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EL EMERGENTE. ¿Era Marco Davalillo el problema de las Águilas?

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Por Ignacio Serrano

Las Águilas volaban bajito, en el último lugar de la tabla. Las expectativas de la afición marabina eran enormes. Y luego de ser barridos en una serie de tres juegos por Cardenales, tras una semana en casa que cerró con récord negativo, era predecible que Marco Davalillo pagaría ese reguero de platos rotos.

El manager es el primer responsable de un equipo en mala racha. O eso, al menos, es lo que se aplica al tratar de encontrar una solución inmediata.

Ya los Tigres acudieron al clásico ABC del beisbol y salieron de Jackson Melián después de un inicio con marca de 0-8. ¿El resultado? Aragua ha jugado para 20-17 desde entonces, metiéndose en los puestos del wildcard.

¿Era imposible remontar con Melián al frente? Nunca lo sabremos. Pero los bengalíes, ciertamente, jugaban por debajo de sus posibilidades, como le sucede a todo club en algún momento de la temporada. Aunque no olvidemos que por entonces cargaban con el peso extra de no poder utilizar a sus peloteros del sistema MLB.

Las urgencias del Zulia son mayores, porque queda menos tiempo para enmendar la ruta. Apenas 10 encuentros le quedan a los rapaces, contando a partir de este jueves. El trecho es muy corto, aunque la diferencia respecto a la zona del comodín es de apenas juego y medio.

Así que Orlando Muñoz, el nuevo encargado de la divisa occidental, tiene por delante una tarea realizable. Basta ver si con las piezas que tiene podrá concretar el sueño de la clasificación.

Las Águilas, sin embargo, han jugado en desventaja. A pesar del enorme talento joven que han enseñado en el roster, han afrontado la lucha en inferioridad frente a oponentes que han contado con mayores recursos.

Primero lo primero. Es difícil encontrar otra novena con más prospectos de talento en la campaña actual. Por el Zulia han desfilado los hermanos Jaison y Jackson Chourio, Ethan Salas, Aaron Estrada, Amilcar Medina y Giussepe Velásquez, todos adolescentes, todos con un estupendo futuro en el beisbol.

Lo mismo aplica para veinteañeros como Jesús Chirinos, Nomar Rojas, Osleivis Basabe o Carlos Betancourt. Citamos 10 en total, pero han tenido a otros jovencitos más en el roster. Y algunos de ellos han cumplido con un papel estelar.

El primer problema, sin embargo, no es de talento, sino de desarrollo. La LVBP subió dos escalones en este campeonato, con la incorporación de casi medio centenar de grandeligas y no pocos ligamenoristas de nivel. Hay gran talento entre los zulianos, pero sus rivales cuentan con escuadras armadas con guerreros curtidos en Triple A o la MLB.

Davalillo, Muñoz o el piloto que fuera habría necesitado más de sus bigleaguers. Pero solo el rendidor José Herrera y Silvino Bracho estuvieron desde las primeras semanas. Y para colmo, Herrera no bateó, algo que sí había hecho con soltura en su paso anterior por la LVBP.

Refuerzos posteriores, como Ender Inciarte y José Godoy, apenas han podido producir. Inciarte se marchó con .230 de average y .605 de OPS. Miguel Yajure únicamente lanzó 10 innings, sin mucha fortuna. Y Liván Soto solo disputó 3 juegos, antes de apartarse temporalmente del equipo.

Se entiende que la fanaticada se aferrara entonces a las barajitas de Salvador Pérez y Rougned Odor. Ambos están próximos a debutar. Son maderos que deberían hacer gran daño a los contrarios. Y son el tipo de peloteros que deberían inspirar la cueva, con buen ejemplo y liderazgo.

¿Se sumarán a tiempo de marcar diferencias? La creación de la nueva figura del wildcard permite soñar. La seguidilla de seis derrotas, no.

Porque, y entremos al siguiente aspecto clave, a los aguiluchos les ha costado un mundo poder batear. No es que sean solo el único equipo con menos de 200 anotadas por encuentro, es que han ocupado ese último lugar desde las primeras de cambio.

