Mookie Betts no había podido jugar desde el 9 de marzo. Un día antes de hacer el viaje a Tokio, con sus compañeros, para comenzar la temporada empezó a sentirme mal del estómago. La enfermedad aún se desconoce cuál, pero lo mantuvo alejado del terreno por casi 20 días. Finalmente, el martes pudo ver acción ante Los Ángeles de la Liga Americana.
El infielder de los Dodgers de Los Ángeles tomó tres turnos y se fue en blanco en su último juego del Spring Training. Pese a perder casi 10 kilos debido al malestar, está listo para ser el campocorto de su equipo, el jueves ante los Tigres de Detroit.
“Va a tener un día de trabajo normal (el miércoles). Va a tomar unos rodados y bateará en la jaula”, dijo el manager Dave Roberts a MLB.com, después del triunfo del martes con pizarra de 4 por 1. “Estará listo para el Día Inaugural en nuestra casa”.
Mookie Betts jugó cinco innings a la defensiva en el campocorto en el encuentro del martes. Un día antes del inicio oficial de la contienda también enfrentará a lanzadores en una práctica. Todo apunta a que será el defensor de la sexta posición, el jueves.
«Mi cuerpo está perfectamente bien», soltó el astro en MLB.com. «Solo ha sido mi estómago. Eso ha sido lo único. He estado entrenándome y haciendo todo perfectamente normal. La única complicación ha sido sostener la comida en mi estómago».
El infielder perdió casi 10 kilos en dos semanas y ahora tendrá que enfocarse en recuperarlos para evitar lesiones.
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Hay otra inquietud que va a tener que responder Mookie Betts en los próximos días. Los Dodgers de Los Ángeles planean visitar la Casa Blanca como campeones reinantes de la Serie Mundial. El campocorto tendrá que decidir si se une al polémico presidente Donald Trump en la gira en Washington.






