EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano
Parece que la eliminación de los Leones del Caracas vuelve a ser noticia.
Una entrevista del periodista Luis Miguel Núñez al gerente deportivo Luis Sojo en el podcast «Cosas que contarte» agitó las opiniones en la fanaticada caraquista esta semana. Todavía no es más que un post anunciando el programa entero. Pero bastó eso para encender de nuevo la polémica.
Sojo habla allí sobre asumir responsabilidades. Los editores montan varias declaraciones, tiros cortos en los que también señala que otros son igualmente responsables. Justifica la no contratación de suficientes importados y, por supuesto, deja abierto el interés para ir a ver luego el podcast completo en las redes de Simple.
Este debate en la legión caraquista nos picó el deseo de hacer este repaso a destiempo sobre las causas más gruesas que pudieron haber sentenciado la tempranera eliminación de los Leones.
Porque el Caracas no debió quedar fuera de los playoffs. Un equipo con ese roster, con una marca que vende por sí sola, homeclub en el estadio más moderno de Hispanoamérica y con una afición tan grande, no podía permitirse una segunda decepción consecutiva, como en efecto pasó.
No pretendo decirlo todo ni pretendo que los míos sean argumentos irrebatibles. Pero sí quisiera apuntar tres o cuatro cosas que desde hace semanas, incluso meses, me dan vueltas en la cabeza como columnista y hombre de beisbol.
El primer punto es la recurrencia del problema. Los Leones fracasaron en la 2024-2025 porque el pitcheo no aguantó. ¿Por qué una escuadra con tanta profundidad no pudo corregir este aspecto, tan fundamental en el beisbol?
Los abridores melenudos promediaron 3.1 innings de labor en aquella eliminatoria. Contando con suficientes nombres en el bullpen, los relevistas aguantaron ese exceso hasta noviembre. Luego de eso, parecieron incapaces de mantener las ventajas. Y es lógico. Resulta imposible que un cuerpo de bomberos sea dominante si cada noche tiene que lanzar 5.2 episodios, que es la media que deberían aportar los abridores, no los apagafuegos.
En la 2025-2026 el problema se repitió casi al calco (desde la 2018-2019 no vemos un torneo donde los iniciadores felinos trabajen más que su bullpen). El staff de iniciadores volvió a ser ineficiente y promedió 3.2 innings por salida. El relevo de nuevo tuvo que cargar con 5.1 entradas por juego. Y un panorama semejante te obliga a pelear los campeonatos con un hándicap inmenso.
¿Por qué, si esa era la realidad a vencer, el Caracas no puso a trabajar todo su potencial humano en busca de la solución? Porque si una organización tiene recursos sobrados en la LVBP, esos son los capitalinos.
Resultó especialmente sangrante el caso del joven grandeliga Luinder Ávila. Recién graduado en la MLB, expresó su deseo de lanzar en Venezuela. Puso 1.29 de efectividad en las Grandes Ligas en 13 juegos con los Reales. Iba a ser un lujo en el Monumental. Pero el propio apagafuegos informó que en la oficina le dijeron que no había lugar para él en esta campaña.
Lo que podría ser una anécdota, toma forma de tendencia cuando aparecen otros casos. El ex bigleaguer Yohander Méndez denunció a través de las redes que deseaba reportarse a los Leones, pero que le decían que no hacía falta. Y por ello pidió públicamente ser cambiado, para poder lanzar en la LVBP con cualquier otra novena.
Allí está Méndez hoy, de vuelta con el Magallanes, en la final contra Caribes. Acaba de poner 1.69 de efectividad en 6 presentaciones (3 como abridor) durante el Round Robin semifinal.
Es verdad que el cambio que llevó al zurdo de vuelta a los Navegantes permitió conseguir a Anthony Vizcaya en plena ronda eliminatoria. Pero lo que me llama poderosamente la atención es que lanzadores con talento quisieran sumarse a los metropolitanos y recibieran un no como respuesta. Parece evidente que hicieron falta al final.
