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¿De dónde salió Andrés Giménez, el arma secreta de Cleveland?

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Por Ignacio Serrano

El astro de más brillo en Cleveland, hoy, no es el slugger José Ramírez, el as Shane Bieber o el cerrador Emmanuel Clase. El jugador más productivo –y posiblemente el más completo– es un delgado infielder con solo 73 kilogramos de peso y 1,80 metros de estatura. La fanaticada de los demás equipos lo conocieron en el Juego de Estrellas. Pero los seguidores de los Guardianes saben muy bien que se trata de Andrés Giménez.

El prospecto que firmó por 1,2 millones de dólares en 2015, con 16 años de edad, es ahora la principal razón por la que su novena batalla con gran chance de meterse en los playoffs.

Giménez es un habilidoso shortstop a quien las circunstancias han convertido en el camarero titular de su escuadra. Es un especialista del guante, un mago de la defensa. Puede hacer cosas insólitas, como aquella de la semana pasada, cuando logró un espectacular out en el home.

Pero también puede batear. Y muy bien. Con solo 23 años de edad y en su primera campaña completa en la MLB, se ha convertido en uno de los principales cañoneros de la Liga Americana.

Giménez se colocó esta semana como escolta del también venezolano Luis Arráez en la carrera por el liderato de bateo del joven circuito. Llevó su average a .312 puntos, en la misma jornada en la que sacudió dos cuadrangulares.

Suma 35 extrabases, incluyendo 14 jonrones. Ha robado 15 almohadillas en 17 intentos. Su OPS ajustado asegura que es un toletero 50 por ciento superior a la media de las Grandes Ligas. Y todo esto, mientras custodia con excelencia el territorio que le toca en el infield.

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No es cuento. El WAR puede ser un termómetro polémico para muchos. Pero es innegable su intento de poner en un mismo saco el aporte total de un pelotero. No importa si se trata de un pitcher, un aporreador o un especialista de la defensa, todo va a la misma tabla rasa. Y el nativo de Barquisimeto es, con 5.0, el mejor de todos en Cleveland, según Baseball Reference.

Es mucho mejor que Ramírez (4.3), el centerfielder Steven Kwan (3.7), Bieber (2.2) o Clase (2.3).

La exhibición de Giménez es más lúcida porque incluye todas las áreas del juego, salvo lanzar. Y todo lo está haciendo bien, hasta ahora, mientras los Guardianes cabalgan sobre sus hombros en el primer lugar de su división.

SUCESOR DE LINDOR

Giménez estaba llamado a hacer esto desde que era un adolescente. Fue uno de los talentos más cotizados en el proceso de reclutamiento internacional de 2015 y se convirtió pronto en uno de los favoritos de Baseball America.

Formó parte de la misma camada de Vladimir Guerrero Jr., Juan Soto y Fernando Tatis Jr. Se entiende que su nombre se traspapelara entre tantas estrellas juveniles. Pero los Mets le dieron un bono millonario porque esperaban que algún día hiciera todo lo que está haciendo ahora.

En las Menores fue una promesa con altibajos. En ocasiones puso números de impacto, en ocasiones no. Pero en 2018 asistió al Juego de Estrellas del Futuro, con apenas dos temporadas y media de experiencia en las granjas. Y en 2019 fue ubicado como el trigésimo mejor prospecto en el ranking de BA.

Mayor fama consiguió en enero de 2021, cuando fue embarcado en un mega cambio mediante el cual el estelar campocorto puertorriqueño Francisco Lindor y el as venezolano Carlos Carrasco pasaron a Nueva York.

La fama no llegó acompañada del éxito inmediato. A Giménez le fue bien en 2020, en su estreno en el Big Show con los Mets. Se lució con el guante, bateó para .263, con .732 de OPS. Y fue el séptimo más votado en la escogencia del Novato del Año.

Recién llegado a los Indios, sin embargo, le fue mal. Jovencísimo todavía, a los 22, sufrió para adaptarse a una nueva organización, al pitcheo de la Americana y posiblemente al revuelo causado por la clamorosa mudanza.

Peleó con el dominicano Amed Rosario por la posesión del shortstop. Regresó un par de veces a Triple A, en medio de su incapacidad para evitar los ponches y conseguir una ofensiva decente. Y llegó a este último Spring Training sin un lugar asegurado en el roster.

Iba a ser el compañero de platoon de Ernie Clement, a lo sumo. Le tocaría alinear contra los pitchers derechos y demostrar que ya estaba listo.

Y vaya que lo ha demostrado.

Solo fue a batear 49 veces en abril. Pero dejó .340 de average en ese mes. No faltaba mucho para que se hiciera jugador de todos los días.

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De allí al Juego de Estrellas solo restaban dos meses más. Que ya son cuatro. Casi cinco. Y sin señales de decaer.

Porque Giménez ha sido todavía mejor desde que asistió a la cita estelar del Dodger Stadium. Batea para .344/.427/.556 en 103 apariciones. Tiene .983 de OPS. Es uno de los 10 bates con más bases alcanzadas a partir de la pausa en la Americana, junto a grandes nombres como Guerrero, Shohei Ohtani o Aaron Judge.

Sí, es la verdadera arma secreta de Cleveland. Aunque cada día es más reconocido en la MLB.

(Ignacio Serrano)

Publicado en El Tiempo Latino de Washington y El Planeta de Boston, el miércoles 17 de agosto de 2022. Aquí el original.

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