EL EMERGENTE. Lo que ganaron y lo que perdieron los Tiburones

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Eliéser Hernández lanzó en la LVBP en 2017, antes de llegar a las Grandes Ligas

EL EMERGENTE

Por Ignacio Serrano

La nueva gerencia de los Tiburones de La Guaira ha prometido cambiar la franquicia en muchos aspectos. Y uno de los principales, la cueva, realmente empieza a ser diferente, gracias a los cuatro canjes que ha realizado el alto mando.

La proclama más clara de esa voluntad sucedió hace unos días, cuando la oficina cerró dos canjes en unas pocas horas. Y entre las piezas cedidas estuvo nada menos que Salvador Pérez, el catcher venezolano más notable en la historia de las Grandes Ligas.

Las noticias llegadas desde la MLB demoraron el necesario análisis de esos movimientos. Pero tocaba hacerlo, porque dicen mucho de lo que están pergeñando los equipos involucrados. Ya repasamos lo que ganó y lo que perdió el Caracas en esas fechas. Toca ahora profundizar en el botín de los escualos.

César Collins, el nuevo ejecutivo a cargo, embarcó a Pérez con rumbo a Maracaibo, junto al pitcher Eudis Idrogo y el campocorto Carlos Herrera. Luego volteo al Oriente y envió a Puerto La Cruz al relevista Julio Pinto y al patrullero José Azocar. Cinco hombres salieron del roster, en total.

En contraprestación, llegaron el lanzador y bigleaguer Eliéser Hernández, el torpedero Ángel Aguilar y los pitchers Arlett Mavare y Eleardo Cabrera, de las Águilas del Zulia. Y el prospecto Oswaldo Cabrera arribó desde Caribes de Anzoátegui.

Ocurre pocas veces que un mismo equipo participe en dos cambalaches el mismo día. Y hay mucho para hilar, entre lo que se fue y lo que llegó. El telar de la próxima temporada pasa, inevitablemente, por sacar cuentas a partir de lo que se tuvo en la pasada justa, y cómo se puede mejorar eso, en consecuencia.

Primero, las inevitables perdidas. Para conseguir algo de valor, algo hay que entregar de valor.

Pérez era un símbolo y un orgullo guairista. A diferencia del Cafecito Martínez, sin embargo, se trataba más bien de una barajita, un nombre escrito en una hoja de Excel, un buen recuerdo y poco más.

El grandeliga no juega en el Caribe por estatus y posición. Pero, además, forma parte de ese grupo de figuras que se distanciaron de la organización. En su caso, llegó a expresar públicamente su deseo de vestir algún día el uniforme del Magallanes.

Así que no es mala idea entregar a Pérez para sumar otro bigleaguer, Hernández. Si este último tampoco se incorpora, nada pierde La Guaira.

El lanzador de los Marlins de Miami es oriundo de la Gran Caracas. Su familia, sus amigos de infancia, viven entre la capital y los Valles del Tuy. Hay más posibilidades de que él sí juegue algún día. Henderson Álvarez, por ejemplo, llegó a tener un estatus todavía superior en la MLB y en la misma organización. Pasado el tiempo, ahora es presencia habitual en la pelota invernal, ¿quien quita que pueda pasar así en este caso?

Claro, el punto es que Idrogo y Pinto son pitchers. Todos están buscando brazos en el mercado. En el papel, ¿no es un error ceder esas piezas y perder profundidad?

Depende. Idrogo era esperanza de los salados y desde hace 3-4 torneos debería haber tenido un rol principal en la rotación. En cambio, su efectividad después de seis torneos es 5.67, con marca de 2-8 y pocos ponches a cuestas. Está fuera ya del beisbol organizado y acaba de permitir más de una carrera por cada inning recorrido en la 2021-2022.

¿Y Pinto? Él sí es un ponchador y aún trata de abrirse camino en las Ligas Menores. No tiene buenos números allá. Pero en el Universitario no deslució en dos de sus tres campeonatos.

