tres finalistas. Pero esos contrastes tan drásticos, al final, le costaron el trofeo.

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4 thoughts on “EL EMERGENTE. Salvador Pérez: ¿Por qué Bate de Plata sí y Guante de Oro no?

  1. La estadística FRM lo único que informa es que los umpires no hacen bien su trabajo. El mascoteo prácticamente es el talón de Aquiles de los umpires. Ahí está el detalle. Si evaluaran las equivocaciones de los umpires esa estadística (FRM) desapareciera. Por este tipo de sucesos es que yo apoyo el uso de la tecnología para los strikes y bolas. Por favor Sr Ignacio deme su opinión. Gracias.

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