Porque ¿cuántos más como Luinder Ávila y Yohander Méndez pidieron ser incorporados y recibieron una negativa? Y aquí está el quid del asunto: ¿podía un equipo necesitado de buenos lanzadores permitirse el lujo de decirle que no a pitchers con experiencia en el Big Show y potencial para causar impacto aquí?
Posiblemente se haya debido a un asunto presupuestario. Ya en el pasado vimos a la gerencia del Caracas admitir que los accionistas habían limitado el presupuesto con el que debían trabajar. Pero aquello, que podía justificarse en tiempos del veto impuesto por la OFAC, resulta más que sorprendente si ocurre de nuevo ahora, en uno de los dos clubes con más ingresos publicitarios y con mayor impacto en el mercado del beisbol nacional.
Puede que el cambio en el alto mando haya profundizado ese último aspecto. La oficina anterior, con Juan Carlos Escobar como presidente y Víctor Gárate como gerente deportivo, seguramente tenía un diagnóstico de lo sucedido en la 2024-2025. Cuando se cayó la contratación de Henry Blanco, que acordó con ellos para ser manager en reemplazo de José Alguacil, ocurrió un reseteo en la gerencia y eso posiblemente precipitó otra tempranera eliminación.
Porque la nueva oficina asumió el mando bajo el lema de tomar esta temporada como un torneo exploratorio, para realizar un diagnóstico y eventualmente aplicar correctivos a futuro. Y el Caracas, luego de lo sucedido en el campeonato anterior, no estaba para hacer una transición. Su fanaticada y su historia le imponían la urgencia de cambiar de inmediato para mejor.
El nuevo tren ejecutivo no pudo ofrecer respuestas para atender la repetida emergencia. En circunstancias normales, el diagnóstico debió ocurrir a partir de enero del año pasado, para aplicar los correctivos en los meses siguientes. Pero los resultados indican que, si se intentó corregir el rumbo, no se consiguió hacerlo.
Aquí vuelve a la mesa la sorprendente decisión de informar a varios lanzadores criollos que no se reportaran, que no estaban en planes. Y entra, por supuesto, el tema de la importación.
Luis Sojo recuerda en el post de «Cosas que contarte» que varios refuerzos extranjeros se cayeron justo antes de reportarse, algunos mientras esperaban conexión en Curazao. Eso habla de mala suerte, sin duda. Pero una vez empezado el torneo, los Leones parecieron resignarse con lo poco que tenían. Y eso sorprende tanto como sorprende haber dejado a un lado brazos criollos que querían lanzar. Porque el aporte de los importados del Caracas fue escaso y a menudo mediocre.
Los capitalinos transitaron una parte de la temporada sin completar su cuota de forasteros. En momentos en que urgía contar con lanzadores de refresco, mientras todos los adversarios traían nuevas piezas del exterior, los melenudos manejaron dos mensajes: que tenían armas para competir y que no conseguían fuera esos peloteros que realmente resultaran atractivos.
Otros clubes siguieron sumando importados cuando las cosas no funcionaban: así llegaron Wendolyn Bautista y Delvis Alegre, Wandisson Charles y Andrelton Simmons, Listher Sosa y Naswell Paulino, Félix Cepeda y César Valdez, Solomon Bates y Nate Antone, Miguel Gómez y Alex Martínez…
La lista es más larga. Mientras otras novenas insistían, en busca de ayuda foránea, los Leones aceptaron como inevitable lo que les pasó. Y los resultados, incluso asumiendo el argumento de que afuera no había nada, demuestran que esa falta de recambio realmente pesó.
Por supuesto que parte de la responsabilidad está en los peloteros, al ser ellos quienes ganaban y perdían los juegos. Pero mi duda está en lo siguiente: ¿se les dio el escenario ideal para que pudieran aportar en las mejores condiciones posibles?
Porque el problema de la rotación no es nuevo. Tampoco fue nuevo el exceso de trabajo, que terminó por agotar a los relevistas. Y ya en el pasado el Caracas aceptó públicamente que sus propietarios estaban dispuestos a recortar gastos en importados para mantener un equilibrio presupuestario. Por todo esto, me temo, los melenudos quizás compitieron en desventaja respecto a sus rivales. Y así es muy complicado ganar en un circuito como la LVBP, donde todos son aspirantes.
