EL EMERGENTE
Por Ignacio Serrano
«Yo soy el único responsable». Así, de manera contundente, Omar López asumió para sí la única derrota de Venezuela en el pasado Clásico Mundial de Beisbol.
El estratega hizo bien al soltar aquella frase. Un líder debe hacer esas cosas, aunque no sean verdad.
La Vinotinto quedó fuera de esa edición del torneo por un solo pitcheo que no cayó donde quería Silvino Bracho que cayera. Fue un cambio de velocidad ante Trea Turner, que el catcher Salvador Pérez le pedía bajito y fuera de la zona, pero que se le quedó muy arriba, permitiendo al slugger estadounidense desarrollar todo su poder.
Aquel Grand Slam volteó la pizarra en el octavo inning. Y cambió el destino de la Selección Nacional.
El 20 de marzo de 2023, con el dolor todavía latiendo en la herida que sentían 30 millones de venezolanos, escribimos una columna hablando de ese instante (la puedes leer aquí, si haces clic en este link). Omar López dirigió de manera brillante en su primer Clásico Mundial. Lo dijimos en esa nota, aunque una parte importante de la fanaticada lo criticara con fiereza.
Un pitcheo que no cae donde lo esperan pitcher y catcher no puede determinar la calidad de un piloto en una competencia entera.
Omar López había sanado el dolor de una Vinotinto que desde 2006 vivió una relación casi tóxica entre la fanaticada y los integrantes de su selección. Dedicó meses a hablar con cada posible integrante. Sus mensajes hacia el roster, pero también hacia el público, fueron constructivos e inspiradores. Armó un lineup de ensueño. Y Venezuela derrotó a su némesis República Dominicana por primera vez, y estuvo a un solo pitcheo de meterse en la que habría sido su segunda semifinal en el torneo.
En aquella oportunidad, faltaron relevistas importantes. No asistieron Robert Suárez ni Brusdar Graterol. Al igual que ahora, el bullpen nacional tuvo que asumir la ausencia de apagafuegos que habrían dado a esa (y a esta) novena una pátina de virtual invencibilidad.
Como Martín Pérez se derrumbó en el primer inning, en esos cuartos de final de 2023, José Ruiz tuvo que relevar demasiado temprano para evitar que Estados Unidos asegurara el duelo en esa entrada inicial. El hombre del octavo pasaje se fue a las duchas antes de tiempo, cuando el lance apenas comenzaba. Y como José Quijada tuvo que entrar en el séptimo, perdió fuelle para el octavo. Hubo que improvisar.
Así, con el rancho ardiendo, llegó Silvino Bracho cuando no le tocaba hacerlo. Porque los Filis solo dieron permiso para que el cerrador José Alvarado hiciera relevos de cuatro outs, así que el zurdo debía esperar en el bullpen. Y el cerrojo de las Águilas del Zulia únicamente dejó un lanzamiento donde no quería. Y pagó. El beisbol puede ser así de cruel.
Es una lástima que aquello terminara de esa forma. Porque el piloto de Venezuela fue un buen organizador, un gran motivador y manejó el pitcheo de forma más que adecuada. Lo hizo con método y agresiva modernidad, como corresponde a estos tiempos. Pese a todo eso, y pese a ganar cuatro de cinco juegos, dijo adiós asumiendo para él «toda la responsabilidad».
Era justicia que la Federación Venezolana de Beisbol le ratificara en el cargo. Y en esta nueva despedida, porque es su último Clásico Mundial, cierra sin dudas como el mejor manager que ha llevado el timón de la Selección Nacional en esta competencia.
Lo dicen sus resultados. La victoria ante Italia en semifinales fue su undécimo compromiso en esta cita, poniendo su récord de 9-2 antes del tope contra EEUU.
Lo dice también su impecable manejo del bullpen, una vez más e incluso mejor. A pesar de tener todavía más ausencias que en 2023.
Porque a Miami no quisieron viajar Robert Suárez ni Edgar Henríquez. El seguro le dijo que no a José Alvarado. Están lesionados Brusdar Graterol y Adbert Alzolay.
El brillante desempeño del grupo de relevistas cobra mayor valor al sacar cuentas de quiénes faltaron a la cita. Y resultó todavía más importante su desempeño, al ausentarse también dos de los tres mejores abridores de Venezuela: Jesús Luzardo y el operado Pablo López, lo que puso mayor responsabilidad en el staff.
Escribo esta columna antes del inicio de la final contra Estados Unidos. Es el último encuentro de Omar López y de la Vinotinto en este Clásico, antes de reemprender todos el camino al Spring Training y la MLB. Cuando la leas, ya conocerás el desenlace. Termina el trabajo de un piloto que restañó heridas y lideró con tino a sus peloteros. Hoy, tras darle a sus compatriotas una de sus mayores alegrías en décadas, bien puede volver a decir, sí, que en buena manera él es el responsable de este viaje inolvidable.
Posdata: ¡Y además, manager campeón!
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Foto: @wbcbaseball








Omar Lopez nos rescató de la desgracia que era Luis Sojo como manager.. nos hizo pelearle a las otras potencias como lo que somos, otra potencia tambien..
hasta 2017, sólo lograbamos ganarle a los equipos chicos, mientras que a los grandes nos resultaba casi imposible.. hoy eso ha cambiado
Sin duda Omar Lopez es un exclente manager, reune un gran equipo tecnico a su alrededor y trabja basado en como se juega el beisbol en estos tiempos. Ante las ausencias tuvieron el tino de agregar lanzadores que se ajustaban a los roles requeridos. El manejo de equipo y planificacion para estos torneso tambien lo evidenció durante el torneo Premier 12, en el cual quedamos cuartos.
Excelente reflexión colega. Lamentablemente el manager de teclado cree saber más que el propio estratega, son casi 30 años como técnico ha ganado desde los niveles más bajo hasta las ligas del Caribe, un registro de 9-2 en el Clásico Mundial con un título que avale que fue el mejor manager y una semifinal en el premier 12. La hoja de Omar López no será la de Oswaldo Guillén, pero es alguien que rescato la confianza en el pelotero venezolano, se encargo de conversar con ellos, de hacerles entender su rol a cada uno, de ir juego a juego, si se perdió con Dominicana y que… eso no define su carrera, porque López prefirió perder en fase de grupo, hacer los ajustes y los resultados se vieron en los duelos de eliminación directa, Venezuela neutralizo a Japón, Italia y Estados Unidos con un picheo blindado sin nombres sonoros, pero con entrega que demostraron que son más que un nombre en la espalda.
Confié en López porque su trayectoria como dirigente lo hacía el candidato idóneo para esta selección, se va por la puerta grande como los mejores lo suelen hacer y pone un asterico grande para quien venga a tomar el timón en el próximo clásico, porque estoy seguro que López ahora será visto con otros ojos por varias organizaciones, el mismo Dusty Baker lo dijo, él va a dirigir en las mayores muy pronto.
Y para aquellos managers de tribuna y teclado que criticaron a Lopez por un juego y por los partidos de preparación junto a otros periodistas, yo siendo López les hubiera dicho «Soy campeón traguense eso perras»….