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El año de los regresos fue liderado por la vuelta de Balbino Fuenmayor

No es cierto que el premio al Regreso del Año sea un galardón impreciso o vaporoso en sus condiciones. Se trata de reconocer a alguien que en el pasado haya tenido estatus estelar en el circuito y haya caído drásticamente en su rendimiento una o más temporadas, sea por slump o por lesión. Aquel que habiendo caído recupere su estatus de estrella, es legítimo candidato a este galardón. Como Balbino Fuenmayor.

Así lo conquistaron Andrés Galarraga, Carlos Carrasco y Salvador Pérez en las Grandes Ligas. Y así probablemente lo ganará ahora Fuenmayor en la LVBP.

Pero el toletero de Anzoátegui no fue el único que volvió a recuperar su estatus de figura protagónica. Este trabajo repasa los principales casos de este torneo, que ya está en sus playoffs.

BALBINO FUENMAYOR (Caribes)

Fuenmayor es el prototípico nominado al Regreso del Año. Ha sido uno de los principales sluggers del circuito desde que encontró la titularidad en Caribes. Y en la 2020-2021 desapareció.

Una fractura le tuvo fuera durante casi toda aquella campaña. Regresó en la recta final, pero solo como bateador emergente. Tenía el swing demasiado atrás. Le fue imposible ayudar en la conquista de la corona para Anzoátegui, como habría deseado. Fue dejado en la banca.

Todo volvió a su lugar en la 2021-2022. Demolió a los contrarios, al batear para .361/.403/.613. Empató el segundo lugar entre los jonroneros, con 11. Sus 53 empujadas lideraron la LVBP e igualaron el récord de su franquicia.

Era un astro, se perdió un año por lesión y volvió para ser candidato hasta para el Jugador Más Valioso.

GUILLERMO MOSCOSO (Tigres)

Parte del torneo pasado se le fue en dolencias físicas a Guillermo Moscoso. Solo tuvo cuatro salidas y dejó 7.59 de efectividad.

Las molestias volvieron a afectarle en esta justa. Pero no así la falta de dominio. Fueron seis aperturas, con 2.78 de promedio en un campeonato de bateadores. De nuevo en lo alto del firmamento, este antiguo Pitcher del Año.

WILLIAMS PÉREZ (Cardenales)

Al igual que Moscoso, Williams Pérez tuvo números deslucidos hace un año. El ex grandeliga completó su segundo mal torneo seguido, está vez con 9.98 de efectividad.

Su cosecha actual le habría puesto en ruta al premio Carrao Bracho, en caso de que dos molestias menores en el brazo y un tobillo no le hubieran limitado. Cerró con 1.33 en siete comienzos, casi imbateable. De nuevo en lo más alto se la ola.

ALBERTO GONZÁLEZ (Navegantes)

Enero pareció marcar el final de la larga carrera de Alberto González, otro antiguo bigleaguer, también antiguo bateador de .300 y otrora campocorto de buenas manos. Su ruptura con los Tigres fue pública y fue despedido en plena recta final, con pocas estadísticas para respaldarle.

El Magallanes apostó aquella vez por su experiencia. Y los frutos llegaron ahora. El utility jugó prácticamente a diario. En 40 choques ligó para .337, con .812 de OPS y un puesto seguro a bordo para la venidera zafra.

FRANCISCO CARRILLO (Tigres)

Hubo un tiempo en que el derecho Francisco Carrillo fue promesa, primero, y garantía, después, en el staff de los Leones. Varias cosechas malas después, su primera organización perdió la fe y le envió a Aragua en un cambio.

Carrillo recuperó su dominio en Maracay. Fue uno de los mejores relevistas de los Tigres durante buena parte del trayecto y el que más veces apareció en todo el circuito, con 32 presentaciones en 49 topes. Brazo de goma. Terminó con 3.71 de registro.

GABRIEL NORIEGA (Navegantes)

Otro que parecía quedar para roles secundarios, que alguna vez fue campocorto regular en Venezuela, con aceptable ofensiva, fue Gabriel Noriega. Y al igual que su compañero González, terminó siendo una de las razones de éxito magallanero.

Consiguió su tercera actuación sobre .300, primera desde la 2018-2019. Superó las 100 apariciones en el plato por primera vez en tres años. Se hizo de juego diario, cuand más falta hacía, y cerró con .338/.394/.515.

PARECEN, PERO NO SON

Por supuesto que hay otros nombres. Se trata de hallar peloteros que fueron figuras en la LVBP, dejaron de serlo yahora k volvieron nuevamente a brillar.

También hay aparentes candidatos que parecen, pero no lo son. Y no lo son, porque incumplen con al menos uno de los requisitos exigidos por Numeritos Gerencia Deportiva, organizador del premio.

No son elegibles los veteranos que acaban de vivir su primera buena temporada en la liga. Por poner un ejemplo: Bruce Rondón. Nunca tuvo un rendimiento estelar aquí, ni con Magallanes ni con Margarita, a pesar del estatus que alcanzó en la MLB. Finalmente, ha podido exponer todo su potencial en la 2021-2022, su primera justa extraordinaria, digna de un Pitcher del Año.

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Tampoco lo son quienes, regresando de una lesión, hayan tenido una cosecha que no sobresalga ante sus pares, a menos que se tratara de enfermedades o accidentes catastróficos (el caso de Carrasco en las Grandes Ligas, superando la leucemia). Un ejemplo en este torneo puede ser Juniel Querecuto, que se perdió la 2020-2021 por una cirugía y ha sido titular con Cardenales, aunque sin aspavientos.

Y tampoco son candidatos quienes fueron estrellas, se ausentaron por motivos personales o contractuales, y volvieron para brillar otra vez. Casos de este tipo son, entre otros, Carlos Tocci (Tigres) o el dominicano Alejandro De Aza (Magallanes), por citar dos.

Por Ignacio Serrano

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