Además, la carrera comenzó cuesta arriba porque una parte de la fanaticada mostraba abierta hostilidad hacia el manager José Alguacil. Hubo un quiebre durante la temporada 2024-2025, ante esa otra eliminación temprana. Y para muchos, el ciclo se había cumplido.
¿Habrían cambiado las cosas con Henry Blanco como piloto, como intentaron Juan Carlos Escobar y Víctor Gárate? A mí, en lo personal, me parece que ambos son buenos estrategas. Cada uno tiene como aval una corona en en este circuito. Pero los resultados indican que la decisión de mantener al ex infielder no funcionó. Y con Blanco al frente, al menos la lluvia de comentarios adversos no habría ocurrido desde antes de empezar la acción.
Para Alguacil, solo un comienzo vigoroso en la tabla de posiciones habría impedido lo que se vio desde octubre: una marejada de malas energías desde los propios aficionados hacia su timonel. Era imposible no sentirlo, de visita en el Monumental, al ver salir al estratega a cambiar un pitcher durante un mal inning.
Esa mala energía en las redes y desde las tribunas tiene que haber permeado hacia la cueva. Aunque el roster se haya mantenido junto a su cuerpo técnico, al final todos –manager, coaches y peloteros– parecían estar nadando contracorriente, buscando convencer a sus propios fanáticos de que las críticas y pitas estaban equivocadas.
Es normal que un equipo pase momentos así en un torneo. Todo estratega, todo roster, sufre períodos de crítica y falta de fe desde su propia trinchera. Pero al Caracas le tocó enfrentarse a eso desde el Día Inaugural hasta su eliminación. Y eso, aunque digan que no, enrarece el ambiente y pone presión adicional.
José Alguacil merecía otro epílogo en la organización metropolitana. Le dio un título a la divisa, la llevó varias veces al Round Robin y es uno de los coaches venezolanos más reconocidos en las Grandes Ligas, desde sus tiempos con los Gigantes bajo las órdenes de Bruce Bochy. Pero esta justa terminó sobrando en su currículo. Las partes decidieron correr el riesgo de ir en dirección contraria a la marea y resultó en calamidad.
Da la impresión que la divisa más ganadora en la historia de la liga decidió pelear con un brazo amarrado, en la esperanza de que igual las cosas podrían salir bien.
Mantuvo a su piloto al frente, a pesar de la animadversión de una parte importante de la fanaticada. No le dotó con todos los brazos nativos que deseaban jugar, como nos indican los caso de Luinder Ávila y Yohander Méndez. Tampoco empezaron con todos sus importados. Se permitieron el lujo de disputar el torneo con una cuota de extranjeros incompleta, a diferencia de sus contrarios. Y siguen año tras año sin resolver el problema de la rotación, lo que continúa poniendo un peso excesivo sobre el bullpen.
El receso que va desde la eliminación hasta la próxima pretemporada encuentra a los Leones en una situación muy compleja. No son pocas las tareas a que está obligada la organización. Pero la más importante, ahora mismo, es ganarse otra vez el corazón de sus seguidores. Una divisa con tanta historia no puede permitirse tanta tristeza entre su gente y tantos espacios vacíos en el estadio Monumental.
LEE TAMBIÉN:
- EL EMERGENTE. ¿Necesitaban los Tigres a Gorkys Hernández?
- EL EMERGENTE. El inevitable pacto entre Caracas y Magallanes: otro cambio «por odio»
- EL EMERGENTE. ¿A dónde van los Tiburones?
O revisa aquí el archivo general de columnas.