Es muy difícil ganar seguido en una liga de bateo cuando solo se tiene un promedio de 4,2 carreras por duelo. En comparación, los Leones fabrican 6,2 y sus principales perseguidores tienen una media entre 5,7 y 5,9 rayitas por choque.

Esa dificutad se hace mayor cuando el pitcheo se desploma. Los alados han ocupado la cima en efectividad colectiva desde el vamos, pero han pasado de liderar con cerca de 3.40 a mostrar 3.95 al escribir estas líneas. ¿Y por qué? Pues porque en los últimos 7 topes han permitido 42 anotaciones, a una rata de 7 por jornada.

Así que la falta aguda de ofensiva se ha combinado con un declive del pitcheo. Yajure no funcionó, Rojas se marchó, Bracho tuvo que viajar y la primera ola de importados aportó casi nada. Sin embargo, no terminan allí las cuentas. Porque las Águilas son también el club con más errores cometidos al campo. Tiene el peor porcentaje de fildeo. Y son, por mucho, el que ha permitido más carreras sucias, nada menos que 54, a más de una por cotejo.

Algunas de estas cosas pueden haber estado en las manos de Davalillo, en mayor o menor medida. Pero el panorama va mucho más allá.

La clasificación no es imposible. Pero los rapaces necesitarán diseñar un nuevo plan de vuelo para impedir que esta agonía se extienda también al próximo campeonato.

La importación puede ser una vía. Las carencias en algunas áreas pueden compensarse con extranjeros de peso. En ese sentido, la primera oleada ayudó poco. Jugadores como Wilin Rosario y Brandon Brosher se marcharon sin dejar buenos recuerdos.

La segunda ola ha sido mejor. Porfirio López ha ayudado y Niko Hulsizer, el único forastero con estatus en el sistema MLB, ha sido un bate de peso. Está por verse lo que puedan hacer Héctor Sepúlveda y Carlos Espinal, pero en sus primeros duelos han lanzado bien.

Así están las cosas, cuando llega la recta final.

No, Davalillo no es el culpable de todos los males en el Zulia, aunque se entiende que en el beisbol es el manager quien debe pagar las cuentas. Así que en Maracaibo tienen ahora dos tareas. Una, la urgente, queda en manos de Muñoz y es pelear por la clasificación. La otra, de mediano plazo, es responsabilidad de la oficina. Y esa tarea tiene que empezar ya. Solo así será posible que esta escuadra con tanta historia pueda disfrutar de un torneo 2023-2024 con menos sufrimiento que en esta oportunidad.

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(Ignacio Serrano)

Foto: Prensa Águilas del Zulia

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4 thoughts on “EL EMERGENTE. ¿Era Marco Davalillo el problema de las Águilas?

  1. Buenas tardes.saludos. el problema de las Aguilas es el mismo desde a 2017 18. cesar suarez jr. quien llego ,para destruir el gran trabajo que habia iniciado Lipso Nava y wilson Alvarez. ya que desde que eran activos tenia pique con los 2, y lo unico que ha hecho es sacar probecho en todos los sentidos del equipo. esto lo manifiesto y dijo con propiedad y pruebas ya que estube con Aguilas por 11 temporadas hasta la 2017 2018.

  2. Excelnte articulo ..Culpable Davalillo No ?
    Culpable la gerencia .NO hay inversion en el equipo..
    El picheo rindio en las primeras semanas, pero a medida que la temporada avanza los bates estan calientes, y nunca trajeron los picher en su momento adecuado.
    Asi ttraigan a joe torre ganan
    otro año faltandole el respeto a la aficion

  3. El gerente deportivo también debería ir pafuera,mientras los otros gerentes hablaron con sus grandes ligas para presentarse temprano,Águilas no lo hizo,la importación a excepción de Niko no tuvieron a la altura,falta el contacto con las organizaciones de grandes ligas,Davalillo tenía sus fallas , fallas en el campocorto al cambiar a Humberto Arteaga y poner en play a 3 novatos es dar demasiada ventajas

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