QUIETO EN PRIMERA. Licey, 118 años en beisbol no se improvisan

Fecha:

El 7 de noviembre de 1907, un grupo de jóvenes decidió fundar un equipo de beisbol en la capital. No sabían que estaban creando algo más grande que un club. Creaban una identidad, una institución que sobrevive huracanes, invasiones, ocupaciones, tiranías y democracia.

Ese algo, en ese momento embrionario, no era cualquier cosa, era el Licey. Antes de los estadios modernos, las luces, las transmisiones, antes del ruido de miles de gargantas. Un equipo nacido en una ciudad que todavía aprendía a mirarse en el espejo.

ESTO ES MÁS QUE BEISBOL

Lo esencial es esto: 118 años después, el Licey sigue siendo tema de conversación. Motivo de orgullo. Vehículo de unión entre ideologías dispares. Y, por qué no decirlo, la ilusión de muchos que esperan a que llegue octubre para vestirse de azul.

Porque un equipo no dura más de un siglo si no representa algo. Si no se vuelve apellido, barrio, tradición, infancia, pelea, orgullo. Si no se vuelve un tatuaje en la piel.

El Licey nació para competir, pero terminó convirtiéndose en referente. Es el equipo que sabe que no basta con ganar: hay que ganar como el Licey. Con exigencia, con peso, con responsabilidad de historia. Pero sobre todo, hay que ganar con épica.

Por eso también duele cuando falla. Por eso también se discute. Por eso el debate nunca se apaga.
El Licey no es un equipo.
El Licey es el Licey.

118 años enseñan algo: la grandeza no es eterna por decreto, se reafirma cada temporada. No se vive del ayer. Se vive del hoy… y del próximo juego.

Cada niño que heredó la gorra de su padre, la familia que se dividió entre azul, amarillo y rojo, la discusión de colmado que termina en carcajada o en silencio pesado. Eso también es parte de la cuenta.

El Licey es historia, sí. Pero lo más impresionante es que sigue estando vivo, vigente, latente, incómodo, orgulloso, cuestionado, amado. Al Licey no le importa: sabe cómo es esto. Se hable bien o mal, siempre hay que hablar del Licey.

Y cumplir 118 años en el beisbol caribeño no es un dato. Es una prueba. Prueba de que permanecer es más difícil que llegar. Una evidencia de que ser grande cuesta.

LEE TAMBIÉN: QUIETO EN PRIMERA. El hombre que nadie esperaba: Miguel Rojas y el jonrón que cambió la noche [+VIDEO]

El beisbol es libertad, libertad en movimiento.

FOTO: Licey

Alfredo Villasmil Franceschi
Alfredo Villasmil Franceschihttps://www.youtube.com/c/AlfredoVillasmil
Periodista especializado en beisbol desde el año 1992. También decidí emprender en otras áreas y tengo un canal de YouTube, bueno dos, en realidad. Uno sobre estilo de vida y cosas varias y el otro sobre beisbol.

2 COMENTARIOS

  1. Es increíble como esta página ignora a los tigres de aragua , solo habla de cardenales y de los d mas equipos y al líder de la temporada ni un reportaje le hace

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

spot_imgspot_img
spot_imgspot_img
spot_imgspot_img

Comparte en tus redes:

Más noticias

Sigue leyendo
Sigue leyendo

Sonny Gray aterriza en Boston con un mensaje claro: quiere ganar y desafiar a los Yankees [+VIDEOS]

Sonny Gray estaba tan emocionado por unirse a los...

La LIDOM arde: equipos se juegan su destino este martes en la noche

La Liga de Béisbol Profesional Dominicana (Lidom) entra en...

Wilyer Abreu alza el vuelo en Valencia y gana el Festival del Jonrón Pepsi

Wilyer Abreu mostró su verdadero poder con el madero...

PODCAST. Vuelo de Cardenales: contragolpe en Barquisimeto [ep.43]

Este es el podcast con los comentarios finales y...