Foto: Daniel Sosa / prensa Cardenales de Lara








Buenas tardes Ignacio, comparto tu opinión, dos años consecutivos con identicos resultados, nos indica una gestion gerencial desastrosa y falta de compromiso e irespeto con una noble fanaticada ( Quizas la mas grande del pais) que año tras año hace acto de presencia en el estadio apoyando a sus peloteros con la ilusion de verles salir triunfantes en cada cotejo, es dificil, pero la empatia y amor por la divisa, asi nos hace pensar. Todos sabemos sobre la trayectoria empresarial de los actuales dueños de los gloriosos Leones del Caracas, por lo que el argumento de deficiencias presupuestarias para contratar peloteros no es comprable, los demas equipos tambien estan en las mismas o peores condiciones y aun asi cumplen con sus fanaticos, De ser cierto lo antes comentado, entonces el equipo deberia estar en venta, sobraran candidatos para comprarlo.
Fácil fe resumir la gerencia de tiburones y leones contrato a dijo para que el pusiera el pecho mientras ellos recortaban el presupuesto
Lo insólito es para que tener un equipo de pelota en el cuál no se puede invertir porque origina gastos , han destruido no sólo al equipo si no más aún una fanaticada que era tradición en nuestra liga , gerencia de las peores manager que de verdad es un gran coach sólo eso veremos cuánto más pueden destruir el espectáculo de ir al estadio más costoso del caribe y brinda el espectáculo del equipo visitante de verdad es muy lamentable
La organización del Caracas históricamnete ha dado preponderancia a presupusto frente a resultados. Otro lanzador a sumar a la lista de ausentes fue Jhonathan Díaz. Pero ademas podemos suponer que la nueva gerencia pretendía a su vez espectáculo que resultados y en las cuentas presupuestarias quizás se reeservaron fondos para Salvador, Fermín, Arcia, creyendo que esa presencia llevaría publico. Esto se suma a la evidente inacción en el aspecto lanzadores. Lo lamentable y riesgoso es que se aprecia que la gerencia no tiene planes, idea de beisbol como si lo tienen otras gerencias con gente del mundo deportivo. Donde si habrá cambios es en la gerencia deportiva d Sojo quien pareciera que tiene fallas en la vision mas allá del momento, en dedicación para el cargo. Ya veremos la reacción de la gerencia que permanecerá, esperando que no sea espasmódica y sin planificacion.
Sojo como gerente es un desastre, pero más deplorable son los dueños que traen tanta mediocridad para que manejen el equipo, si no quieren invertir en el equipo, entonces por qué no lo venden?
lamentablemente el Sr Oscar Prieto Parraga vendió al equipo del Caracas a unos señores que han sido nefasto en lo económico a los Cisneros que han sido personas que no le importa lo fanático no conocen de beisbol, fijense el caso de este joven Leandro Cedeño, Liubel Avila y otros jugadores y a ello no les importan, Sojo que estan con los de Lara y Magallanes, Alguacil pobre manager, señores basta les recomiendo que venda a los leones a personas que le duelan nuestro equipo ya basta
Quedar dos años consecutivos fuera de playoff, por los mismos problemas, es inaceptable. La excusa de que esta era una temporada diagnóstico es risible cuando en la anterior se estableció el record de la peor efectividad del pitcheo en la historia de los leones.
No convocar a pitchers disponibles y no completar la cuota de importados, son un insulto a la historia del equipo y a la fanaticada.
Alguacil al margen de sus errores en los juegos, se ganó el odio de la gente por sus continuas declaraciones culpando al staff, al roster y demás. Obviamente, cuestionables decisiones como tener al MVP de la final comiendo banca, no ayudan.
En palabras del propio manager la anterior campaña fue una vergüenza. Cómo se puede catalogar la recién culminada?
Por otra parte, la contratación de Sojo fue un desastre. El tipo que cosechó los frutos que sembró Collins, desarmó el trabuco que tenía la guaira y los dejó en el último lugar, vino a hacer lo mismo con los Leones. Menos mal que un número importante de jugadores sobrevivieron el paso del huracán Sojo.
Ojalá se evalúe a Cesar Collins (artífice del campeonato de la Guaira) como gerente. Es necesario tomar esa decisión pronto, para elegir un nuevo manager y que estén en sintonía. El tiempo de alguacil en Caracas se acabó.