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EL EMERGENTE. Aaron Boone, Miguel Cabrera y el boleto intencional de la discordia

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Por Ignacio Serrano

El abucheo contra los Yanquis se hizo atronador este jueves en las redes sociales. Miles de aficionados mostraron su disgusto en el Comerica Park. Y muchos más en Twitter, Facebook e Instagram no perdonaron a Aaron Boone la afrenta de dar un boleto intencional a Miguel Cabrera, negándole la última oportunidad de conseguir ese día el hit 3.000.

Boone no es un favorito de la fanaticada neoyorquina. Le ha tocado ser el pararrayos en una tormenta de lesiones y sequía ofensiva que dura varios años ya. Pero esta vez la inquina vino desde la acera contraria, también.

¿Por qué negarle al beisbol un momento inolvidable, por el que millones esperan?

Ojo, que no solo reaccionaron los fans. Un analista tan ponderado como Joe Posnanski criticó al piloto con el argumento de que todos debemos poner de nuestra parte para permitir la fiesta de estos momentos memorables del beisbol.

Fue Cabrera, curiosamente, quien mostró más cabeza fría. Sus gestos hacia las tribunas llamaron a la calma. Con su mímica recordó lo que derivó del juego táctico. Con él en primera se llenaron las bases. Y Austin Meadows apareció para conectar el doblete que puso 3 por 0 la pizarra, para la victoria de Detroit.

Boone asegura que no dudó «ni por un segundo» ante la idea de pasar intencionalmente al aragüeño.

A.J. Hinch, el manager rival, avaló el movimiento: «Él estaba dirigiendo para ganar».

Y Cabrera volvió a llamar a la calma: «Esto es beisbol», dijo. «Y es bello el beisbol».

Pero, entonces, ¿por qué alguien tan equilibrado como Posnanski criticó a Boone y una decisión así? ¿Deben los equipos poner de lado la competencia que justifica la existencia misma de los torneos, en pro de esas hazañas que promueven la imagen y leyenda del juego?

La discusión tiene poco sentido, en realidad. Los Cobb, Ruth, Williams, Pujols causaron y causan tanta admiración porque sus extraordinarios logros ocurrieron mientras buscaban el éxito colectivo de los suyos. Como a menudo repite el propio Cabrera: se juega para ganar, no para los numeritos.

Sí, eso puede ser mera poesía al lado de lo que todos esperábamos ver: un cuarto turno esa tarde, para volver a ligar por el hit 3.000. Después de todo, parte del amor al juego existe precisamente gracias a estadísticas de asombro, a las hazañas de nuestros peloteros favoritos.

El público tiene derecho a pitar, la gente a protestar y Posnanski a argumentar lo que considere. Incluso, a pesar de que el propio Posnanski acaba de escribir una larga y muy bien sustentada columna para defender la posición de Dave Roberts y Clayton Kershaw el día que los Dodgers priorizaron el beneficio colectivo por encima del posible Juego Perfecto del as.

Pero, ¿saben qué? Basta mirar la tabla de posiciones del Este de la Liga Americana en 2021 para entender quién tiene la razón aquí. ¿Recuerdan? Yanquis y Medias Rojas avanzaron a los playoffs con 92 victorias. Los Azulejos se quedaron fuera con 91. Un solo juego en un calendario de seis meses marcó la diferencia para tres clubes entre jugar la postemporada y la eliminación. Un solo duelo.

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Cabrera disparó cuatro hits en los primeros dos encuentros de la serie ante Nueva York. Cuando le preguntaron por los 3.000 hits, respondió con rostro adusto: «Perdimos, y eso es todo lo que importa».

El boleto intencional ordenado por Boone quedará como una anécdota en medio de esta emocionante carrera hacia la historia. Todavía habrá quien no se lo perdone y además ese día perdió ante los Tigres. Pero tenía razón. Aunque todos le abucheamos esa tarde, fue el propio Cabrera y la escencia misma del deporte quienes le dieron la bendición.

(Ignacio Serrano)

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2 thoughts on “EL EMERGENTE. Aaron Boone, Miguel Cabrera y el boleto intencional de la discordia

  1. Desde mi punto de vista el boleto intencional no solo fue estrategia, si no una muestra de respeto. Miguel Cabrera no necesita que le «regalen» una oportunidad, que es lo que considero, sería el hecho de haberle lanzado cuando todo indicaba que debían pasarlo. Muy bien por el manager de Nueva York.

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