El relevista es la pieza de más valor que ceden los litoralenses, potencialmente hablando. Es posible que tenga mucha pólvora en la faltriquera. Pero la realidad inmediata es que en la 2021-2022 no pudo ayudar. Tuvo 6.87 de promedio en 19 apariciones.

¿Duele entregarlo? Posiblemente sí. Aunque, viendolo de la manera más fría, los salados no son peores sin él, mirándolo la última zafra y nada más que eso.

Los dos monticulistas que llegan del Zulia pueden compensar esa pérdida. Pero hay que cruzar los dedos.

Mavare tiene 3.24 de efectividad en nueve temporadas en la LVBP, aunque en las últimas dos ha perdido su habitual dominio. Tiene 32 años de edad. ¿Podrá ayudar o está cerca de la puerta de salida? A partir de octubre tocará averiguarlo.

Eleardo Cabrera también es una incógnita, porque hasta 2018 fue un outfielder, convertido luego en lanzador. Tiene condiciones, pero ha estado obligado a reaprender su oficio. Afuera ha sido mejor sobre la lomita que en Venezuela. Al final, es otra apuesta, como pasa con Mavare, solo que, siendo más joven (26) es posible que tenga más tiempo para ofrecer frutos.

Su primo Oswaldo Cabrera es un hallazgo interesantísimo. Lo consiguen a costa de entregar a Pinto y al patrullero Azócar. Ya está formado. Demolió a sus rivales entre Doble A y Triple A. Rozó los 30 jonrones en 2021, puede cubrir cualquier parte del cuadro y mueve las piernas. Una joya.

El punto está en ver si los Yanquis de Nueva York le dejarán reportarse.

Collins hizo un movimiento inteligente al adquirir a los dos Cabreras el mismo día y agregar a un tercero de la familia, Leobaldo, éste como agente libre. En el Caribe juegan aquellos que tienen motivos para hacerlo. Y Oswaldo, que es de la Gran Caracas, ahora tiene más motivos para defender a los Tiburones.

Azócar también tiene fuerza y velocidad, aunque La Guaira parece tener opciones para cubrir su falta en los bosques exteriores del futuro. Al incluirlo en el paquete con Pinto, está pagándole a Anzoátegui un precio alto por el prospecto de los Yanquis. Justo, pero alto. Para sacarle provecho, necesitará que el de Guarenas se reporte y muestre eso que ha mostrado en el norte. Veremos.

El pacto con las Águilas es distinto, porque conlleva un riesgo más controlado. Parece mejor tener a Eliéser Hernández en vez de a Salvador Pérez. Por Idrogo llegan Mavare y Eleardo Cabrera. Y un par de infielders de similar valor se traspasan, uno por otro: Carlos Herrera, que se va al Luis Aparicio, y Ángel Aguilar, que se muda al Universitario. Ambos son bateadores discretos, ambos con edades muy similares –entre los 25 y los 26–, ambos con perfil de ayudar desde la reserva.

Si la familia Cabrera juega y aporta de manera palpable, los escualos habrán ganado mucho más de lo que han entregado. Quizás ellos tres sean la clave de ese movido día para los litoralenses, a la espera, además, de que Mavare reverdezca viejos lauros y llegue el día de ver a Eliéser bajarse de las Grandes Ligas para lanzar en la capital.

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(Ignacio Serrano)

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Ignacio Serrano
Ignacio Serranohttps://elemergente.com/
Soy periodista y actor, y escribo sobre beisbol desde 1985. Durante 33 años fui pasante, reportero y columnista en El Nacional, ESPN y MLB.com, y ahora dirijo ElEmergente.com. También soy comentarista en el circuito radial de Cardenales de Lara y Televen. Premios Antonio Arráiz, Otero Vizcarrondo y Nacional de Periodismo.

3 COMENTARIOS

    • Buen día amigo, tienes razón amanecerá y veremos. Esperemos que esta temporada nos vaya muchísimo mejor.
      Quién dijo miedo yo voy al mío.
      TIBURONES PA’ENCIMA.

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